default

Torpeza en la autopista a Chorrera


Desde hace años no le recurrido a los servicios médicos de la CSS, de ahí que desconozco si las experiencias que narro a continuación subsisten - espero que no. Durante uno de esos períodos de la dictadura, donde se promovía intensa e innecesariamente los carnés del SS para enriquecer a la Polaroid y quién sabe a cuántos, acudía (admito que deliberadamente) sin el mágico carné, pues me oponía a la duplicación del gasto y engorro de posar dos veces para la misma foto.
La "deficiencia" causó que enfrentara monumentales dificultades con funcionarios que se negaban a cursar mi pedido de asistencia, no obstante que les presentaba mi cédula y la ficha de comprobación de cuotas (expedida por la Caja) con mi nombre y números de cédula y SS impresos, ambos documentos de identificación que suficientemente probaban que era la persona con derecho al servicio. La estupidez continuó por años, no sé si ha sido corregida y si continúa la duplicación del gasto en cuanto, como requisito sine qua non, había que presentar la cédula para sacar el oneroso carné. Desde que adquirí hace unos 4 años el símil de microbús familiar Susuki, modelo Super Carry de 6 pasajeros, pocas veces he utilizado la autopista Arraiján-Chorrera para evitarme disgusto. Resulta que de acuerdo a la incompetencia de los funcionarios y administradores del peaje, mi microbusito debe pagar $1.00 de peaje como si fuera un microbús de 16 pasajeros, mientras que el lujoso 4 x 4 que cuesta varias veces más y con un peso mayor, $0.50.
Durante el período de los supuestos capaces perredes de Ernesto Pérez B., que tanto se vanagloria Paulino Romero en sus escritos de aburrida logomaquia, tuve un par de discusiones con un otrora casual encargado de la autopista, el mismo que recientemente advertí sigue incólume en puestecito, aunque de menor importancia bajo la nueva administración moscosista, cargo que no me queda la menor duda debe, sin importar la veintena años de servicios mediocres que reclame, a la inmeritoria propulsión de militar o político.
Por allá por 1997 y 98, tras dos ocasiones en que el autómata que ponen de cobrador me exigió $1.00, estacioné mi Super Carry y me dirigí en ambas al aludido, casual encargado del peaje. Este me mostró una resolución de 1981 que dispone que los minicrobuses pagan $1.00, le expliqué que en la prehistórica era de la Resolución no existían los Super Carry, Damas, etc. semejantes a la forma del microbús de mayor peso y capacidad de pasajeros; acto seguido, señalé que el ordinal 16 del Artículo 5 de la Ley 14 de 26 de mayo de 1993 define al microbús, cito: "Vehículo de transporte terrestre con capacidad que oscila entre 8 a 25 pasajeros". En consecuencia, como la Ley está por encima del resuelto, mi Super Carry no reune la definición que lo autoriza a cobrarme como microbús, pues su capacidad de pasajeros es de 6 y de menos, si utilizo los últimos puestos como maletero.
Tan genial funcionario se contentó con asegurarme que a todos los mini microbuses se les cobraba $1.00 y que nadie reclamaba, le repliqué que se estaba incurriendo, por error, en un sobre cobro. Pero, insistiendo en su torpeza, lo cual convertía el error en una arbitrariedad, terminó exigiéndome el dólar a la vez que me sugirió que mandara nota a la Dirección de Ingreso. Por supuesto que quien estaba obligado a la consulta era él y no yo.
Recientemente, volví a enfrentar el cobro del dólar. Esta vez acudí a la nueva administradora quien resultó una buena oyente, pero, mientras le interponía mis observaciones, se asomó el mismo encargado de otrora a quien le pedí que no se inmiscuyera - no obstante la amabilidad, tuve que pagar el dólar. Quedé con la impresión que la nueva administración está siendo asesorada por los antiguos que se conocen al dedillo los buenos y malos procedimientos. Sólo queda esperar que la atenta administradora, consulte con la Dirección de Ingreso y se subsane el error que el sabiondo ha convertido en una arbitrariedad.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América