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Tiendas vacías y precios bajos


En la última década era usual que las tiendas en Estados Unidos estuvieran repletas y los precios por las nubes. El costo de los hoteles, igual y no ha variado. Pero con la crisis inmobiliaria y sus repercusiones en el sector financiero del país, las cosas están cambiando, en mucho para peor.

Normalmente, el comienzo del verano marca el inicio de un período de compras intensas. Pero a juzgar por lo que observamos en junio y julio, eso no se advierte en la calle. Las tiendas están vacías y, por primera vez en años, los dependientes de venta se disputan a codazos la atención de un cliente solitario. Los precios están por el suelo y las ofertas abundan, pero los compradores desoyen los reiterados llamados del presidente Bush para animarse a gastar los miles de millones devueltos o regalados unilateralmente a los contribuyentes. Simplemente, prefieren guardarlos. Con los restaurantes pasa igual. Sea en Denver, Nueva York o Miami, las listas y tiempo de espera son breves o inexistentes. El espacio sobra y el silencio de la falta de clientes es sonoro.

El gigante está en crisis. El mes pasado registró un desempleo "real" de 9%, contando a los que buscan trabajo sin encontrar y quienes se rindieron; y el subsidio de los parados se hunde por el peso de los millones de desocupados. Cada día alguna gran industria anuncia despidos masivos. Es impresionante ver las urbanizaciones bellísimas llenas de casas desocupadas, con anuncios de "se vende". Pero nadie acude. Los bancos pueden esperar indefinidamente por el próximo ciclo económico, gracias al rescate del Gobierno, pero las consecuencias sobre el déficit y el valor del dólar son devastadoras.

A finales de junio el diesel estaba a $4.85 el galón, por encima de los precios en Panamá. Y pensamos, algo bueno o -si se quiere- no tan malo se está haciendo al fijar los precios del combustible para que las alzas no sean peores. Y lo más grave para nuestros amigos del Norte es que allá las distancias son mayores. Por eso, están cambiándose hacia autos pequeños, aunque acá, un poco suicidas, sigamos prefiriendo los gastadores 4X4.

101 años de Panamá América

 
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