Tertulia pública
Retomamos nuestra columna y aprovechamos el espacio que gentilmente nos concede los distintos diarios en los que hemos incursionado por mucho tiempo. Hace pocos días tuve la oportunidad de leer un artículo suscrito por la distinguida dama Vivian de Torrijos, que reclamaba creatividad en la gente de gobierno. Censuraba la ausencia de esa facultad de convicción y venta de productos en la acción de los gobernantes, indicando que por mucho que se haga, si no hay la forma de convencer sobre la conveniencia, oportunidad, sentido de justicia de una acción de gobierno, poco admitirá el pueblo sobre el esfuerzo y bondades de quienes ejercen el poder.
Tengo la impresión de que la falta de creatividad fue lo que precisamente faltó en la campaña de Martín Torrijos y en sus publicistas electorales. Es indudable que también le faltaron los votos, como consecuencia del rechazo continuado a una gestión del PRD en el poder. No se trata de Ernesto Pérez Balladares, a quien le deben el rescate del partido, su encumbramiento y las depuraciones que a lo interno se hicieron, desmontando imágenes gastadas, impidiendo falsos liderazgos, aún cuando quedan algunas mutilaciones por realizar.
Pero volviendo al asunto de la creatividad, durante la campaña política, quienes trataron de hacer ver que Martín venía de abajo, no sólo les faltó creatividad en esa cuña, sino que ignoran cuán receloso es el pueblo cuando se le miente. Presentarlo como niño producto de la zafra cañera, era un insulto a quienes hacen de esa actividad su modo de vida, por necesidad. Cuando le reunían en un anuncio con un grupo de jóvenes para platicar sobre sus problemas, sentado junto a ellos en una escalera, resaltaba lo ficticio, faltaba sinceridad y había ausencia completa de creatividad en la exposición del tema.
No sabemos quiénes cobraron por dirigir la campaña publicitaria de Martín Torrijos, lo cierto es que cometió errores imperdonables, muchos de los cuales fueron causa de la derrota, junto a otros factores que ya han sido debatidos a lo interno de su partido y que en estos momentos, siguen mostrando como causa de la división, la figura del joven candidato. Pienso que Martín debe tener méritos propios suficientes, como para no hacerlo depender de la figura de su padre, de la cual se colgaron en la primaria, dos hijos y un sobrino. Todo ello en nombre de la democracia interna para la escogencia del candidato presidencial, que ya se sabía contaba con la bendición del poder. Resulta que ahora quienes sostuvieron esa postulación, son precisamente los que adversan el liderazgo del actual CEN. Ello es indicativo de que lo lanzaron para quemarlo, en una campaña en la que nacionalmente se repitió la repulsa a la política gubernamental. Basta recordar la propuesta para la reelección. Ninguno adversó al Dr. Pérez, pero al conocerse el resultado del Referéndum salieron más candidatos de los esperados.
La dirección de la campaña publicitaria para la reelección, pareció estar en las mismas manos de la campaña presidencial de Martín. La inexperiencia en este tipo de productos, fue la característica más sobresaliente. Cada propuesta ofrecía al adversario una invaluable oportunidad de demostrar la falsedad del anuncio. La lectura de las páginas de opinión de todos los diarios durante la campaña, reafirma la falta de creatividad en la publicidad del candidato presidencial del PRD. Quizás la distinguida dama esposa del candidato no advirtió o no tuvo la oportunidad de analizar estos extremos y el daño que se le hizo a su propio esposo, al partido y a muchos candidatos que fueron arrastrados por la ineficacia de una publicitaria carente de creatividad.
Reclamar que no la hay a nivel del gobierno, es tanto como negarse a admitir que lo que se gastaron en publicidad inútilmente, pudo servir para resolver problemas en el Santo Tomás, en las escuelas, caminos vecinales, centros de salud, sistema penitenciario etc. Eso se hace en el gobierno, se ataca la pobreza, el desempleo, se llevan soluciones reales a comunidades lejanas, hay viviendas en lugares apartados y se administra con políticas hacia clases más pobres, el país en general. Esa es la diferencia y por ello la publicidad acostumbrada a elogiar la clase poderosa, siente que no hay creatividad cuando ellos no manejan los contratos. El pueblo que recibe soluciones, no exige publicidad, sólo necesita respuestas y ahora las tiene.
