Toro, Mireya y tercera fuerza
La decisión de Albertito de no correr en las elecciones presidenciales de 2004 dará mucho que decir y hacer. Al observar a los “arnulfistas” de hoy no me queda más que recordar lo que yo llamo la obra máxima, una de las pocas, del Fufo: Regresó con determinación y valentía a luchar contra la narcodictadura, controlada totalmente entonces por Omar. Ese paso del Fufo fue el primero que llevó a la postre a la desaparición de la narcodictadura que, lamentablemente, tuvo suficiente tiempo para asesinar a decenas de panameños e implantar un grado de corrupción nunca visto antes en Panamá.
La corrupción fue manejada con astucia y sigilo por el primer gobierno PRD electo después de la invasión. Lo siguió la presente administración que manejó los numerosos casos de corrupción prácticamente al sol como ropa recién lavada. Me es difícil decir quién fue más corrupto. Todo lo anterior dio seguimiento a la caricatura de democracia que los gamonales, léase cúpulas, habían entronizado en nuestro suelo desde hace décadas. A los “líderes” de hoy se les denomina maleantes políticos.
Estoy de acuerdo con todas las razones esbozadas por Albertito para no exponerse a ser carroña de los citados maleantes. Pero no debemos olvidar que con el afincamiento de la caricatura de democracia, principalmente debido a la derogación de la obligatoriedad de las primarias internas de los “partidos”, se llevó la cacareada caricatura a la retaguardia. Muchas otras cosas contribuyeron a este atraso: los subsidios a los “partidos” políticos, que beneficiaban principalmente a dos de ellos que se perciben como la vanguardia de la corrupción.
Ya se ha cantaleteado lo gran táctica -que no estratega- que es Mireya. No puedo saber hasta qué punto ayudaron los maleantes. No obstante, hoy por hoy, la que será objeto del índice acusador de la historia por no haber refinado lo poco de democracia que vivimos va a ser, nada más y nada menos, que la propia presidenta. Y conjeturo que va a salir muy mal parada. Hoy día se la pasa hablando de los candidatos de su partido con todo el desparpajo que le ha caracterizado. No para en mientes, sin embargo, que de una u otra forma está violando el principio de imparcialidad que le exigen las leyes de la república. Estoy seguro que muchos se han preguntado si el famoso caso de los plásticos “perdidos” para las cédulas no implicaba parte de las tácticas.
El panorama se ha pintado muy parcializado. Las especulaciones son que Martincito es un fijo porque nada que huela a arnulfismo lleva chance. Pero, yo insisto en equivocarme en política una vez más, ya que primero tuve la esperanza de que nuestra primera mujer presidenta sería distinta a los hombres, más compasiva, menos corrupta. Sin embargo, sólo tenemos que fijarnos en sus primeros dos errores para agregarle el cúmulo de los que siguieron para llegar a la conclusión que ella nunca parece haber tenido la intención de satisfacer al pueblo, de todos los estratos: Los relojes Cartier y la tozuda negativa a divulgar las partidas secretas presidenciales. Se imagina, caro lector, el gran beneficio de saber lo que hizo su predecesor con dichas partidas y, a la vez, observar cómo nuestra flamante nueva mandataria hacía exactamente lo opuesto. Y nos despertamos del sueño. Ella calcó en muchos aspectos las “ejecutorias” de los seguidores de la narcodictadura.
Alguien, algunos de los partidos existentes, que no forman parte del “eje del mal”, junto con la sociedad civil independiente, deben hacer lo indecible por crear una tercera fuerza. Ahora, no mañana ni pasado. Después de todo lo experimentado, ¿qué diferencia podría haber entre el perredismo y el arnulfismo? Es preferible, por un cambio, votar aunque uno crea que “bota su voto”, por una tercería. Eso sí, en esta ocasión deberemos votar por el más capacitado. Ejemplos, Chinchorro en 1994 y alguien que posea la idoneidad, la capacidad que parece tener Albertito. Un ilustre desconocido, y no cito ejemplos por respeto a esas personas, sería mil veces mejor que los hermanos siameses del perredismo y el arnulfismo.
Spadafora enfatizó que toda esta modernización ha generado gran movimiento a lo interno de la economía de San Felipe.
