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Territorio de varones


Son mujeres políticas y luchan palmo a palmo por defender el espacio que supieron ganar en un territorio de hombres. Se sienten privilegiadas por haber conquistado un logro muy preciado que ostentan orgullosamente porque saben que muy pocas logran alcanzarlo.
Balbina Herrera es una de ellas. No se puede hablar de mujeres políticas en Panamá y obviar su nombre porque es una marca registrada. Fue alcaldesa de San Miguelito, reelecta por tres períodos consecutivos en la Asamblea Legislativa y fue la primera mujer presidenta de ese órgano del estado.
Asegura que ha tenido que prepararse y aprender a llorar hacia adentro, pues por su condición de mujer ha sido más atacada en el terreno personal que otros políticos. "Si no acepto a un hombre que me pretende han dicho que no me gustan los hombres, pero si salgo con alguien que me gusta, dicen que soy ligera", confiesa, "soy amada y odiada. Lo que sí no pueden decir es que no he trabajado duro".
Para Balbina Herrera, las mujeres tienen que ganarnse su espacio en la política, "nadie nos va a sacar de nuestra casa con murga y fuegos artificiales para regalarnos un puesto, tenemos que ganarlo participando donde se toman decisiones, y mientras no se cambien las reglas del juego, es en los partidos políticos donde se toman las decisiones", precisó.
Mientras que Roxana Méndez Obarrio, candidata a la segunda vicepresidencia por la nómina del partido Cambio Democrático (CD), manifestó que la participación limitada de la mujer en la política se debe a razones culturales e históricas.
Sobre las razones históricas, Méndez explica que la mujer ha limitado su desarrollo a las labores domésticas y familiares, aunque en las últimas décadas también ha incursionado en el ámbito empresarial y público.
Interpreta que las propias mujeres sienten que no pueden aspirar a asumir papeles protagónicos de primera instancia y, por ende, no ejercen la presión necesaria para lograr estos espacios.
En cuanto a las razones culturales, expresó que no existe una concepción generalizada de la verdadera capacidad que tiene la mujer para desarrollar actividades a nivel directivo y gerencial. Prueba de ello es que los principales puestos laborales son ocupados por hombres.
Sobre su postulación a la segunda vicepresidencia de la República, indicó que se siente honrada y a la vez representa una oportunidad para motivar a la mujer panameña a que asuma un papel protagónico en el desarrollo de la vida nacional.
A juicio de Méndez, el hecho de que Mireya Moscoso se convirtiera en la primera mujer presidenta del país, es un logro para el sector femenino, aunque lastimosamente su gobierno no se le percibe con éxito, principalmente por los casos de corrupción que se han denunciado.
La legisladora del Parlacen, Elsy Mckay, quien apoya a Guillermo Endara, señala que a pesar de todas las luchas reivindicativas que han librado las mujeres panameñas y las conquistas logradas en materia de derechos políticos igualitarios, aún en la actualidad existen limitaciones y desequilibrios. Más aún, en lo que se refiere a su participación en el engranaje interno directivo de los partidos políticos, que son la vía o la plataforma requerida para tener acceso al poder público.
Entre los factores que están incidiendo en la poca participación político partidista de las mujeres mencionó: el machismo arraigado y patológico en nuestra sociedad; la baja autoestima de nuestras mujeres, que creen erróneamente que por ser mujeres no tenemos capacidades políticas y los compromisos hogareños en función de esposa, madre y ama de casa y en un porcentaje alto jefas de hogar, "roles que nos mantienen permanentemente ocupadas".
Manifestó que a pesar de que más del 50 por ciento de la población electoral es femenina, salvo algunas excepciones, "se nos considera como simple clientela electoral".
Destacó que es necesario promover el liderazgo de las mujeres en el ámbito local, nacional e internacional, por medio de la concientización en género, la formación política y en el fortalecimiento de las capacidades prácticas para el ejercicio del liderazgo.
Exhortó a las mujeres a que hagan sentir sus voces, que expresen sin ningún temor sus opiniones y sobre todo, que permanentemente defiendan sus derechos.
La legisladora del partido Arnulfista Gloria Young, aboga por la cuota del 30% en las listas electorales, debido a que esa ley "no se aplica en todo los partidos políticos".
De acuerdo con Young, la reducida participación de la mujer en la política tiene que ver con la poca importancia que se le da a la capacidad de ella y al estímulo que pueda brindársele desde lo interno de los partidos.
Para Young todo lo que ha alcanzado en la política partidaria y nacional ha sido en primer lugar con mucho esfuerzo personal, con tenacidad y convicción. Y en segundo término porque tiene "un círculo poderoso de amigos y amigas" que confían en ella y la apoyan en el ámbito emocional y material.

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