Todos íbamos a ser arnulfistas
Parafraseando a la poetisa chilena Lucila Godoy (Gabriela Mistral), intitulamos hoy e iniciamos nuestra columna con un fragmento del epílogo de la obra "Horario de una traición", del escritor panameño Alessandro Russo Berguido (panameñista), criticando al oprobioso capítulo de infamia contra la dignidad de un pueblo el cual estuvo atizado por quienes se proclamaban seguidores de un ideario de tan honda raigambre social. Veremos, una vez más que la historia se sigue repitiendo en espiral.
"Pues bien, creemos y, los hechos así lo confirman, que hace más de dos lustros, le hemos brindado entusiasta y voluntariamente, nuestro modesto concurso al ideal panameñista. Por ser ello de ese modo, sentimos que ese partido político nos pertenece. Por otra parte, consideramos a todos sus miembros como integrantes de una gran familia la de los descamisados. Por sus gloriosos caídos -masacrados cobardemente en diversas ocasiones- hemos levantado en forma emocionada con las lágrimas del alma, el inolvidable pedestal de imperecedero recuerdo".
"Tan nuestro y hondamente sentido es lo que nos inspira el panameñismo- único partido político al cual hemos pertenecido en nuestros cuarenta y cinco años de existencia- por el hecho de considerarlo la esencia del amor subliminal y del amor desinteresado al pueblo. Por ello, a pesar de cualquier contingencia que se nos presente en el polvoriento sendero que alejarnos de él, no dejaremos de ser lo que hoy somos en forma reflexiva.
El viejo ideario panameñista, incrustado en el pensamiento del movimiento de acción comunal, se enmarcó en un paquete de normas políticas visionarias, exportadas de Alemania e Inglaterra por el propio Dr. Arnulfo Arias y promovidas por su hermano, el Dr. Harmodio Arias, una de ellas era sumar a todos por igual, mejor conocida en argot panameñista, como barrer para adentro. Cierto es, que dio resultados a tal punto que todo Panamá, directa o indirectamente, se hizo partícipe de una doctrina que cambiaría el rumbo político del país y el destino de la mayoría desprotegida de este pueblo, al menos, así aspiraba el Dr. Arias. Desafortunadamente esta estrategia política, también permitió la entrada al partido, de cuanta clase de alimaña, que a la postre- desde adentro- serruchaba el piso y no permitió que ninguna de las administraciones panameñistas gobernara, a favor de un programa social, el cual siempre ha estado comprometido por un Panamá mejor.
En la administración del presidente Endara, resultó que un grupito rémora- so pretexto de haber sido parte de la coalición que alcanzó el gobierno- pretendió imponer su criterio. El resto de la historia, todos la sabemos. Pero ¿a qué se debe esto?, se preguntarán algunos, que pareciera un cuento viejo lleno de rencores, que flaco favor haría al proceso de concertación y consolidación que está llevando a cabo la Presidenta. No, me refiero a las dudas que ya circundan con relación a la procedencia y trayectoria de las nuevas figuras llegadas al partido- ya sea por amiguismo o componendas políticas- y a la injerencia en la toma de decisiones de la agenda del gobierno. Claro está, que existe un temor en las bases a ser desplazados por los múltiples requisitos que se están exigiendo a los verdaderos seguidores del panameñismo para ocupar una plaza de empleo para mantenerse en el puesto -aquéllos que consiguieron en el gobierno pasado- a pesar de ser panameñistas-arnulfistas.
La Presidenta ha dado muestra de conciliación y desea compartir el gobierno con todo el que quiera trabajar, por un Panamá mejor. A pesar del liderazgo demostrado, mantengo un criterio reservado, que me lleva a dudar de que esos nuevos grupos allegados al partido, permitirán gestionar el Programa Social, a favor de los pobres. Recuerden, la Doctrina Panameñista -por su ideal de asistencia y seguridad social a favor de los más necesitados- nunca ha sido implementada en su totalidad, al menos en este renglón. Siempre ha sido combatida "desde adentro" por los intereses creados de grupos elites ,enquistados en el partido.
El apoyo popular con que cuenta el partido, especialmente la Presidenta, es la respuesta decidida de un pueblo que se siente identificado con la única doctrina política a favor de los pobres. Esto demuestra que este partido, es de todos y que nunca deberá tener dueños. "Y aunque desaparezca el líder de hoy y aunque caigan los líderes del mañana, el panameñismo continuará creciendo incontrastablemente".
