Torrijos y también Rómulo
Motivado por el aniversario de la muerte del general Omar Torrijos Herrera el expresidente, Ricardo De La Espriella publicó en el diario La Prensa una nota en la que revela que el líder militar había tomado una decisión a favor de restablecer la democracia en Panamá, cuando recomendó a la Asamblea de Representantes de Corregimientos al Dr. Aristides Royo y a su persona, para ocupar la presidencia y la vicepresidencia en el período que abarcaba los años de 1978 a 1984. Esa decisión incluía el retiro de los militares a sus cuarteles a ocuparse únicamente de lo que la Constitución y las leyes le tienen asignado, entre otras cosas, permanecer al margen de la política nacional. Subraya también algo que con el tiempo puede olvidarse, y es que el único de la jerarquía militar dispuesto a cumplir la orden del General fue el coronel Flores, quien fue destituido por sus compañeros de armas.
El expresidente amplía el tema con otras anécdotas que ocurrieron durante su gestión en una entrevista publicada en el diario El Universal. La decisión de De La Espriella de revelar estos hechos, que ocurrieron en la historia panameña reciente, me parece importante para que los historiadores de los acontecimientos políticos del siglo XX cuenten con todos los detalles que les permitan a las futuras generaciones tener versiones y análisis objetivos de los últimos 50 años de la historia panameña.
Que algunos quieran ver en el escrito del expresidente otras razones para publicar sus anécdotas, me parece que de ningún modo demerita el valor histórico de su confesión.
Es más, el escrito de De La Espriella me convenció de que era oportuno revelar otras anécdotas poco conocidas que confirman que Torrijos tomó esa decisión desde el año 78, y en estas anécdotas tiene un papel importante el Dr. Rómulo Escobar, quien en este septiembre, el 5, se cumplió un aniversario más de su nacimiento.
La primera vez que Torrijos confiesa su decisión de iniciar una apertura democrática en el país y de permitir la organización de partidos políticos lo hace en un mitin que se celebró en la ciudad de Colón a fines del 77 ó comienzos del 78. Vuelve a tocar el tema en un mitin celebrado en Las Tablas, en el verano del 78. Por cierto que en ese mitin presencié algo que Torrijos tomó muy en cuenta para acelerar el retiro de los militares a sus cuarteles. El incidente se dio cuando Gerardo González se colocó al lado de Torrijos y el mayor de la zona lo apartó y se colocó él. Rómulo me comentó que Torrijos le había comentado el hecho.
Ese mitin en Las Tablas fue interpretado por simpatizantes y adversarios de Torrijos como el primer paso del General para candidatizarse a Presidente, interpretación totalmente errada como pudo comprobarse con las futuras decisiones del líder. Lo cierto es que allí volvió a hablar de democracia y de partidos políticos.
Es posible que para esas fechas Rómulo y Torrijos estuvieran conversando y planeando la estrategia hacia la apertura democrática, pues él, Rómulo, en fecha cercana a las mencionadas, me propuso que conversara con dos amigos liberales, más allegados a mí que a él, para ver si su grupo estaría anuente a participar en un plan para los fines expresados. Acepté y hablé con mis amigos, el Dr. César Pereira (él escribió parte de esta historia en una columna publicada en el diario La Prensa), y el Dr. Arnulfo Escalona Ríos. Días después ellos me facilitaron una reunión con David Samudio A., en la finca de César en Ocú.
La primera entrevista formal y autorizada por Torrijos entre el Dr. Escobar y el Ing. Samudio se celebró en mi casa, en calle 36 y Ave. Cuba. Conversaron a puertas cerradas. De esas conversaciones salió la confirmación de una comisión nacional que tenía como tarea diseñar el marco legal para la actividad política y la inscripción de partidos, comisión que me designó su secretario.
Cierto es que el único grupo de importancia política que participó fue el grupo liberal, como cierto es también que no todos los allegados y simpatizantes de Torrijos vieron con buenos ojos estos pasos hacia el establecimiento de la democracia, algo comprensible en el caso de los militares, pero inconcebible en el caso de los civiles.
Cuando escogieron a Royo y De La Espriella como presidente y vicepresidente, ambos se reunieron en mi casa con Samudio. Torrijos, asesorado por Rómulo, seguía dando pasos hacia su objetivo, como lo fue la celebración de elecciones para designar nuevos legisladores, en donde los liberales obtuvieron legisladores en Ocú, Pereira Burgos; en Chitré, Escalona Ríos; y en Penonomé, Bernal Guardia, entre los que recuerdo.
Por su posición coincidente con la de Torrijos, y sobre todo por su asesoramiento, Rómulo fue blanco de ataques por parte de los que se consideraban a sí mismo los "más torrijistas" (¿o más cuarteleros?)
