¿A tiempo para salvar Coiba?
Haberla destinado durante tanto tiempo como isla penal significó su salvación, comparado con lo acontecido con otras similares del rico patrimonio insular del Pacífico panameño. Coiba es una de las mayores islas del océano descubierto por Vasco Núñez de Balboa en 1513 y, más que eso, la más rica en especie de animales y vegetales, incluyendo la flora y fauna marina. Sus aguas cálidas reciben la influencia bienhechora de la Corriente de Humboldt y, gracias a ello, florece en su plataforma costanera la más policroma muestra de corales del planeta. Ninguna otra cuenta con más variedad biológica en América y el mundo, con excepción, si acaso, de las Galápagos ecuatorianas, hoy duramente castigada por la depredación y presencia humana, cosa que no ocurre en Coiba, hasta ahora.
Suprimido su papel de isla penal hace pocos años, se abrieron los apetitos de empresarios inescrupulosos y la voracidad gubernamental, entremezclada con tentaciones de corrupción. Entre licencias de pesca intensiva, complejos hoteleros mal concebidos e incursiones de intrusos y colonos, Coiba empieza a degradarse. Un llevado y traído proyecto de ley atraviesa incontables vicisitudes. En su entorno aguardan poderosos intereses puestos a devorarla y destruir su riqueza sin par.
Una dramática nota de Nancy Hanna, bajo el título "La Tragedia de los Océanos de Panamá" ilustra la magnitud del problema. La autora administró un programa de patrocinio de expediciones de buceo a la isla en el 2001 como Presidenta del Comité de Turismo de la Cámara de Comercio Americana.
Hanna relata, entre emocionada y triste, cuánta riqueza ecológica había entonces en la isla y entorno, en contraste con la menguada de hoy. Ella narra la depredación acontecida hasta nuestros días y cómo el Dr. Marcos Ostrander, director del Tropic Star Lodge y presidente de CONAMAR, se refiere a las más de 100 licencias para atuneros grandes para la pesca con redes en el área, otorgados por el gobierno de Mireya Moscoso. Aquellas gigantescas naves arrastran con el atún que capturan hasta los huevos y larvas de peces de todas las especies. Virtualmente, no dejan nada vivo. "Desde 1999, los mares de Panamá han sido desolados por estos barcos atuneros con redes", dice amargamente. Y advierte disgustada: Sería "irónico que el museo Gehry, que está programado para abrir en el año 2006 tenga como principal tema los grandes tesoros marinos de Panamá; pero si las cosas continúan como hasta ahora, Panamá habrá perdido los tesoros de su extensa vida marina"… Y agregamos, sería trágico que ese museo monumental esté dedicado sólo al pasado, al recuerdo de especies extinguidas, riqueza agotada y tiempos idos. Una versión del "Jurasic Park" del pasado del entorno ecológico marino panameño.
Se pregunta Hanna, por último, si la fábrica ambulante atunera instalada en la Zona Libre de Puerto Armuelles no será de las que "sólo permanecen unos cuantos años en un país, matan todo el atún y demás peces grandes y criaturas marinas y después se mudan al siguiente país que se convertirá en la víctima". Hagamos fila para defender a Coiba para nosotros y las generaciones venideras.
Hace dos semanas empezó a formarse un hueco en una calle cerca de mi casa; ha ido extendiéndose hasta tomar la mitad de la calle, y de profundidad, ni se diga, porque ya es una piscina. Las calles y las carreteras son intransitables. Se dificulta la llegada a Tonosí y a otros puntos del país, sobre todo ahora con las lluvias.
Las escuelas nunca han estado en peores condiciones impidiendo que los alumnos salgan de la ignorancia y tengan acceso a estudios que después les trunque los caminos del éxito. Los maestros tienen cuatro meses que no cobran sus salarios. Los jóvenes buscan trabajo y no hay; por esto votaron por Martín creyendo que les resolverá su problema. ¡Dios, si supieran que no será así! No es que el nuevo gobierno tiene la varita mágica y... "abra cadabra" para ofrecer nuevos empleos sin incentivar la empresa privada en la creación de los mismos y liberar la planilla estatal.
Si no nos capacitamos, no vendrá la inversión internacional; la local se presta para la mediocridad porque tampoco allí se adiestra ni se incentiva. El problema es difícil.
