Toque de Midas o Caja de Pandora
De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, la palabra "cambio" significa convertir o mudar algo en otra cosa, de manera que el reciente acuerdo entre el gobierno saliente y el entrante con respecto al Programa de Estabilización Financiera muestra que el nivel de cambio entre ambas administraciones en el plano de la política financiera puede calificarse de imperceptible. Teniendo esto en cuenta, resulta útil establecer la naturaleza y posibles resultados de tan publicitado acuerdo.
Según la información disponible, el PEF contará con un monto total de B/ 840 millones, cifra que apenas alcanza al 3.8% de todos los créditos locales del sistema bancario, que en abril de este año totalizó B/ 21,885 millones. Esta cifra, que resulta modesta en relación con su posible impacto en la economía, toma otro significado al considerarse que de la misma B/ 630 millones, que representan el 75% del programa, serán extraídos del Banco Nacional de Panamá (BNP) y transferidos en forma de créditos blandos a la banca privada. En términos de riesgo, es una cifra que representa el equivalente al 11.3% de los activos declarados por el BNP en diciembre de 2007, dato que se puede valorar mejor, teniendo en cuenta que en esa misma fecha la CSS tenía depositados en este banco cerca B/. 367 millones. Además, no sólo es un mecanismo que contiene un importante riesgo, el cual debe correctamente ser evaluado, sino de uno que al subsidiar a la banca privada con fondos públicos limita la rentabilidad de estos últimos. ¿Por qué no se realiza una operación de préstamos para el fomento de la producción como un programa del propio BNP?
Desde el punto de vista de la efectividad del programa, además de lo señalado, surgen dudas adicionales sobre su posible impacto. Para ejemplificarlas se puede tomar el caso de los créditos a la agricultura, en la que los nuevos préstamos han revelado una caída de 43.5% en el primer cuatrimestre de 2008. Este es un resultado que, principalmente, tiene que ver con la caída en las agroexportaciones y con la falta de defensa del mercado interno para nuestros productores, la cual se verá radicalizada en caso de aprobarse el TPC. Se trata de un problema de política económica, no de uno que se pueda solucionar con solo la simple transferencia de los fondos del BNP al sector privado. En relación con los nuevos préstamos hipotecarios, que muestra una tasa de decrecimiento del 3.4%, el problema radica, de manera significativa, en que la situación de crisis hace difícil encontrar posibles demandantes adicionales de crédito que puedan considerarse seguros. Este es un análisis que también resulta oportuno para nuevos créditos al consumo, para los que la tasa de decrecimiento es de 18.4%.
Mientras el nuevo gobierno, siguiendo los pasos del anterior, insista en mantener el agotado modelo de desarrollo centrado en la creciente redistribución regresiva de los ingresos y en la confianza ciega en los mercados internacionales, la solución a la crisis estructural no estará a la vista. En estas circunstancias, programas como el PEF podrán servir para apuntalar los beneficios del sector financiero, pero no para resolver los problemas del pueblo trabajador. Una cosa es hacer campaña en los zapatos del pueblo y otra gobernar con el traje de los banqueros.