TLC, hace un año?
En diciembre de 2006, el gobierno realizaba todos los esfuerzos para impulsar la promoción del TLC con EE.UU. Luego conocimos que no sería un TLC, sino un Tratado de Promoción Comercial (TPC). Más de 400 mil dólares gastó el Gobierno en empresas dedicadas al cabildeo para que se reunieran con los senadores estadounidense en nombre de Panamá, y les hablaran de las maravillas del tratado.
Con dineros estatales viajaron a Washington: El ministro Salazar del MIDA; Ferrer, de Comercio; el Jefe Negociador Leroy Sheffer; y otro grupo de empleados aprovechó para ver los aires navideños en EE.UU. Emocionados y sin disimularlo, ante los medios el 19 de diciembre de 2006 al mediodía, manifestaron: "Hoy es un día histórico para el desarrollo económico y social de Panamá... hemos logrado el mejor tratado posible... el acuerdo firmado permite a Panamá tomar medidas para preservar la salud humana, animal y vegetal...".
El presidente Martín no podía dejar de emitir palabras sobre el "TLC acordado": "Hemos logrado un instrumento para el desarrollo económico y social... Una vez logrado este TLC, debemos unirnos todos en un equipo sin egoísmos, sin banderías políticas, volcar nuestros recursos y nuestros esfuerzos para lograr una verdadera transformación del sector productivo... habrá muchos empleos con el TLC". Se publicaron páginas contribuyendo al despilfarro monetario. Julio 2007, era el plazo para la aprobación por la vía rápida del Congreso, pero fue "puro cuento".
Nuestra Asamblea, creyente en su amo, aprobó el cambiado TLC, demostrándole a Bush que acá todo estaba bien. Aún hay detalles turbios: el derecho a huelga, la prohibición del trabajo a menores de edad, y un "pequeñito inconveniente político" que impide su ratificación. Informaron que, los tratados de Colombia y Perú, estaban en peores condiciones que el de Panamá. El de Perú fue ratificado, el nuestro aún no. El panorama luce opuesto a las condiciones de un año, cuando no importaba gastarse la plata del pueblo en delegaciones excursionistas y en cabilderos. En política o se cuenta con lo imprevisible o se descuenta a los improvisados.