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TLC con Estados Unidos


La Secretaría de Comercio Exterior de Estados Unidos acaba de anunciar el inicio oficial de negociaciones formales con Centroamérica para la firma de un Tratado de Libre Comercio. Entre las primeras reacciones al anuncio, se destacan las de Panamá y México, lo cual se explica por la vecindad geográfica de uno y otro, por el sur y por el norte, respectivamente con respecto al istmo centroamericano, y por los efectos que de ello deriva.
Por parte de Panamá, el viceministro Arrocha, que atiende la cartera del sector, manifestó que el anuncio le tenía sin ningún cuidado. Explicó que nuestro país sigue al respecto un ritmo más lento, por vía bilateral, el cual se encuentra en estado de consultas previas a la negociación formal. Indicó que el hecho de que Centroamérica lleve la delantera se explica por la experiencia que tienen al tener firmados tratados de libre comercio con México, Canadá, República Dominicana y Chile, en contraste con Panamá - agregamos - que no ha firmado ninguno.
Por el lado de México, sus encargados coincidieron con Panamá, aunque con distinto argumento. No les preocupa el tratado entre Centroamérica y Estados Unidos por la enorme ventaja de su industria con respecto a Centroamérica, que le ha permitido tener un superávit superior a los 800 millones de dólares anual en el intercambio con el istmo. Indicaron que su preocupación, respecto a un contrato de esta naturaleza, sería con un país como Brasil, con mayor potencial industrial y con su inmenso mercado.
¿Está en lo correcto el Ministro Arrocha en cuanto a su despreocupación sobre el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Centroamérica? No a nuestro juicio. Contrario a lo que ocurre con México, el potencial industrial de nuestros vecinos, comparado con el nuestro, es superior. Del mismo modo, igual de mayor es el mercado que ofrece Centroamérica (30 millones de habitantes) contra lo reducido del nuestro (menos de 3 millones de habitantes). Otro factor es el costo de producción que es mucho menor entre nuestros vecinos. Por ejemplo, el salario mínimo en Centroamérica oscila alrededor de la mitad del nuestro.
En ese escenario, nosotros sí advertimos motivos de inquietud respecto a un tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Centroamérica, que excluya a Panamá. Para empezar, si ellos tienen tratado y nosotros no, el mercado de nuestros vecinos sería mucho más atractivo con aranceles cercanos a cero. Del mismo modo, inversionistas extranjeros verían ventaja en instalarse en Centroamérica desde donde puede exportar hacía Estados Unidos también bajo aranceles de cero, que desde Panamá, cuyos productos entrarían al mercado norteamericano con aranceles más altos. A eso hay que añadir lo ya indicado en relación con los costos de producción menores en Centroamérica. Ya tuvimos una experiencia, el de la multinacional fabricante de microchips Intel, que prefirió instalarse en Costa Rica, creando centenares de empleos y miles de millones en exportaciones, en vez de hacerlo en Panamá.
¿Qué debemos hacer? Por lo pronto, seguir negociando y ganando experiencia con estos tratados, especialmente con los que se discuten con Centroamérica y México, cuidando en lo posible salvaguardar el interés de la producción nacional, mientras aceleramos su camino por la reconversión. Además, pensamos que aún estamos a tiempo para firmar con Centroamérica e incorporarnos al bloque que negocia con Estados Unidos, alternativa que es más realista que esperar hacerlo solos por vía bilateral, con muy poco que ofrecer.

101 años de Panamá América

 
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