Títeres y titiriteros o falta de identidad de grupo
El detestable papel desempeñado por los negros “mogollones” especializados en perseguir a negros “cimarrones” escapados de los colonizadores en Panamá y Colón, es común ver cómo los integrantes de grupos subordinados o que no tienen poder real dentro de nuestro continente, país o comunidad, muestran complacencia frente a los ataques que sujetos con poder pertenecientes a otros grupos hacen contra sus propios pares, es decir, sus propios compañeros (as) de grupo, con tal de saldar cuentas que tienen pendientes con esos pares.
Ciertamente, el protagonismo que involucra el ataque a los pares de su mismo grupo social principal revela falta de identidad de grupo; a la postre, conspira contra la propia cohesión social y con ello reproduce el círculo del sometimiento ante los verdaderos poderosos. ¿Es eso lo que buscan los que dicen representar a los sectores populares? Apliquemos la máxima que nos enseñó Martí, para no seguir desgastando esfuerzos contra títeres, eximiendo a los titiriteros.
Lo característico es que quienes incurren en estos comportamientos son los miembros de los grupos con poco o nulo poder político y económico, con lo cual conspiran contra sus propios principios y a la postre, contra la cohesión social imprescindible para poder romper con el círculo vicioso de sometimiento que experimentan frente a otros sujetos de poder.
“Nuestro vino es amargo, pero es nuestro vino”, decía el poeta de Nuestra América, José Martí, hace más de un siglo aludiendo a la clara identidad histórico-cultural que cabía a todo (a) latinoamericano (a) frente al avance del imperio yanqui por someternos cual nuevas colonias, ya menos por la fuerza y más por la cultura, de manera que al mantener sentimientos y creencias debilitantes de la unidad latinoamericana, el dominio sobre nuestros pueblos tuviera una fácil y expedita resolución.
La historia marca estas conductas como traiciones a su propios grupos sociales. Hay copiosos ejemplos: Indígenas que se aliaron al conquistador español contra el emperador azteca o inca; Negros esclavos americanos que prefirieron luchar contra las milicias de Simón Bolívar o de Abraham Lincoln. Negros “mogollones” especializados en perseguir a negros “cimarrones” escapados de los colonizadores en Panamá y Colón; miembros de partidos que votaron con candidatas y candidatos contrarios al escogido por las mayorías co partidarias en elecciones internas.
En fin, casos y casos reveladores de una falta absoluta de identidad de su grupo natural y que avalan el resquebrajamiento de la necesaria cohesión social para superar cualquier tipo de crisis. Es decir, se trata de una conducta de identidad de grupo, que en materia de aplicación de justicia, ni hablar de aquéllos que se convierten en látigos humanos de sus propios colegas, siendo parte de los mismos emprendimientos económicos o políticos.
Equivale a repetir la idea muy sugestiva de la Licenciada Angélica Maitín, de que seguimos asistiendo a la pesca de las sardinitas y no a la de los peces gordos.