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Todo el poder para Chávez


"Todo el poder para los soviets" fue el lema de los bolcheviques al tomar el poder en 1917. Al filo del siglo, un slogan tácito brota en Venezuela, al producirse la máxima concentración de poderes de Estado en la persona del presidente Hugo Chávez, por la virtual disolución del Poder Judicial y el Congreso. La Asamblea Constituyente, elegida para redactar una nueva Constitución, desborda su capacidad política, rompiendo el esquema clásico de independencia de los poderes del Estado para entregarlos en bandeja al control omnipotente de quien no olvida su pasado golpista. Ahora todo el poder es para Chávez, pero ¿qué hará el coronel de paracaídas con tanto poder en sus manos?
Más cerca de Juan Vicente Gómez que de Simón Bolívar, a Chávez hay que analizarlo por lo que hace, no tanto por lo que dice. Su retórica repite como latiguillo que se propone refundar la república, es decir, crear una nueva organización republicana que elimine la inmoralidad de los funcionarios y el desbarajuste administrativo. Sin embargo, los hechos de la historia universal demuestran que, como dijo en una ocasión Abraham Lincoln, el poder absoluto corrompe absolutamente.
Chávez será en los hechos el Organo Ejecutivo, el Organo Legislativo y el Organo Judicial. Propondrá leyes; aprobará leyes; interpretará las leyes y puede decirse que si se lo propone dictará sentencias a través de magistrados sometidos a su control. Enemigo encarnizado del sistema de partidos tradicionales, todo indica que puede disponer de poder para determinar si a los dirigentes que adversa los anatematiza, persigue, encarcela, deporta, o aplica cualquier otra modalidad para reprimirlos. Ya empezó a reprimir a los legisladores que trataron de entrar al local del Congreso en Caracas.
Basta repasar las páginas de la historia para comprobar que el proyecto político que Chávez poco a poco va delineando no busca la creación de una nueva república sino la reinstauración del viejo y desprestigiado modelo político conocido como tiranía desde la época de los griegos. Paso a paso Chávez está volviendo a los tiempos de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez.
Sus hechos contradicen sus palabras salpicadas de citas de Bolívar. Esto es lo que confirman las medidas de la Asamblea Constituyente que acata sus órdenes, sin dudas ni murmuraciones, como dicen los reglamentos militares.


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