Tiene razón monseñor Emiliani
La emoción que sentí al ver las fotos de Monseñor Emiliani me llenaron de alegría y tristeza a la vez. Pensé en lo vivido por él a través de este largo año de exilio y que aún no se conoce a ciencia cierta la causa del mismo., aunque haya comentarios. ¿Por qué habríamos de perder a un hijo tan valioso? ¿Debe el país privarse de su trabajo, su consagración, sus consejos, sus directrices y su presencia? De ser cierto que los guerrilleros andan buscándolo, ¿por qué viene a pasarse un mes en Panamá?
Sus palabras fueron cortas pero valiosas, sustanciosas, llenas de contenido como todo lo que él dice. Y estoy de acuerdo cuando expresa: "se idolatra al dinero como a un Dios", frase que pone como base de tanta corrupción que impera a todo nivel. No hablemos sólo de los gobiernos; hablemos de los empleados públicos, privados, empresarios, trabajadores, en fin, estamos rodeados de corrupción por todos lados.
Hace unos meses, en un programa de televisión, preguntaron por qué le gustaría ser Ministro de Estado y un señor llamó y dijo que allí podía hacerse negociados. No dijo que para servir a sus compatriotas, sino para llenar sus bolsillos. Si así pensamos, cuál será nuestra actuación ante la tentación de robar, de pelechar, de aprovecharse de su posición para aumentar sus haberes económicos. Hace unos días me hablaban de un señor que es trabajador y honrado. Me sonó como si serlo fuera un fenómeno y no lo común como era antes. Han llegado a ser bichos raros los honestos.
El materialismo está haciendo mella en la moral de los panameños. El materialismo ha llegado a tal extremo que el Don dinero pesa sobre los verdaderos valores que antes privaban en la vida. Realmente, estamos tan apegados al vil metal, que todo lo vemos en factor de éste. Pobre del que no tiene dinero, nadie lo mira y le es dificultoso surgir y brillar con su propia luz. Le hacemos reverencia a aquéllos que lo poseen y no nos importa su procedencia; basta que tenga una buena cuenta para que valga algo en la sociedad. Han desaparecido los valores que antes marcaban a una persona y le daban el valor que tenía. Hoy, si no tienes dinero, te rodearán todos los valores y nadie te los ve.
Pero, lo más desesperante es ver a los poseedores de riquezas haciendo alarde de la misma aún a los ojos de otros necesitados. ¿Qué sucede? Aquéllos que no tienen el metal, hacen cualquier cosa para poseerlo; empieza la corrupción porque de su trabajo honrado sólo pueden sobrevivir o vivir. Pero, tener algo más necesita aceptar sobornos, coimas o hacer mal uso de las pertenencias que ponen a su cuidado: esto es corrupción. Y los de abajo dicen que si los grandes roban y viven bien y son aceptados por todos, ellos también pueden hacerlo para sentirse valiosos. ¡Qué baja autoestima se tienen! Si necesitas conducir un carro fino, moderno, nuevo y costoso, es porque tu seguridad está por el suelo y la inestabilidad emocional te lleva a depender de qué dirán los demás.
111 La honradez, la cultura, el respeto, el trabajo y muchos más, deben estar sobre el dinero. Tiene razón Monseñor cuando culpa a la idolatría del dinero de ser la causa de nuestros males.
¡No! La fiebre no está en la manta, está en uno mismo. Si no tenemos valores, por más dinero que nos cubra, seguiremos siendo patos como el rico McPato. La honradez, la cultura, el respeto, el trabajo y muchos más, deben estar sobre el dinero. Tiene razón Monseñor cuando culpa a la idolatría del dinero de ser la causa de nuestros males.
