Tormenta en la clase media
La inflación, que oficialmente se cifra en 8.5% en lo que va del año, afecta en mayor grado a la clase media. Ese es el promedio general, pero el porcentaje de incremento del costo de la vida es superior para ese sector social que para las capas altas y populares. Los de más ingresos pueden absorber el golpe y los estratos bajos no. Los pobres están curtidos y mejor dotados para resistir las privaciones, y no así los medios que viven bajo la constante presión por elevar o mantener su status.
La inflación, pues, no es la misma ni pega igual para todos. Es cierto, como dijo el presidente Torrijos, que ahora se venden más carros y más casas nuevas que nunca, e igual es verdad que los restaurantes y conciertos están colmados. Pero conste que es gente de clase media que porfía en mantener su calidad de vida, la que mueve la economía con su alto consumo. Y eso es positivo para el país si se tiene en cuenta que el gobierno de Estados Unidos no ha logrado que su clase media haga lo mismo, por más que con las devoluciones de impuestos le haya puesto millones de dólares de más en el bolsillo. Todos los días aparece el presidente Bush rogándole que gaste ese dinero y no lo ahorre para sacar de la recesión a su economía.
Lamentablemente, a la inflación sumamos hoy otros factores adversos. Uno de los más serios es el aumento de impuestos y del Seguro Social. La gente de bajos ingresos ha sido exonerada y los de altos ingresos siempre se defienden con sus exoneraciones e incentivos, no así los medios.
Recemos para que el dinamismo y alto consumo de los estratos medios se mantenga, porque si no es así este país sufrirá un frenazo del que no lo salvarán los turistas extranjeros ni el mega sector portuario, en un mundo aquejado por vientos de recesión. Nuestros gobernantes de hoy y mañana no deben interferir con una nación que hasta este momento ha sido capaz de salir adelante y pasar por encima de sus pésimas administraciones.