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Tiempos que vivimos


Dados los avances tecnológicos mediáticos actuales, comprobamos que nada es como antes, la ciudad tranquila y despreocupada de otrora, hoy, sin pretenderlo no sólo nos enteramos de lo que sucede en nuestro país, casi antes de que sucedan los hechos, sino también lo que ocurre a miles de kilómetros de nosotros.
Oíamos el noticiero matutino y de repente una interrupción con la comunicación de que dos vehículos de transporte colectivo habían colisionado en la Transístmica de Colón y decía el reportero que habían quedado colgando sobre el abismo ambos transportes con sus respectivos pasajeros, que esperaban con urgencia la presencia del SINAPROC y que otra vez tendríamos un inmenso tranque vehicular.
Más adelante se abundó en los dolorosos y trágicos detalles de muertos y muertas y multitud de heridos que aumenta la cifra anual de muertes en la carretera como indicativos de que estamos progresando, pero en sentido contrario, de en vez de ir disminuyendo con los adelantos y mejoras, van aumentando las pérdidas de vidas humanas.
Mientras esto sucedía por el Atlántico, desde el sector Oeste de la capital partía una caravana de transportes colectivos en señal de protesta y de demanda de modificaciones del precio del pasaje debido al aumento del precio del combustible.
Por otro lado en Coclé , un grupo de moradores cerraban la vía protestando por que no aceptaban el aumento del pasaje en comunidades aisladas donde los ingresos apenas les alcanza para poner la paila.
En la Transístmica capitalina, otro grupo de estudiantes cerraban la vía en protesta por el mismo motivo, pero esta vez sin daños a terceros.
Las torrenciales lluvias de septiembre seguían haciendo de las suyas y los temibles deslaves de porciones de terreno ocurrían creando situaciones de peligros de derrumbes de edificios y mientras se habla de los daños en cascada que ocurren en la economía con motivo del encarecimiento del combustible, sin embargo, paradójicamente, se anuncian carreras de autos, donde se quema combustible caro por diversión.
Repasando todavía los daños de Katrina y Rita, caen en mis manos unas revistas en donde encuentro una suma de tragedias subsecuentes que nos hablan de muchas amargas verdades sobre todo de la vanidad de las cosas materiales. Tenías de todo y de repente no tienes nada. .
Llama la atención la noticia titulada "Del sendero de la ruina al rescate". Las aguas arrasaron furiosamente el proyecto habitacional San Bernardo, de New Orleans. Randy Nathan de 20 años nos cuenta que los residentes atrapados gritaban y hacían señas a los helicópteros que sobrevolaban y con cohetes pirotécnicos trataban de atraer la atención. Ni de lejos, una respuesta. "Tenemos que movernos" , dijo Randy, "el agua sigue subiendo , tenemos muchos bebés y mi abuela ". En una semana de tragedia colectiva, teníamos este otra tortura acumulada, pareciera que todo conspiraba contra los Nathans. La familia de 20 miembros incluyendo un recién nacido, una bisabuela y una puérpera de 23 años, guapearon su suerte hacia afuera del empantanado proyecto habitacional, solamente para terminar languideciendo por días, a salvo, en tierra seca. Posteriormente, un viaje horripilante en bus condujo a los Nathans rumbo a Texas hacia más frustraciones. Habiendo arribado al Astrodome 16 horas después de largo viaje, les informaron que ellos no cabían alli, Pero cuando todo parecía perdido, la gracia llegó en forma de una extraña afroamericana, en medio de la multitud, Cheryl Graves, de 47 años, dio un paso adelante, ofreció su casa de 3 recámaras en Houston e invitó a los 20 peregrinos familiares a que se quedaran en su casa y con ella, el espacio para ser de nuevo una familia, pudiendo quedarse todo el tiempo que desearan. ¿ Qué movió a Cheryl a acoger a unos totalmente extraños? Por "Humanitarismo" respondió la buena samaritana. En medio de los escombros y desgracias salen a relucir fibras del más hondo y noble humanismo, hoy en vías de extinción.
F. Recientemente nos informó el Arq, Francisco Miguez de la ACP, charla en la Universidad Tecnológica, que en el mejor momento de la construcción del Tercer Juego, de cero empleo crecería en el punto máximo a 4.000 nuevos empleos en el tercer año del progreso de la obra, y retornaría en dirección del cero esta cifra, en el recorrido de los tres últimos años para un total de seis de trabajos. Todos deberíamos hacernos la pregunta y reflexionar, ¿Es sensato invertir nuestras utilidades que genera el Canal y hasta hipotecarlo por 20 años, si consideramos que la "Inversión vs. Beneficio", B/. 12 mil millones o más, para obtener por tres años solamente 4 mil empleos? Empleos que no corresponden a semejantes sacrificios y riesgos de caer en un colapso económico, o "bancarrota nacional", cuando nuestra economía requiere de 200 mil nuevos empleos permanentes al menos. Finalmente, no sería conveniente obligar al ciudadano a decidirse sólo entre el "Sí" o el "No", porque podría en actitud rebelde votar con el "No", lo equivaldría en que todos seríamos perdedores, ante un desperdicio del tiempo y una inversión por estudios de más de B/. 90 millones. Por consiguiente, el "Sí condicionado" a que paguen las navieras y no con los peajes que pertenecen al pueblo, minimiza la posibilidad de que surja mayoritariamente un estéril "No".
(ruben11@cwpanama.net)

101 años de Panamá América

 
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