Tiranía bárbara, la de Castro
Recientemente, se publicó un artículo (9 de julio de 2002), obviamente, firmado por un agente de la siniestra inteligencia del sistema totalitario cubano que controla el tirano Castro. Se hizo referencia a mi persona con relación a mis posiciones políticas. Leí con atención, el artículo de marras, llegando a la conclusión de que el mismo fue preparado por el temible Departamento de Inteligencia de la tiranía cubana, encargado de los trucos sucios.
También, me informé sobre el conejillo de india que utilizaron para firmar dicho escrito. Y, como me lo sospechaba, me he enterado que el firmante del artículo no domina un marco de referencia ni la información para elaborar tan distorsionador artículo, basado en premisas falsas que, por su puesto, no le constan. A calzón “quitao”, no hay duda alguna que el discurso comunista de La Habana, estuvo presente en la gacetilla, con el propósito y el objetivo de atacar la imagen de un opositor que no da tregua a la dictadura cubana. Ese opositor es, el “cubano, Raymond Molina”. Al emplearse el término “cubano”, en ese artículo, se hizo de manera despectiva.
Hay un dicho, muy popular, que reza así: “Quien dice lo que no debe, está obligado a escuchar lo que no quiere”.
El firmante del artículo es un agente del gobierno detestable cubano. Es uno de esos implantes humanos que saben, pero que se hacen los locos sobre la realidad del gobierno cubano con el que simpatizan. Por ejemplo, recientemente, la dictadura de Castro, negó su propia Constitución Política al darse cuenta que su norma constitucional del año 76, dejaba a los cubanos una ventana de oportunidad para que se produjeran cambios pacíficos y democráticos al sistema totalitario.
En ese sentido, la oposición interna cubana consideró que si existía esa ventana en la Constitución totalitaria cubana, bien se podía presentar una propuesta a la Asamblea, del supuesto “Poder Popular” para cambiar ese sistema fracasado. (En la Cuba prisionera de Fidel el trabajador cubano sólo gana 10 dólares mensuales o el equivalente de 200 pesos cubanos al mes). La respuesta del dictador fue la de reformar el mamotreto constitucional y declarar “irrevocable” el totalitarismo en Cuba.
Nadie podrá impedirme en denunciar que el totalitarismo cubano no es más que un gobierno que no le permite, a sus ciudadanos, la libre información; que convierte, al cubano, en súbdito de su propia patria y esclavo de un sistema que lo explota sin permitirle ningún derecho a defenderse de las arbitrariedades del tirano e impide al pueblo tome sus decisiones libremente. Allí, en Cuba, mi patria, no existe el derecho al libre movimiento ni el derecho a viajar por el mundo. ¿Cuál es el miedo?. Repito, este es un sistema que impide a los ciudadanos se informen libremente de fuentes independientes. Solo quieren que se escuche aquellos medios de comunicación masivos que el gobierno tiránico de Castro controla con expertos en mantener, a su pueblo, desinformado y viviendo en un mundo irreal.
Estoy refiriéndome a un gobierno que es controlado por una dinastía que prohíbe al cubano los derechos de escoger sus gobernantes, libre y democráticamente, a diferencia de como lo hacen los panameños. Se trata de un gobierno que no permite el derecho a disentir de las arbitrariedades del gobierno. Al contrario, en Panamá, se puede disentir, hay elecciones democráticas y los obreros reclaman sus derechos y algo más, tienen derecho a la huelga y al paro laboral. No es todo lo que hay que decir. El gobierno comunista de Fidel Castro no tiene el apoyo de ninguna democracia en el mundo.
La dictadura castrista es un sistema que ha quebrado la industria azucarera cubana, que antes producía 9 millones de toneladas de azúcar al año. Estados Unidos de América le pagaba a la República de Cuba, a razón de 0.22 la libra de azúcar, bajo un convenio llamado “el diferencial azucarero”.
Hoy día, el gobierno cubano usa a ingenuos y despistados panameños, como agentes de un gobierno extranjero detestable como es el que representa la tiranía cubana, experta en manipular y distorsionar información, con trucos sucios a los opositores de un sistema que, con métodos agonizantes, tiene la intención de desvirtuar las realidades de su gran fracaso. Apoyar y defender ese sistema, considero, es actuar como un talibán y un traidor a las aspiraciones de los panameños que quieren y desean mayor nivel de vida, sin que nadie se los controle.
El hombre que viste, incorrectamente, de “manito ocueño” sin entender la tradición folklórica, afirma que yo apoyo el bloqueo de 43 años. Eso es verdad. Sin embargo, quiero informar que Cuba ha sido subsidiada con 20 billones de dólares de la Unión Soviética, 43 billones por España, por Japón, por Canadá, por Argentina y Francia. Y la dictadura ha pignorado el futuro de los cubanos con dineros que no ha producido beneficio alguno para el país.
No es difícil comprobar que es un país donde la economía no tiene ninguna esperanza de repunte ni mucho menos futuro. Estamos frente a un país que tiene 2.5 millones de exiliados y donde se han registrado más de 150,000 personas que han perdido sus vidas en el mar tratando de escapar del infierno en que viven para encontrar la libertad.
En cuanto a los ofrecimientos del sujeto, Felipe Pérez Roque, de pagar las compensaciones de las inversiones extranjeras en Cuba, es un chiste de mal gusto. Cuba no tiene dinero ni para pagar el petróleo que le envía Chávez de Venezuela con el cual mantiene las pocas bombillas que alumbran La Habana. No veo cómo piensa, el régimen, poder pagar las propiedades robadas a los inversionistas extranjeros antes y durante la Revolución.
