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A ti mujer, para que actúes


Ahora no es sólo el Día Internacional de la Mujer, ahora tenemos también el mes de la mujer; así es que, como estamos aún en Marzo, escribo estas líneas para recalcar lo positivo que tenemos y lo que nos espera dentro del contexto de un mundo que debemos cambiar nosotras mismas como responsables de la crianza que hemos dado a nuestros hijos al enseñarles que son los dueños del mundo y las hermanas, sus empleadas domésticas.
No, señores. Ese tiempo finalizó, porque las mujeres hemos aprendido a valorarnos y hacer que los hombres nos consideren como seres normales iguales a ellos. Después de todo, ¿qué tienen los hombres más que nosotros? Nada y cuidado que al contrario. Lo cierto es que ha llegado el momento de decir basta a los lamentos de si nos hacen o dejan de hacernos, y en ello me incluyo, porque a veces lloro sin querer.
Pero, la realidad debe ser otra; debe reflejar nuestra entereza de carácter, nuestra fortaleza y nuestra disposición a superar las etapas en las que nos sumieron desde la Iglesia hasta los niños que irrespetan a sus madres ante la pasividad de los padres. ¿Saben ustedes mujeres cuántas madres, esposas, suegras, hermanas, maestras y jefas hay en el mundo? Lo cierto es que, sin ellas nada funcionaría. Hagan el análisis y díganme si tengo o no razón.
Hace poco hubo un intento de modificar una ley, existente ya y nada nuevo, sobre la esterilización femenina. Fue tal la reacción de ciertos hombres y de ciertos curas, que me vi obligada a escribir un artículo al respecto.
Me pregunto, ¿quién ha dado autorización a nadie para legislar sobre algo que nos pertenece sólo a las mujeres? ¿Quién le ha dicho a un grupo de machistas que eso debe legislarse y encontrar oposición en caso de aceptar la ley?
¿Dónde está la que regule la esterilización masculina?, porque ni la Iglesia ni los legisladores han pensado en ello, ya que sólo las mujeres la necesitamos.
Vergüenza debiera darles a aquellos que nos discriminan. Los hombres, en ese campo, ni delinquen ni pecan. Habrase visto semejante injusticia. Las mujeres debemos unirnos para defender nuestros derechos y no permitir que manejen nuestras vidas. Recordemos que, entre más unidas estemos, más fuerza tendremos para enfrentar lo que aún queda de machismo.
Sabemos que la lucha es ardua, pero pensemos que lo que hoy nos pertenece no lo teníamos hace dos lustros, y lo que poseamos dentro de cinco años será superior a lo actual. Si miramos adelante y al hacerlo hacia atrás sólo sea para comparar positivamente nuestro adelanto, alcanzaremos los sueños de aquellas mujeres que murieron por sus derechos.
222Recordemos que, entre más unidas estemos, más fuerza tendremos para enfrentar lo que aún queda de machismo.
Si el caso llega en que las mujeres tenemos que continuar demostrando lo que valemos y lo que somos, pues lo haremos. ¿Saben por qué? Porque para ello tenemos que superarnos y prepararnos y, mientras los hombres creen merecerlo todo por el hecho de ser hombres, nosotras estaremos delante de ellos en preparación hasta sobrepasarlos.
Advierto que amo a los hombres y no podría vivir sin ellos. Tuve un buen padre, un maravilloso marido y dos hijos estupendos. He vivido la mayor parte de mi vida entre hombres y he aprendido a ganar batallas. Digo esto para que no piensen que tengo complejos. Gracias a Dios, ninguno. Es sólo que ha llegado la hora de dejar atrás las quejas y llantos y actuemos como si fuéramos las dueñas del mundo.
Ya tendremos tiempo de volver atrás y retomar nuestra igualdad con los varones machos del sexo masculino.
Mis esperanzas se fundamentan en la juventud que tiene una mentalidad diferente a los hombres de mi época. Esa juventud respeta a las compañeras de estudio y de trabajo; ese paso que hemos logrado es un conjunto de factores de los que debemos sentirnos orgullosas todas las mujeres, especialmente las que luchamos por la igualdad de derechos, no por el feminismo.
Si bien es cierto que ser mujer es difícil, actualmente veo que ser verdadero hombre lo es más, lo que demuestra que estamos alcanzando la igualdad por la que luchamos.

101 años de Panamá América

 
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