Tiempos de esperanza
El Presidente Martín Torrijos ha iniciado con paso muy firme en la dirección correcta, y en ese camino encontrará el apoyo de todos los sectores que quieren hacer surgir en este territorio, de una buena vez y por todas, la Patria próspera y decente, para devolverle todo lo que nos ha regalado y se merece. Como él bien lo ha señalado, para enfrentar los grandes desafíos que tenemos como país y sociedad, se requiere del concurso de todos.
La APEDE fue protagonista principal en dos hitos históricos que se han marcado en los últimos dos años y medio. En primer lugar, al proponer un texto adecuado e integrado, y luego promoverlo con éxito resultando en la aprobación de la actual Ley de Transparencia; en segundo lugar, al lograr bajo el liderazgo de la APEDE que los representantes de los principales gremios del sector privado panameño suscribiesen el año pasado el "Pacto Ético Empresarial", que desarrollamos en el sector privado.
Recibimos y aplaudimos con beneplácito la firme decisión del Presidente en derogar el Decreto No. 124 que reglamentó la Ley de Transparencia, pues en realidad se trata de una norma que no requiere mayor reglamentación, y que dicho decreto, en forma parvularia, contrariaba el espíritu y la letra de dicha Ley. La APEDE, en tiempo oportuno, como un aporte tuvo a bien enviar al entonces Presidente electo un borrador de decreto para derogar el No. 124, en cuya parte resolutiva sugeríamos introducir, además de la derogatoria en todas sus partes, un recorderis "a todos los funcionarios públicos en el sentido de que la Ley de Transparencia es Ley de la República, por lo que debe ser acatada fielmente, pues la ciudadanía espera que los servidores públicos sirvan el interés ciudadano con la debida confiabilidad, administrando los recursos del Estado con honestidad, eficiencia, eficacia y transparencia. A contrario sensu, la falta de transparencia en la gestión pública inhibe la confianza en sus instituciones y le impide ser un factor funcional en sus interacciones con diferentes mercados".
La falta de conducta ética es la causa de los problemas en todos los sectores; existe una relación directa entre corrupción y pobreza, y siempre hemos sostenido que en cuanto a la administración de la gestión pública, el Presidente debe predicar con el ejemplo, desde la más alta magistratura, y aplaudimos el que lo esté haciendo públicamente con los anuncios que nos ha compartido. Reiteramos nuestro parecer en cuanto a que al Presidente Torrijos lo anima una genuina vocación de servicio y sana intención. En esa medida, encontrará el apoyo de todos los que queremos un país más próspero y decente, de bienestar para todos.
Pasó el tiempo de remontarnos al pasado con críticas que no conducen a nada positivo; pasado funesto lo encontramos tanto en la oscurantismo de la dictadura militar, como en la mediocridad subsiguiente de la clase política, que no supo empinarse y hacer prevalecer los intereses del Patria sobre los torcidos intereses personales, a costa del progreso y de la decencia. Debemos recordar y asimilar las épocas gloriosas del terruño, como la gesta separatista y a nuestros ocho Próceres de la Independencia gracias a quienes hoy podemos decir que somos libres y panameños; la gesta histórica del 9 de enero; la lucha por nuestra soberanía territorial y reversión total de la vía acuática y áreas adyacentes; la celebración del primer centenario de vida republicana; la recuperación de nuestras libertades y vida democrática; la nobleza y pacifismo de nuestro pueblo; la magnificencia, heroicidad y patriotismo de muchos ciudadanos y ciudadanas (políticos, escritores, poetas, deportistas, músicos, doctores, abogados, etc.), que sin quererlo se convirtieron en ejemplos a imitar, moldearon nuestra nacionalidad, y sirvieron como nuestros mejores embajadores ante la faz de la tierra; nuestro crisol de razas y vocación de servicio al mundo, etc. Ese es el recuerdo glorioso que nos debemos permitir, y proyectarlo hacia el futuro con una actitud que esté preñada de genuino sentido de Patria y responsabilidad.
Son grandes nuestros desafíos, como la pobreza, el desempleo, la situación de las finanzas públicas, la seguridad social, la seguridad jurídica, la ampliación del Canal, etc., pero con una firme y decidida postura en pro de la conducta ética, y mucha fe en Dios, con los pies muy bien puestos en la tierra pero la mirada al Cielo, no dudo que sabremos caminar bien el camino que hemos identificado, entre todos los ciudadanos de este país, y que con la facilitación de un gobierno que sea realmente competente, eficiente, y sobre todo transparente y ético en cuanto al actuar de todos y cada uno de sus funcionarios, podremos superar con éxito y orgullo cualquier obstáculo que encontremos.
