Trabajando en eso
Aquello debe ser un chiste de muy mal gusto; una bandada considerable de guardias apostados alrededor de la Embajada Americana, como si no fueran necesarios en otras tantas áreas. Tanto interés en defender intereses ajenos, pero qué ocurre con los propios.
Según las noticias no encuentran niños "perdidos", ni carros robados, no cuidan bien la frontera, no dirigen bien el tránsito, no cuidan bien a la ciudadanía; pero dan tremendas aporreadas a cantantes locales de reggae. ¿Podrán entonces con el terrorismo, bombas sucias o armas biológicas?... ¿Qué les hace pensarlo? No sería mejor dejar unos cuantos de ornato a la bahía, y el resto apilarlos como bulto para entorpecer el libre albedrío de los maleantes, nuestros o importados.
¿Habrá entonces que privatizar la seguridad pública?... ¡Que lo diga la luz o el teléfono! O mejor, dicen que para problemas complejos soluciones radicales: Démosle uniforme y placa a todos los maleantes; institucionalicemos el delito en todas sus formas, total... No se incurre en gastos excesivos; las armas ya las tienen y de mejor calidad; seguirían con el mismo uniforme (aprovechando que es nuevo), se disminuye el desempleo y resocializamos a todos los antisociales del país. ¿No les parece?
A fines del gobierno de Clinton, un grupo de burócratas del Departamento del Tesoro propuso una regulación para reportar los intereses pagados a extranjeros, para así complacer las peticiones que principalmente Francia y Alemania estaban exigiendo por parte de la Unión Europea. Eso sólo dañaría a Estados Unidos, haciendo menos atractivas las inversiones extranjeras en este país, a la vez que aumenta el riesgo que dicha información confidencial llegue a manos de delincuentes, incluyendo naciones terroristas.
Algunos de esos ex funcionarios del Tesoro tenían el descaro de alegar que podíamos confiar información confidencial a los franceses, a pesar de su larga historia de filtrarla a grupos y naciones hostiles a Estados Unidos.
Nuestro nuevo Secretario del Tesoro debería retirarnos de toda obligación de reportar intereses, diciéndole a sus colegas de Alemania y Francia que le extendemos una cordial bienvenida al capital proveniente de sus países, el cual protegeremos hasta tanto allá vuelvan a ofrecer políticas económicas responsables.
* Presidente de Novecom Financial y académico asociado del Cato Institute.
(c) www.aipenet.com
Según las noticias no encuentran niños "perdidos", ni carros robados, no cuidan bien la frontera, no dirigen bien el tránsito, no cuidan bien a la ciudadanía; pero dan tremendas aporreadas a cantantes locales de reggae. ¿Podrán entonces con el terrorismo, bombas sucias o armas biológicas?... ¿Qué les hace pensarlo? No sería mejor dejar unos cuantos de ornato a la bahía, y el resto apilarlos como bulto para entorpecer el libre albedrío de los maleantes, nuestros o importados.
¿Habrá entonces que privatizar la seguridad pública?... ¡Que lo diga la luz o el teléfono! O mejor, dicen que para problemas complejos soluciones radicales: Démosle uniforme y placa a todos los maleantes; institucionalicemos el delito en todas sus formas, total... No se incurre en gastos excesivos; las armas ya las tienen y de mejor calidad; seguirían con el mismo uniforme (aprovechando que es nuevo), se disminuye el desempleo y resocializamos a todos los antisociales del país. ¿No les parece?
A fines del gobierno de Clinton, un grupo de burócratas del Departamento del Tesoro propuso una regulación para reportar los intereses pagados a extranjeros, para así complacer las peticiones que principalmente Francia y Alemania estaban exigiendo por parte de la Unión Europea. Eso sólo dañaría a Estados Unidos, haciendo menos atractivas las inversiones extranjeras en este país, a la vez que aumenta el riesgo que dicha información confidencial llegue a manos de delincuentes, incluyendo naciones terroristas.
Algunos de esos ex funcionarios del Tesoro tenían el descaro de alegar que podíamos confiar información confidencial a los franceses, a pesar de su larga historia de filtrarla a grupos y naciones hostiles a Estados Unidos.
Nuestro nuevo Secretario del Tesoro debería retirarnos de toda obligación de reportar intereses, diciéndole a sus colegas de Alemania y Francia que le extendemos una cordial bienvenida al capital proveniente de sus países, el cual protegeremos hasta tanto allá vuelvan a ofrecer políticas económicas responsables.
* Presidente de Novecom Financial y académico asociado del Cato Institute.
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