Tengo la impresión de que la falta de creatividad fue lo que precisamente faltó en la campaña de Martín Torrijos y en sus publicistas electorales. Es indudable que también le faltaron los votos, como consecuencia del rechazo continuado a una gestión del PRD en el poder. No se trata de Ernesto Pérez Balladares, a quien le deben el rescate del partido, su encumbramiento y las depuraciones que a lo interno se hicieron, desmontando imágenes gastadas, impidiendo falsos liderazgos, aún cuando quedan algunas mutilaciones por realizar.
Pero volviendo al asunto de la creatividad, durante la campaña política, quienes trataron de hacer ver que Martín venía de abajo, no sólo les faltó creatividad en esa cuña, sino que ignoran cuán receloso es el pueblo cuando se le miente. Presentarlo como niño producto de la zafra cañera, era un insulto a quienes hacen de esa actividad su modo de vida, por necesidad. Cuando le reunían en un anuncio con un grupo de jóvenes para platicar sobre sus problemas, sentado junto a ellos en una escalera, resaltaba lo ficticio, faltaba sinceridad y había ausencia completa de creatividad en la exposición del tema.
No sabemos quiénes cobraron por dirigir la campaña publicitaria de Martín Torrijos, lo cierto es que cometió errores imperdonables, muchos de los cuales fueron causa de la derrota, junto a otros factores que ya han sido debatidos a lo interno de su partido y que en estos momentos, siguen mostrando como causa de la división, la figura del joven candidato. Pienso que Martín debe tener méritos propios suficientes, como para no hacerlo depender de la figura de su padre, de la cual se colgaron en la primaria, dos hijos y un sobrino. Todo ello en nombre de la democracia interna para la escogencia del candidato presidencial, que ya se sabía contaba con la bendición del poder. Resulta que ahora quienes sostuvieron esa postulación, son precisamente los que adversan el liderazgo del actual CEN. Ello es indicativo de que lo lanzaron para quemarlo, en una campaña en la que nacionalmente se repitió la repulsa a la política gubernamental. Basta recordar la propuesta para la reelección. Ninguno adversó al Dr. Pérez, pero al conocerse el resultado del Referéndum salieron más candidatos de los esperados.
La dirección de la campaña publicitaria para la reelección, pareció estar en las mismas manos de la campaña presidencial de Martín. La inexperiencia en este tipo de productos, fue la característica más sobresaliente. Cada propuesta ofrecía al adversario una invaluable oportunidad de demostrar la falsedad del anuncio. La lectura de las páginas de opinión de todos los diarios durante la campaña, reafirma la falta de creatividad en la publicidad del candidato presidencial del PRD. Quizás la distinguida dama esposa del candidato no advirtió o no tuvo la oportunidad de analizar estos extremos y el daño que se le hizo a su propio esposo, al partido y a muchos candidatos que fueron arrastrados por la ineficacia de una publicitaria carente de creatividad.
Reclamar que no la hay a nivel del gobierno, es tanto como negarse a admitir que lo que se gastaron en publicidad inútilmente, pudo servir para resolver problemas en el Santo Tomás, en las escuelas, caminos vecinales, centros de salud, sistema penitenciario etc. Eso se hace en el gobierno, se ataca la pobreza, el desempleo, se llevan soluciones reales a comunidades lejanas, hay viviendas en lugares apartados y se administra con políticas hacia clases más pobres, el país en general. Esa es la diferencia y por ello la publicidad acostumbrada a elogiar la clase poderosa, siente que no hay creatividad cuando ellos no manejan los contratos. El pueblo que recibe soluciones, no exige publicidad, sólo necesita respuestas y ahora las tiene.