En cooperación con la Policía Nacional, la Policía de Turismo y el Servicio de Protección Institucional (SPI) se han incrementado las rondas de seguridad.
Muy pronto se estará inaugurando la sede de la Policía de Turismo del distrito capital, lo que representará una presencia fija de la Policía dentro del área, contribuyendo más a la seguridad.
La corrupción fue manejada con astucia y sigilo por el primer gobierno PRD electo después de la invasión. Lo siguió la presente administración que manejó los numerosos casos de corrupción prácticamente al sol como ropa recién lavada. Me es difícil decir quién fue más corrupto. Todo lo anterior dio seguimiento a la caricatura de democracia que los gamonales, léase cúpulas, habían entronizado en nuestro suelo desde hace décadas. A los “líderes” de hoy se les denomina maleantes políticos.
Estoy de acuerdo con todas las razones esbozadas por Albertito para no exponerse a ser carroña de los citados maleantes. Pero no debemos olvidar que con el afincamiento de la caricatura de democracia, principalmente debido a la derogación de la obligatoriedad de las primarias internas de los “partidos”, se llevó la cacareada caricatura a la retaguardia. Muchas otras cosas contribuyeron a este atraso: los subsidios a los “partidos” políticos, que beneficiaban principalmente a dos de ellos que se perciben como la vanguardia de la corrupción.
Ya se ha cantaleteado lo gran táctica -que no estratega- que es Mireya. No puedo saber hasta qué punto ayudaron los maleantes. No obstante, hoy por hoy, la que será objeto del índice acusador de la historia por no haber refinado lo poco de democracia que vivimos va a ser, nada más y nada menos, que la propia presidenta. Y conjeturo que va a salir muy mal parada. Hoy día se la pasa hablando de los candidatos de su partido con todo el desparpajo que le ha caracterizado. No para en mientes, sin embargo, que de una u otra forma está violando el principio de imparcialidad que le exigen las leyes de la república. Estoy seguro que muchos se han preguntado si el famoso caso de los plásticos “perdidos” para las cédulas no implicaba parte de las tácticas.
El panorama se ha pintado muy parcializado. Las especulaciones son que Martincito es un fijo porque nada que huela a arnulfismo lleva chance. Pero, yo insisto en equivocarme en política una vez más, ya que primero tuve la esperanza de que nuestra primera mujer presidenta sería distinta a los hombres, más compasiva, menos corrupta. Sin embargo, sólo tenemos que fijarnos en sus primeros dos errores para agregarle el cúmulo de los que siguieron para llegar a la conclusión que ella nunca parece haber tenido la intención de satisfacer al pueblo, de todos los estratos: Los relojes Cartier y la tozuda negativa a divulgar las partidas secretas presidenciales. Se imagina, caro lector, el gran beneficio de saber lo que hizo su predecesor con dichas partidas y, a la vez, observar cómo nuestra flamante nueva mandataria hacía exactamente lo opuesto. Y nos despertamos del sueño. Ella calcó en muchos aspectos las “ejecutorias” de los seguidores de la narcodictadura.
Alguien, algunos de los partidos existentes, que no forman parte del “eje del mal”, junto con la sociedad civil independiente, deben hacer lo indecible por crear una tercera fuerza. Ahora, no mañana ni pasado. Después de todo lo experimentado, ¿qué diferencia podría haber entre el perredismo y el arnulfismo? Es preferible, por un cambio, votar aunque uno crea que “bota su voto”, por una tercería. Eso sí, en esta ocasión deberemos votar por el más capacitado. Ejemplos, Chinchorro en 1994 y alguien que posea la idoneidad, la capacidad que parece tener Albertito. Un ilustre desconocido, y no cito ejemplos por respeto a esas personas, sería mil veces mejor que los hermanos siameses del perredismo y el arnulfismo.
Spadafora enfatizó que toda esta modernización ha generado gran movimiento a lo interno de la economía de San Felipe.
En cooperación con la Policía Nacional, la Policía de Turismo y el Servicio de Protección Institucional (SPI) se han incrementado las rondas de seguridad.
Muy pronto se estará inaugurando la sede de la Policía de Turismo del distrito capital, lo que representará una presencia fija de la Policía dentro del área, contribuyendo más a la seguridad.