(unicubanapan@hotmail.com)
También, me informé sobre el conejillo de india que utilizaron para firmar dicho escrito. Y, como me lo sospechaba, me he enterado que el firmante del artículo no domina un marco de referencia ni la información para elaborar tan distorsionador artículo, basado en premisas falsas que, por su puesto, no le constan. A calzón “quitao”, no hay duda alguna que el discurso comunista de La Habana, estuvo presente en la gacetilla, con el propósito y el objetivo de atacar la imagen de un opositor que no da tregua a la dictadura cubana. Ese opositor es, el “cubano, Raymond Molina”. Al emplearse el término “cubano”, en ese artículo, se hizo de manera despectiva.
Hay un dicho, muy popular, que reza así: “Quien dice lo que no debe, está obligado a escuchar lo que no quiere”.
El firmante del artículo es un agente del gobierno detestable cubano. Es uno de esos implantes humanos que saben, pero que se hacen los locos sobre la realidad del gobierno cubano con el que simpatizan. Por ejemplo, recientemente, la dictadura de Castro, negó su propia Constitución Política al darse cuenta que su norma constitucional del año 76, dejaba a los cubanos una ventana de oportunidad para que se produjeran cambios pacíficos y democráticos al sistema totalitario.
En ese sentido, la oposición interna cubana consideró que si existía esa ventana en la Constitución totalitaria cubana, bien se podía presentar una propuesta a la Asamblea, del supuesto “Poder Popular” para cambiar ese sistema fracasado. (En la Cuba prisionera de Fidel el trabajador cubano sólo gana 10 dólares mensuales o el equivalente de 200 pesos cubanos al mes). La respuesta del dictador fue la de reformar el mamotreto constitucional y declarar “irrevocable” el totalitarismo en Cuba.
Nadie podrá impedirme en denunciar que el totalitarismo cubano no es más que un gobierno que no le permite, a sus ciudadanos, la libre información; que convierte, al cubano, en súbdito de su propia patria y esclavo de un sistema que lo explota sin permitirle ningún derecho a defenderse de las arbitrariedades del tirano e impide al pueblo tome sus decisiones libremente. Allí, en Cuba, mi patria, no existe el derecho al libre movimiento ni el derecho a viajar por el mundo. ¿Cuál es el miedo?. Repito, este es un sistema que impide a los ciudadanos se informen libremente de fuentes independientes. Solo quieren que se escuche aquellos medios de comunicación masivos que el gobierno tiránico de Castro controla con expertos en mantener, a su pueblo, desinformado y viviendo en un mundo irreal.
Estoy refiriéndome a un gobierno que es controlado por una dinastía que prohíbe al cubano los derechos de escoger sus gobernantes, libre y democráticamente, a diferencia de como lo hacen los panameños. Se trata de un gobierno que no permite el derecho a disentir de las arbitrariedades del gobierno. Al contrario, en Panamá, se puede disentir, hay elecciones democráticas y los obreros reclaman sus derechos y algo más, tienen derecho a la huelga y al paro laboral. No es todo lo que hay que decir. El gobierno comunista de Fidel Castro no tiene el apoyo de ninguna democracia en el mundo.
La dictadura castrista es un sistema que ha quebrado la industria azucarera cubana, que antes producía 9 millones de toneladas de azúcar al año. Estados Unidos de América le pagaba a la República de Cuba, a razón de 0.22 la libra de azúcar, bajo un convenio llamado “el diferencial azucarero”.
Hoy día, el gobierno cubano usa a ingenuos y despistados panameños, como agentes de un gobierno extranjero detestable como es el que representa la tiranía cubana, experta en manipular y distorsionar información, con trucos sucios a los opositores de un sistema que, con métodos agonizantes, tiene la intención de desvirtuar las realidades de su gran fracaso. Apoyar y defender ese sistema, considero, es actuar como un talibán y un traidor a las aspiraciones de los panameños que quieren y desean mayor nivel de vida, sin que nadie se los controle.
El hombre que viste, incorrectamente, de “manito ocueño” sin entender la tradición folklórica, afirma que yo apoyo el bloqueo de 43 años. Eso es verdad. Sin embargo, quiero informar que Cuba ha sido subsidiada con 20 billones de dólares de la Unión Soviética, 43 billones por España, por Japón, por Canadá, por Argentina y Francia. Y la dictadura ha pignorado el futuro de los cubanos con dineros que no ha producido beneficio alguno para el país.
No es difícil comprobar que es un país donde la economía no tiene ninguna esperanza de repunte ni mucho menos futuro. Estamos frente a un país que tiene 2.5 millones de exiliados y donde se han registrado más de 150,000 personas que han perdido sus vidas en el mar tratando de escapar del infierno en que viven para encontrar la libertad.
En cuanto a los ofrecimientos del sujeto, Felipe Pérez Roque, de pagar las compensaciones de las inversiones extranjeras en Cuba, es un chiste de mal gusto. Cuba no tiene dinero ni para pagar el petróleo que le envía Chávez de Venezuela con el cual mantiene las pocas bombillas que alumbran La Habana. No veo cómo piensa, el régimen, poder pagar las propiedades robadas a los inversionistas extranjeros antes y durante la Revolución.
(unicubanapan@hotmail.com)