Tesoro y corazón
El escenario político de nuestra actualidad pone de relieve realidades insospechadas por la colectividad nacional, misma que, en no pocas ocasiones, hace y postula elaboraciones y conclusiones al margen de esas realidades. Por ello, es un hecho incuestionable que los debates, como el organizado en la pasad noche del 17 de marzo por la Cámara de Comercio, plasman hechos y situaciones que también nos resultan sorpresivas y de las cuales teníamos apenas espejismos.
Quien quiera pensar que el señor Martinelli, máximo jerarca y gendarme de la propuesta del cambio, fue a un debate para enfrentar a la candidata de las grandes mayorías nacionales, Doña Balbina Herrera, pecaría de ingenuo. Como es ya conocido por quienes vimos el debate televisado, sus argumentos giraron, siempre, en todo momento, en contra del Gobierno Nacional y del PRD. Nos habrán de preguntar: ¿Por qué lo hizo de esa manera el señor Martinelli?
Respondemos: Desde que el presidente Martín Torrijos Espino asumió el Gobierno Nacional, Ricardo Martinelli no escatimó crítica alguna en contra del señor Torrijos. Todo lo que ha hecho el Gobierno, a su juicio, merece la censura y la más punzante repulsa. Sencillo y fácil de comprender, si se tiene clara la idea de que a estas alturas del partido, a punto de culminar su gestión de Gobierno el Presidente Torrijos, sigue manteniendo elevados índices de popularidad que lo mantienen como un presidente de aceptación nacional y de aprobación por su gestión por parte del pueblo panameño. A ese elevado índice le tienen miedo, pero mucho miedo, los usurpadores del templo.
Pues bien, los defensores de la propuesta del supuesto cambio que huele a coco rancio, no ignoran esta realidad y conscientes del peligro político que esto entraña, ya ven trasladado a las urnas, para el día 3 de mayo del año en curso, un caudal impresionante de votos que llevarán al triunfo a doña Balbina Herrera como nueva Presidenta de la nación y de todos los que habitamos, como nacionales o extranjeros, esta tierra.
No obstante, los asesores de la propuesta de los cambistas, olvidaron algo importante: que Balbina Herrera tiene, amén del respaldo de una gestión PRD que ha resultado positiva para las mayorías nacionales, méritos propios que exhibir y de los cuales, consciente de ellos, pudo decirle al pueblo panameño no ser una improvisada en gestión pública, menos en el servicio consagrado al pueblo y a la Patria durante más de dos décadas.
Pero el antiparadigma político que evidenció el debate, a nuestro juicio, es el siguiente: ¿Cómo podrá Ricardo Martinelli conjugar sus negocios personales, sus intereses propios, con una eventual gestión de gobierno? ¿Conflicto de intereses? Esto aún el señor Martinelli no lo ha explicado y de seguro el pueblo sabe, perfectamente, como reza la Biblia: "Pues donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón".