Torrijos, ¿y los culpables?
El presidente Martín Torrijos deja en los próximos días el cargo y también una secuela de muertos por culpa del “jarabe asesino” que distribuyó masivamente la Caja de Seguro Social (CSS) entre los pacientes de esta institución estatal. A pesar de los años transcurridos desde que se reportaron los primeros casos, aún nos preguntamos dónde están los culpables por el dietilenglicol. Y seguiremos en ello hasta que alguien responda por esta horrorosa y criminal cadena de errores que se ha cobrado la vida de más de 150 panameños, de los cuales 20 eran niños.
Nadie verificó un producto que era para consumo humano en Panamá. Una historia que se inició en China, de donde partieron 46 barriles de glicerina comprados por un intermediario chino. El producto tóxico fue embarcado en Shanghai hacia Barcelona, donde una empresa española, Rasfer Internacional, los recibió sin controlar su toxicidad y lo reenvió tranquilamente a Colón, certificando que era lo que se había solicitado. Los barriles fueron reclamados sin mayores trámites en el puerto de Colón por la empresa panameña ya desaparecida Medicom, la que entregó a su vez a la CSS el producto envenenado.
La CSS debía comprobar la calidad del producto antes de distribuirla masivamente a la población panameña, pero no lo hizo. Pero es que nadie hizo nada. Hoy Medicom ha cerrado, y su representante legal está en prisión. René Luciani, actual director de la CSS, sigue en su puesto. Pero nada es suficiente para hacerle justicia a las víctimas y los familiares de los pacientes fallecidos.
El gobierno entrante tiene en sus manos asegurarse que las investigaciones judiciales se muevan con mayor celeridad, mientras que Torrijos deberá aguardar el juicio de la historia por lo que poco que se hizo bajo su mandato.