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Togas para la justicia


Aun cuando nos complacería más que los cambios en la Justicia panameña fueran más de contenido y no cosméticos, más de fondo que de forma; y aun cuando muchos se oponen y critican, yo estoy acuerdo con vestir a los magistrados con un atuendo propio que les dé una aureola de dignidad, de formalidad, de respetabilidad; pero eso sí, sería para que intentaran llenar este nuevo ropaje de nuevas actitudes, de hidalguía, honestidad y probidad, para que desaparezcan los fallos absurdos que favorecen o encubren a amigos, que desaparezcan los fallos dudosos que favorecen a intereses económicos poderosos y generosos, que desaparezcan fallos equívocos que favorecen a antiguas o futuras firmas de abogados, torciendo la justicia en detrimento de muchos, y que al fin tengamos fallos claros e incuestionables.
No sólo creemos que los jueces deben cambiar el ropaje, los despachos también deben presentar o tener la solemnidad y dignidad acorde con lo que allí se ventila y dilucida. Debe colocarse el mobiliario propio de un juzgado, deben desaparecer esas secretarias "chancleteando" por pasillos y despachos y otros funcionarios comiendo frituras, mientras se toman declaraciones; debe confeccionarse archivos apropiados y seguros para que desaparezcan de la vista del público esas cajetas apiladas por todos lados y debajo de los escritorios, que sólo dan una muestra de desgreño, cochinada y precariedad.
La justicia no sólo debe ser, sino parecer clara, expedita, libre de sospechas y pública.
Deben mantenerse impecables los pisos, paredes, techos, ventanas, muebles y puertas; así como los recintos en los que se imparte justicia que, aunque no tiene que ver con la justicia, sí dice mucho de la calidad del personal que opera allí.
La cochinada y la deshonestidad no son sinónimo de ser pobre o de falta de presupuesto; es la calidad de la gente la que decide eso. Sólo hace falta disposición para no ensuciar y exigir lo mismo a los visitantes.
Que se haga una verdadera justicia, que dejen de liberar culpables por las frecuentes fallas de forma, intencionadas o por negligencia, o ignorancia supina; en alegatos de los fiscales que hacen pensar seriamente en complicidad y que dejan un mal sabor a la comunidad que exige se sancione a los infractores. Puede ser que un fallo sea terminante y de obligatorio cumplimiento; no obstante, si es errado, puede analizarse y sancionar al culpable de un fallo doloso o de un alegato doloso.
Hay mucho por hacer para lograr una justicia incuestionable, pero hay que ir quitándole excusas o justificaciones superfluas a los funcionarios del Órgano Judicial para que abandonen ese oscuro y ambiguo proceder que percibe la ciudadanía en sus acciones.


Las mismas condiciones presenta el parque del sector 5 en Cerro Batea, sin embargo, se observaron dos hierros salidos de un "sube y baja".
Por su parte, Lourdes Rubatino, jefa de la Dirección de Ornato y Ambiente del Municipio de San Miguelito, adelantó que están próximos a iniciar un programa de pintura y mantenimiento de los parques, que consiste en la limpieza de herbazales, pintura de los juegos y una completa restauración de bancas.
Mientras que la Alcaldía de Panamá informó que los parques fueron atendidos permanentemente durante el año 2006.
Luis Sánchez, es el encargado de la subgerencia de Ornato y Aseo de la Alcaldía de Panamá y en una ocasión señaló que manejan un presupuesto de B/. 1 millón 800 mil para estos fines.

101 años de Panamá América

 
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