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A tiempo para la reflexión


Dada la importancia que tiene la Asamblea Legislativa en la vida del país, conviene que los nuevos legisladores electos en los comicios del 2 de mayo pasado, pongan en juego toda su capacidad, entusiasmo, honestidad, esfuerzos y anhelos de trabajar, a fin de borrar la imagen tan llena de desprestigio que ha venido haciendo crisis en esta entidad del Estado, encargada de hacer las leyes que rigen la vida de la nación en todos sus aspectos.
Se trata del inicio de un nuevo gobierno que está empeñado en hacer de Panamá una "Patria Nueva", una República limpia de la corrupción, de la componenda, del juega vivo, del crimen, de la droga, de la violencia; de la componenda, del juega vivo, del crimen, de la droga, de la violencia; un país en donde sus funcionarios comprendan que ellos se deben a la comunidad y no a un partido político, y que su labor, en todo momento y circunstancia, debe estar por encima de intereses partidistas y ambiciones personales.
El período legislativo correspondiente a los cinco años de la administración que está a punto de terminar, ha sido deplorable y huérfano de iniciativas a favor de la causa de la nación. Durante este tiempo se han suscitado situaciones que han colocado a esta entidad en un lugar de desvergüenza y de descrédito. La gestión de los legisladores que debió encaminarse hacia la solución de los vitales problemas de la nación, se perdió en una lucha intrascendente de intereses de partidos, de ambiciones de poder político y económico, causando graves daños a la institución que hoy, ha perdido la confianza y credibilidad a lo largo y ancho del territorio nacional.
Corresponde ahora que los nuevos "padres de la patria" que se inician, no defrauden a sus electores y trabajen a la altura de sus responsabilidades con honestidad y patriotismo para devolver el prestigio y seriedad a uno de los órganos del Estado más cuestionados en los últimos tiempos.
Habrá "Patria Nueva" si se logra el adecentamiento de todas las instituciones públicas; si ubicamos frente a la dirección de las entidades a panameños con vocación de patria, con conocimiento pleno de la realidad nacional, a panameños que comprendan que los intereses de Panamá deben estar por encima de los intereses partidistas.
El trabajo que le corresponde realizar al gobierno de Martín Torrijos Espino es gigante, porque llega al poder en momentos en que hay una verdadera quiebra de valores morales que es necesario fortalecer para salvar la comunidad nacional del caos y de la destrucción.
Sin embargo, la contienda por un Panamá Mejor está próxima a iniciarse y estamos a tiempo para la reflexión y para tomar decisiones que nos conduzcan a esa "Patria Nueva" que si se puede, en la medida en que trabajemos con honestidad, responsabilidad y sentido de patria. Tanto los legisladores como los más cercanos colaboradores del Señor Presidente (ministros y directores de entidades autónomas y semiautónomas) tienen el deber irrenunciable de trabajar hombro con hombro con el mandatario en base a planes y programas de trabajo para dar solución a los problemas de las comunidades.
Es, precisamente, una labor de equipo la que debe realizar, porque en el momento en que no sea así, vendrán serias dificultades en perjuicio de los intereses del país.
No está mal que hagamos un llamado a los legisladores y a todos los de "Patria Nueva" para que caminen hermanadamente por los caminos del país e identificados con la soledad, dolor y extrema pobreza de nuestro hombre del campo, surja, espontánea, la respuesta para que logren su bienestar y desarrollo que ha venido esperando a través de muchos años.

101 años de Panamá América

 
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