Ojalá el vicepresidente de De La Espriella siga recordando hechos desconocidos del pasado, y también otras personas que estuvieron en el poder, o cerca de los hombres con poder, para que como dije al comienzo de esta nota se juzgue objetivamente a los protagonistas y a los hechos históricos de los últimos 50 años, sin escenarios con efectos de iluminación o de sombra, ni personajes enmarcados de buenos o de malos.
El expresidente amplía el tema con otras anécdotas que ocurrieron durante su gestión en una entrevista publicada en el diario El Universal. La decisión de De La Espriella de revelar estos hechos, que ocurrieron en la historia panameña reciente, me parece importante para que los historiadores de los acontecimientos políticos del siglo XX cuenten con todos los detalles que les permitan a las futuras generaciones tener versiones y análisis objetivos de los últimos 50 años de la historia panameña.
Que algunos quieran ver en el escrito del expresidente otras razones para publicar sus anécdotas, me parece que de ningún modo demerita el valor histórico de su confesión.
Es más, el escrito de De La Espriella me convenció de que era oportuno revelar otras anécdotas poco conocidas que confirman que Torrijos tomó esa decisión desde el año 78, y en estas anécdotas tiene un papel importante el Dr. Rómulo Escobar, quien en este septiembre, el 5, se cumplió un aniversario más de su nacimiento.
La primera vez que Torrijos confiesa su decisión de iniciar una apertura democrática en el país y de permitir la organización de partidos políticos lo hace en un mitin que se celebró en la ciudad de Colón a fines del 77 ó comienzos del 78. Vuelve a tocar el tema en un mitin celebrado en Las Tablas, en el verano del 78. Por cierto que en ese mitin presencié algo que Torrijos tomó muy en cuenta para acelerar el retiro de los militares a sus cuarteles. El incidente se dio cuando Gerardo González se colocó al lado de Torrijos y el mayor de la zona lo apartó y se colocó él. Rómulo me comentó que Torrijos le había comentado el hecho.
Ese mitin en Las Tablas fue interpretado por simpatizantes y adversarios de Torrijos como el primer paso del General para candidatizarse a Presidente, interpretación totalmente errada como pudo comprobarse con las futuras decisiones del líder. Lo cierto es que allí volvió a hablar de democracia y de partidos políticos.
Es posible que para esas fechas Rómulo y Torrijos estuvieran conversando y planeando la estrategia hacia la apertura democrática, pues él, Rómulo, en fecha cercana a las mencionadas, me propuso que conversara con dos amigos liberales, más allegados a mí que a él, para ver si su grupo estaría anuente a participar en un plan para los fines expresados. Acepté y hablé con mis amigos, el Dr. César Pereira (él escribió parte de esta historia en una columna publicada en el diario La Prensa), y el Dr. Arnulfo Escalona Ríos. Días después ellos me facilitaron una reunión con David Samudio A., en la finca de César en Ocú.
La primera entrevista formal y autorizada por Torrijos entre el Dr. Escobar y el Ing. Samudio se celebró en mi casa, en calle 36 y Ave. Cuba. Conversaron a puertas cerradas. De esas conversaciones salió la confirmación de una comisión nacional que tenía como tarea diseñar el marco legal para la actividad política y la inscripción de partidos, comisión que me designó su secretario.
Cierto es que el único grupo de importancia política que participó fue el grupo liberal, como cierto es también que no todos los allegados y simpatizantes de Torrijos vieron con buenos ojos estos pasos hacia el establecimiento de la democracia, algo comprensible en el caso de los militares, pero inconcebible en el caso de los civiles.
Cuando escogieron a Royo y De La Espriella como presidente y vicepresidente, ambos se reunieron en mi casa con Samudio. Torrijos, asesorado por Rómulo, seguía dando pasos hacia su objetivo, como lo fue la celebración de elecciones para designar nuevos legisladores, en donde los liberales obtuvieron legisladores en Ocú, Pereira Burgos; en Chitré, Escalona Ríos; y en Penonomé, Bernal Guardia, entre los que recuerdo.
Por su posición coincidente con la de Torrijos, y sobre todo por su asesoramiento, Rómulo fue blanco de ataques por parte de los que se consideraban a sí mismo los "más torrijistas" (¿o más cuarteleros?)
Ojalá el vicepresidente de De La Espriella siga recordando hechos desconocidos del pasado, y también otras personas que estuvieron en el poder, o cerca de los hombres con poder, para que como dije al comienzo de esta nota se juzgue objetivamente a los protagonistas y a los hechos históricos de los últimos 50 años, sin escenarios con efectos de iluminación o de sombra, ni personajes enmarcados de buenos o de malos.