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"Todo por la gloria institutora" es un lema en el olvido


M ucho más que conocimientos, el Instituto Nacional irradió a lo largo del siglo XX valores, cultura cívica y patriotismo. Por sus aulas pasaron, como educandos o como educadores, figuras de la estatura de Rafael Moscote, Luis Salvat, Dora Pérez de Zárate, Ernesto de la Guardia, Américo Valero, Fermin Naudeau, Ernesto de J. Castillero, Demetrio Korsi, Narciso Garay, George Goetz...

La lista es larga e interesante. Se trata de panameños que constribuyeron a moldear la nacionalidad. No se exagera al decir que, en cierto momento de nuestra historia republicana, el Instituto Nacional, con sus gestas valerosas, se convirtió en fuente nutricia de lo que hoy somos.

Sin embargo, en los últimos tiempos el Nido de Águilas han sido motivo de vergüenza y dolor nacionales. Sus protestas estudiantiles, y las motivaciones que las acarrean, no generan más que escándalo. Ayer mismo, los modernos "aguiluchos" protagonizaron otra de sus afrentosas manifestaciones, la cual desembocó en el incendio de un apartamento cercano, y el riesgo a la vida de menores y adultos que ahí habitaban.

Claro que la descrita no es una tara sólo de los aguiluchos. Toda la juventud panameña sufre de la misma falta de contenidos. Duele, no obstante, que el plantel que otrora fue modélico, hoy sea uno más en las huestes del vandalismo y la incultura. Duele que se ensucie de esa manera la gloria institutora.

101 años de Panamá América

 
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