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TLC"s: ¿Oportunidad o amenaza?


Desde hace algún tiempo, los panameños nos hemos visto abrumados con informaciones acerca de los Tratados de Libre Comercio (TLC"s). Se informa del inicio de la ejecución del TLC con El Salvador, se firma un TLC con Taiwan, se realizan ingentes esfuerzos para negociar un TLC con los Estados Unidos de América; pero la primera pregunta que nos hacemos es, ¿se conoce realmente qué es un TLC y cuáles son sus implicaciones? Veamos brevemente los aspectos más relevantes de este asunto.
Según la literatura de Economía Internacional, "Un tratado de libre comercio se da cuando dos o más países forman un área de libre comercio, con el propósito de eliminar los gravámenes de importación y todas las restricciones cuantitativas al comercio mutuo. En otras palabras, es un acuerdo preferencial que rige el intercambio comercial de bienes, servicios e inversión. Teóricamente existen dos enfoques para liberalizar el comercio, un enfoque internacional, y un enfoque regional. El primero es promovido por la Organización Mundial del Comercio, cuyo propósito fundamental es el de eliminar las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio internacional. El enfoque regional comprende los acuerdos de libre comercio entre pequeños números de países, reduciendo las barreras arancelarias y no arancelarias entre ellos, pero manteniéndolas para el resto del mundo".
Por lo general, estos tratados abordan capítulos sobre Normas de Origen, en los cuales se establecen los criterios para determinar cuándo una mercancía o servicio se puede considerar originarios de una de las partes beneficiarias del TLC y, por lo tanto, puede gozar de libre entrada al mercado de la otra parte; Acceso a Mercados, en el que se determinan bajo qué procedimientos los productos y servicios de una parte accesarán al territorio fiscal de la otra parte; Políticas Públicas y otros más.
En general, el procedimiento consiste en que los equipos negociadores de ambas partes realizan rondas alternas de discusión en los países involucrados ya sea a nivel técnico, viceministerial o ministerial, dependiendo de la naturaleza de los temas a decidir en ese momento.
En primer lugar se discute el marco general dentro del cual se han de realizar las negociaciones; posteriormente se discuten contemplados en los capítulos antes mencionados, luego se analizan las listas de los productos que serán objeto de negociación.
Una vez los equipos a nivel ministerial acuerdan de manera definitiva el TLC, se procede a la firma por parte de los presidentes de los países involucrados. La legislación nacional establece que luego de la firma se procede a la ratificación por parte de los órganos ejecutivos, para finalmente luego de intercambiar las notas diplomáticas respectivas, se pone en ejecución el tratado de libre comercio.
El concepto básico que subyace, es que los temas que se discuten deben ser consultados con el sector empresarial de los países involucrados, de manera que lo que se apruebe se haga con el mayor conocimiento posible de los sectores productivos de los países que negocian el tratado.
Sin embargo, la experiencia nos ha demostrado que es sumamente difícil lograr que los empresarios panameños se interesen en conocer los temas que se negocian, a pesar de los ingentes esfuerzos realizados por parte del equipo negociador panameño.
Hasta cuándo la mayoría del sector empresarial va a seguir operando sus empresas con luces cortas sin interesarse en lo más mínimo en aquellos temas que a corto o mediano plazo tendrán una incidencia fundamental no sólo en la forma como se hacen los negocios, sino en toda la economía nacional.
Los TLC"s se constituyen en una tremenda oportunidad tanto para la ampliación de mercados económicos como para el estrechamiento de los lazos sociales, políticos y culturales entre varios países. Pero también se pueden convertir en una amenaza, ya que como se dicen en el fútbol, el que no hace los goles se los ve hacer.
Si nuestros empresarios no comprenden que tienen oportunidades adicionales de invertir en los países con los que realizan acuerdos de liberalización comercial, los de los otros países sí van a entender que pueden invertir en Panamá libres de todo obstáculo comercial, y lo van a hacer. Sólo cuando tengan empresarios extranjeros compitiendo en igualdad de condiciones a su lado, es que van a correr a lamentarse de su falta de visión y a exigir protección gubernamental para la producción nacional cuando no les preocupó participar en las discusiones de negociación.
Debemos comprender de una vez por todas que el esquema de globalización económica está en marcha y en vez permitir que el mismo nos destruya, debemos hacer que éste trabaje para la satisfacción de nuestras necesidades a todos los niveles.

101 años de Panamá América

 
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