Pero hay que aclarar, que por el momento los verdaderos seguidores de esa doctrina, sea cual fuere las consecuencias -arriesgándolo todo por más de 60 años- somos un grupo humilde de este pueblo, aunque se siga pregonando de que todos íbamos a ser panameñistas. Si no fui explícito esperen la próxima que viene con nombres propios.
"Pues bien, creemos y, los hechos así lo confirman, que hace más de dos lustros, le hemos brindado entusiasta y voluntariamente, nuestro modesto concurso al ideal panameñista. Por ser ello de ese modo, sentimos que ese partido político nos pertenece. Por otra parte, consideramos a todos sus miembros como integrantes de una gran familia la de los descamisados. Por sus gloriosos caídos -masacrados cobardemente en diversas ocasiones- hemos levantado en forma emocionada con las lágrimas del alma, el inolvidable pedestal de imperecedero recuerdo".
"Tan nuestro y hondamente sentido es lo que nos inspira el panameñismo- único partido político al cual hemos pertenecido en nuestros cuarenta y cinco años de existencia- por el hecho de considerarlo la esencia del amor subliminal y del amor desinteresado al pueblo. Por ello, a pesar de cualquier contingencia que se nos presente en el polvoriento sendero que alejarnos de él, no dejaremos de ser lo que hoy somos en forma reflexiva.
El viejo ideario panameñista, incrustado en el pensamiento del movimiento de acción comunal, se enmarcó en un paquete de normas políticas visionarias, exportadas de Alemania e Inglaterra por el propio Dr. Arnulfo Arias y promovidas por su hermano, el Dr. Harmodio Arias, una de ellas era sumar a todos por igual, mejor conocida en argot panameñista, como barrer para adentro. Cierto es, que dio resultados a tal punto que todo Panamá, directa o indirectamente, se hizo partícipe de una doctrina que cambiaría el rumbo político del país y el destino de la mayoría desprotegida de este pueblo, al menos, así aspiraba el Dr. Arias. Desafortunadamente esta estrategia política, también permitió la entrada al partido, de cuanta clase de alimaña, que a la postre- desde adentro- serruchaba el piso y no permitió que ninguna de las administraciones panameñistas gobernara, a favor de un programa social, el cual siempre ha estado comprometido por un Panamá mejor.
En la administración del presidente Endara, resultó que un grupito rémora- so pretexto de haber sido parte de la coalición que alcanzó el gobierno- pretendió imponer su criterio. El resto de la historia, todos la sabemos. Pero ¿a qué se debe esto?, se preguntarán algunos, que pareciera un cuento viejo lleno de rencores, que flaco favor haría al proceso de concertación y consolidación que está llevando a cabo la Presidenta. No, me refiero a las dudas que ya circundan con relación a la procedencia y trayectoria de las nuevas figuras llegadas al partido- ya sea por amiguismo o componendas políticas- y a la injerencia en la toma de decisiones de la agenda del gobierno. Claro está, que existe un temor en las bases a ser desplazados por los múltiples requisitos que se están exigiendo a los verdaderos seguidores del panameñismo para ocupar una plaza de empleo para mantenerse en el puesto -aquéllos que consiguieron en el gobierno pasado- a pesar de ser panameñistas-arnulfistas.
La Presidenta ha dado muestra de conciliación y desea compartir el gobierno con todo el que quiera trabajar, por un Panamá mejor. A pesar del liderazgo demostrado, mantengo un criterio reservado, que me lleva a dudar de que esos nuevos grupos allegados al partido, permitirán gestionar el Programa Social, a favor de los pobres. Recuerden, la Doctrina Panameñista -por su ideal de asistencia y seguridad social a favor de los más necesitados- nunca ha sido implementada en su totalidad, al menos en este renglón. Siempre ha sido combatida "desde adentro" por los intereses creados de grupos elites ,enquistados en el partido.
El apoyo popular con que cuenta el partido, especialmente la Presidenta, es la respuesta decidida de un pueblo que se siente identificado con la única doctrina política a favor de los pobres. Esto demuestra que este partido, es de todos y que nunca deberá tener dueños. "Y aunque desaparezca el líder de hoy y aunque caigan los líderes del mañana, el panameñismo continuará creciendo incontrastablemente".
Pero hay que aclarar, que por el momento los verdaderos seguidores de esa doctrina, sea cual fuere las consecuencias -arriesgándolo todo por más de 60 años- somos un grupo humilde de este pueblo, aunque se siga pregonando de que todos íbamos a ser panameñistas. Si no fui explícito esperen la próxima que viene con nombres propios.