La APEDE fue protagonista principal en dos hitos históricos que se han marcado en los últimos dos años y medio. En primer lugar, al proponer un texto adecuado e integrado, y luego promoverlo con éxito resultando en la aprobación de la actual Ley de Transparencia; en segundo lugar, al lograr bajo el liderazgo de la APEDE que los representantes de los principales gremios del sector privado panameño suscribiesen el año pasado el "Pacto Ético Empresarial", que desarrollamos en el sector privado.
Recibimos y aplaudimos con beneplácito la firme decisión del Presidente en derogar el Decreto No. 124 que reglamentó la Ley de Transparencia, pues en realidad se trata de una norma que no requiere mayor reglamentación, y que dicho decreto, en forma parvularia, contrariaba el espíritu y la letra de dicha Ley. La APEDE, en tiempo oportuno, como un aporte tuvo a bien enviar al entonces Presidente electo un borrador de decreto para derogar el No. 124, en cuya parte resolutiva sugeríamos introducir, además de la derogatoria en todas sus partes, un recorderis "a todos los funcionarios públicos en el sentido de que la Ley de Transparencia es Ley de la República, por lo que debe ser acatada fielmente, pues la ciudadanía espera que los servidores públicos sirvan el interés ciudadano con la debida confiabilidad, administrando los recursos del Estado con honestidad, eficiencia, eficacia y transparencia. A contrario sensu, la falta de transparencia en la gestión pública inhibe la confianza en sus instituciones y le impide ser un factor funcional en sus interacciones con diferentes mercados".
La falta de conducta ética es la causa de los problemas en todos los sectores; existe una relación directa entre corrupción y pobreza, y siempre hemos sostenido que en cuanto a la administración de la gestión pública, el Presidente debe predicar con el ejemplo, desde la más alta magistratura, y aplaudimos el que lo esté haciendo públicamente con los anuncios que nos ha compartido. Reiteramos nuestro parecer en cuanto a que al Presidente Torrijos lo anima una genuina vocación de servicio y sana intención. En esa medida, encontrará el apoyo de todos los que queremos un país más próspero y decente, de bienestar para todos.
Pasó el tiempo de remontarnos al pasado con críticas que no conducen a nada positivo; pasado funesto lo encontramos tanto en la oscurantismo de la dictadura militar, como en la mediocridad subsiguiente de la clase política, que no supo empinarse y hacer prevalecer los intereses del Patria sobre los torcidos intereses personales, a costa del progreso y de la decencia. Debemos recordar y asimilar las épocas gloriosas del terruño, como la gesta separatista y a nuestros ocho Próceres de la Independencia gracias a quienes hoy podemos decir que somos libres y panameños; la gesta histórica del 9 de enero; la lucha por nuestra soberanía territorial y reversión total de la vía acuática y áreas adyacentes; la celebración del primer centenario de vida republicana; la recuperación de nuestras libertades y vida democrática; la nobleza y pacifismo de nuestro pueblo; la magnificencia, heroicidad y patriotismo de muchos ciudadanos y ciudadanas (políticos, escritores, poetas, deportistas, músicos, doctores, abogados, etc.), que sin quererlo se convirtieron en ejemplos a imitar, moldearon nuestra nacionalidad, y sirvieron como nuestros mejores embajadores ante la faz de la tierra; nuestro crisol de razas y vocación de servicio al mundo, etc. Ese es el recuerdo glorioso que nos debemos permitir, y proyectarlo hacia el futuro con una actitud que esté preñada de genuino sentido de Patria y responsabilidad.
Son grandes nuestros desafíos, como la pobreza, el desempleo, la situación de las finanzas públicas, la seguridad social, la seguridad jurídica, la ampliación del Canal, etc., pero con una firme y decidida postura en pro de la conducta ética, y mucha fe en Dios, con los pies muy bien puestos en la tierra pero la mirada al Cielo, no dudo que sabremos caminar bien el camino que hemos identificado, entre todos los ciudadanos de este país, y que con la facilitación de un gobierno que sea realmente competente, eficiente, y sobre todo transparente y ético en cuanto al actuar de todos y cada uno de sus funcionarios, podremos superar con éxito y orgullo cualquier obstáculo que encontremos.