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TLC a la carrera


Once años le tardó a Chile lograr la firma de su Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Y para su ratificación por el congreso de ese país, tuvo que esperar cinco años adicionales. Se trata, pues, de un proceso lento y delicado, si es que se busca salvaguardar adecuadamente los intereses de los involucrados.
A Costa Rica, nuestra vecina, le tomó más de cinco años negociar un tratado similar con México y no mucho menos tiempo con Chile, al igual que con Canadá. Especialistas de ese hermano país pueden dar fe de lo difícil y complicado que es ese proceso. En particular, hubo una ministra de Comercio Exterior, de apellido González, que ha acumulado una gran experiencia al respecto y que presta asistencia a su país en cada nueva discusión que sobre el tema se tenga sobre el tapete.
Incluso, la actual negociación colectiva que lleva a efecto Estados Unidos con Centroamérica, que está por cumplir un año el mes próximo, se encuentra trancada en puntos sensitivos, lo que podría dilatar su conclusión entre tres y seis meses adicionales.
Fuimos los primeros en celebrar el anuncio del inicio de las negociaciones de un TLC con Estados Unidos porque nadie antes que nosotros publicó la noticia; lo que hicimos en un editorial en el que también aprovechamos para aconsejar que el Gobierno Nacional tomara inmediatas medidas para formar su equipo técnico de negociación y de apoyo, mencionando con nombre y apellido a algunos de los principales especialistas nacionales en el ramo.
Pero también, en el mismo editorial, advertimos cautela en cuanto al tiempo que involucrarían las negociaciones. Estimamos, entonces, que la firma correspondería al nuevo gobierno surgido de las próximas elecciones de mayo. Pero aún así no dudamos en poner el inicio de este proceso a la cabeza de los logros de la administración Moscoso, por encima acaso de la hidroeléctrica Estí.
Ahora, tras el anuncio oficial del martes pasado, nos preocupa sobremanera que la presidenta Moscoso haya dicho que espera firmar el tratado antes del cese de su administración que tendrá lugar en poco más de diez meses. Ese plazo no es suficiente para lograr un tratado que seriamente asegure los intereses de Panamá, sobre todo, careciendo de experiencia en una negociación de esta envergadura. El rubro servicios, por ejemplo, será en extremo delicado, ya que es nuestra principal fortaleza y vendrán por ella.
La desventaja con respecto al equipo de nuestra contraparte será abrumadora y, por eso, se impone actuar con cuidado y sin prisa. Como bien reza el dicho panameño, "Mucho apuro, trae cansancio"; y agregamos, "hasta síncopes cardíacos". Ojalá evitemos negociar a la carrera y que no se impongan los egos.

101 años de Panamá América

 
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