TLC con Costa Rica
Panamá entró retrasada a la ola integracionista, aunque siempre es "mejor tarde que nunca". Y como bien anotaba el doctor Melitón Arrocha ayer, en nuestra sección de "Semblanza", el viceministro de Comercio exterior, Panamá no puede darse el lujo de quedarse por fuera de ese movimiento, teniendo en cuenta que para el 2005 está prevista la constitución del Area de Libre Comercio de América (ALCA), que unirá a 800 millones de almas del continente en un solo mercado.
Obviamente, habrá sus perdedores, entre las empresas y sectores más débiles, y en este aspecto, nuestros negociadores han de tener el cuidado de darles el tiempo para reconvertirse a las nuevas necesidades de la competencia extranjera; pero hay que tener claro que la integración es inevitable.
El gobierno nacional ha anunciado que en breve se reiniciarán las negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio con Costa Rica, empezando por la fase más difícil, que es la discusión de las condiciones de acceso a productos de uno y otro en sus respectivos mercados. Va a ser una excelente práctica para nuestro país, en preparación a tratados más complicados y delicados, como el que se discute actualmente con México.
Costa Rica es la nación más desarrollada de Centroamérica y nos aventaja en todos los rubros, salvo el sector bancario y de servicios. Tiene además a su favor una moneda más débil, que le permite jugar con sus costos, que no es nuestro caso donde estamos totalmente dolarizados. Los ticos pagan sus costos en colones y venden en dólares, aquí solo usamos dólares. Su agro e industria es altamente superior a los nuestros, salvo excepciones.
Por otro lado, es preocupante que Panamá haya quedado momentáneamente afuera de las negociaciones que adelanta Estados Unidos con el bloque centroamericano para un tratado de este tipo, porque no es cierto que individualmente podamos ofrecer a la potencia norteña nada a cambio del libre acceso de nuestros productos al mercado de mayor poder adquisitivo del planeta. Nuestras posibilidades de integrarnos a Estados Unidos comercialmente hablando, son mucho mayores junto a los 37 millones de habitantes de Centroamérica, que con la palanca de cerillo de nuestros tres escasos millones de población. Esperamos que en breve, que esa exclusión sea remediada por nuestras autoridades de comercio exterior.
Obviamente, habrá sus perdedores, entre las empresas y sectores más débiles, y en este aspecto, nuestros negociadores han de tener el cuidado de darles el tiempo para reconvertirse a las nuevas necesidades de la competencia extranjera; pero hay que tener claro que la integración es inevitable.
El gobierno nacional ha anunciado que en breve se reiniciarán las negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio con Costa Rica, empezando por la fase más difícil, que es la discusión de las condiciones de acceso a productos de uno y otro en sus respectivos mercados. Va a ser una excelente práctica para nuestro país, en preparación a tratados más complicados y delicados, como el que se discute actualmente con México.
Costa Rica es la nación más desarrollada de Centroamérica y nos aventaja en todos los rubros, salvo el sector bancario y de servicios. Tiene además a su favor una moneda más débil, que le permite jugar con sus costos, que no es nuestro caso donde estamos totalmente dolarizados. Los ticos pagan sus costos en colones y venden en dólares, aquí solo usamos dólares. Su agro e industria es altamente superior a los nuestros, salvo excepciones.
Por otro lado, es preocupante que Panamá haya quedado momentáneamente afuera de las negociaciones que adelanta Estados Unidos con el bloque centroamericano para un tratado de este tipo, porque no es cierto que individualmente podamos ofrecer a la potencia norteña nada a cambio del libre acceso de nuestros productos al mercado de mayor poder adquisitivo del planeta. Nuestras posibilidades de integrarnos a Estados Unidos comercialmente hablando, son mucho mayores junto a los 37 millones de habitantes de Centroamérica, que con la palanca de cerillo de nuestros tres escasos millones de población. Esperamos que en breve, que esa exclusión sea remediada por nuestras autoridades de comercio exterior.