El próximo gobierno tendrá que arreglar el entuerto que le han dejando las dos últimas administraciones que han llenado bolsillos de muchos panameños creando nuevos ricos. Señores, con ahorrar e invertir bien las finanzas podremos salir del atolladero; por lo tanto, sólo falta voluntad política y personas capacitadas para gobernarnos y dispuestos a no tomar lo ajeno sino dar y servir desinteresadamente.
Suprimido su papel de isla penal hace pocos años, se abrieron los apetitos de empresarios inescrupulosos y la voracidad gubernamental, entremezclada con tentaciones de corrupción. Entre licencias de pesca intensiva, complejos hoteleros mal concebidos e incursiones de intrusos y colonos, Coiba empieza a degradarse. Un llevado y traído proyecto de ley atraviesa incontables vicisitudes. En su entorno aguardan poderosos intereses puestos a devorarla y destruir su riqueza sin par.
Una dramática nota de Nancy Hanna, bajo el título "La Tragedia de los Océanos de Panamá" ilustra la magnitud del problema. La autora administró un programa de patrocinio de expediciones de buceo a la isla en el 2001 como Presidenta del Comité de Turismo de la Cámara de Comercio Americana.
Hanna relata, entre emocionada y triste, cuánta riqueza ecológica había entonces en la isla y entorno, en contraste con la menguada de hoy. Ella narra la depredación acontecida hasta nuestros días y cómo el Dr. Marcos Ostrander, director del Tropic Star Lodge y presidente de CONAMAR, se refiere a las más de 100 licencias para atuneros grandes para la pesca con redes en el área, otorgados por el gobierno de Mireya Moscoso. Aquellas gigantescas naves arrastran con el atún que capturan hasta los huevos y larvas de peces de todas las especies. Virtualmente, no dejan nada vivo. "Desde 1999, los mares de Panamá han sido desolados por estos barcos atuneros con redes", dice amargamente. Y advierte disgustada: Sería "irónico que el museo Gehry, que está programado para abrir en el año 2006 tenga como principal tema los grandes tesoros marinos de Panamá; pero si las cosas continúan como hasta ahora, Panamá habrá perdido los tesoros de su extensa vida marina"… Y agregamos, sería trágico que ese museo monumental esté dedicado sólo al pasado, al recuerdo de especies extinguidas, riqueza agotada y tiempos idos. Una versión del "Jurasic Park" del pasado del entorno ecológico marino panameño.
Se pregunta Hanna, por último, si la fábrica ambulante atunera instalada en la Zona Libre de Puerto Armuelles no será de las que "sólo permanecen unos cuantos años en un país, matan todo el atún y demás peces grandes y criaturas marinas y después se mudan al siguiente país que se convertirá en la víctima". Hagamos fila para defender a Coiba para nosotros y las generaciones venideras.
Hace dos semanas empezó a formarse un hueco en una calle cerca de mi casa; ha ido extendiéndose hasta tomar la mitad de la calle, y de profundidad, ni se diga, porque ya es una piscina. Las calles y las carreteras son intransitables. Se dificulta la llegada a Tonosí y a otros puntos del país, sobre todo ahora con las lluvias.
Las escuelas nunca han estado en peores condiciones impidiendo que los alumnos salgan de la ignorancia y tengan acceso a estudios que después les trunque los caminos del éxito. Los maestros tienen cuatro meses que no cobran sus salarios. Los jóvenes buscan trabajo y no hay; por esto votaron por Martín creyendo que les resolverá su problema. ¡Dios, si supieran que no será así! No es que el nuevo gobierno tiene la varita mágica y... "abra cadabra" para ofrecer nuevos empleos sin incentivar la empresa privada en la creación de los mismos y liberar la planilla estatal.
Si no nos capacitamos, no vendrá la inversión internacional; la local se presta para la mediocridad porque tampoco allí se adiestra ni se incentiva. El problema es difícil.
El próximo gobierno tendrá que arreglar el entuerto que le han dejando las dos últimas administraciones que han llenado bolsillos de muchos panameños creando nuevos ricos. Señores, con ahorrar e invertir bien las finanzas podremos salir del atolladero; por lo tanto, sólo falta voluntad política y personas capacitadas para gobernarnos y dispuestos a no tomar lo ajeno sino dar y servir desinteresadamente.