La sensibilidad se ha perdido; el amor en familia se ha desmembrado; la consideración entre unos con otros se basa en la cantidad de millones que has amasado. Pero, también se puede poseer esos millones y ser caritativo, honrado y lleno de los otros valores. Muchos hijos quieren a sus padres por lo que estos puedan darle monetariamente. Mucha gente considera a los demás por su dinero o por lo que creen que posee y no por su inteligencia, su preparación académica, sus méritos o su cultura. Debemos cambiar y ojalá lo hagamos para salvar al país, la familia y a nosotros mismos.
Sus palabras fueron cortas pero valiosas, sustanciosas, llenas de contenido como todo lo que él dice. Y estoy de acuerdo cuando expresa: "se idolatra al dinero como a un Dios", frase que pone como base de tanta corrupción que impera a todo nivel. No hablemos sólo de los gobiernos; hablemos de los empleados públicos, privados, empresarios, trabajadores, en fin, estamos rodeados de corrupción por todos lados.
Hace unos meses, en un programa de televisión, preguntaron por qué le gustaría ser Ministro de Estado y un señor llamó y dijo que allí podía hacerse negociados. No dijo que para servir a sus compatriotas, sino para llenar sus bolsillos. Si así pensamos, cuál será nuestra actuación ante la tentación de robar, de pelechar, de aprovecharse de su posición para aumentar sus haberes económicos. Hace unos días me hablaban de un señor que es trabajador y honrado. Me sonó como si serlo fuera un fenómeno y no lo común como era antes. Han llegado a ser bichos raros los honestos.
El materialismo está haciendo mella en la moral de los panameños. El materialismo ha llegado a tal extremo que el Don dinero pesa sobre los verdaderos valores que antes privaban en la vida. Realmente, estamos tan apegados al vil metal, que todo lo vemos en factor de éste. Pobre del que no tiene dinero, nadie lo mira y le es dificultoso surgir y brillar con su propia luz. Le hacemos reverencia a aquéllos que lo poseen y no nos importa su procedencia; basta que tenga una buena cuenta para que valga algo en la sociedad. Han desaparecido los valores que antes marcaban a una persona y le daban el valor que tenía. Hoy, si no tienes dinero, te rodearán todos los valores y nadie te los ve.
Pero, lo más desesperante es ver a los poseedores de riquezas haciendo alarde de la misma aún a los ojos de otros necesitados. ¿Qué sucede? Aquéllos que no tienen el metal, hacen cualquier cosa para poseerlo; empieza la corrupción porque de su trabajo honrado sólo pueden sobrevivir o vivir. Pero, tener algo más necesita aceptar sobornos, coimas o hacer mal uso de las pertenencias que ponen a su cuidado: esto es corrupción. Y los de abajo dicen que si los grandes roban y viven bien y son aceptados por todos, ellos también pueden hacerlo para sentirse valiosos. ¡Qué baja autoestima se tienen! Si necesitas conducir un carro fino, moderno, nuevo y costoso, es porque tu seguridad está por el suelo y la inestabilidad emocional te lleva a depender de qué dirán los demás.
111 La honradez, la cultura, el respeto, el trabajo y muchos más, deben estar sobre el dinero. Tiene razón Monseñor cuando culpa a la idolatría del dinero de ser la causa de nuestros males.
¡No! La fiebre no está en la manta, está en uno mismo. Si no tenemos valores, por más dinero que nos cubra, seguiremos siendo patos como el rico McPato. La honradez, la cultura, el respeto, el trabajo y muchos más, deben estar sobre el dinero. Tiene razón Monseñor cuando culpa a la idolatría del dinero de ser la causa de nuestros males.
La sensibilidad se ha perdido; el amor en familia se ha desmembrado; la consideración entre unos con otros se basa en la cantidad de millones que has amasado. Pero, también se puede poseer esos millones y ser caritativo, honrado y lleno de los otros valores. Muchos hijos quieren a sus padres por lo que estos puedan darle monetariamente. Mucha gente considera a los demás por su dinero o por lo que creen que posee y no por su inteligencia, su preparación académica, sus méritos o su cultura. Debemos cambiar y ojalá lo hagamos para salvar al país, la familia y a nosotros mismos.