Trabajar domingo, pol'e9mica por una nuez
No tiene sentido desatar una polémica en el campo laboral por el trabajo en domingo, cuando el Código de Trabajo vigente provee alternativas variadas para que ello pueda tener lugar. Por eso, resulta difícil entender la polémica desatada tras las ingenuas palabras del nuevo presidente de la APEDE, Juan Carlos Mastellari, a favor de una reforma que permitiera lo planteado, cuando ya eso existe.
En efecto, hoy es posible para una empresa cualquiera fijar como día de descanso semanal un martes o cualquier otro de mitad de semana, como hacen algunos restaurantes de la capital que cierran, digamos, los martes. Y de igual modo, es válido y usual establecer horarios por turnos rotativos. No es menester una reforma para eso, y no entraña el pago de recargo alguno, porque si así se pacta, no es trabajo en horas extras.
Si en ese campo se ha de provocar un revuelo que lo amerite, tendría que serse más ambicioso y seguir el mismo camino de Irlanda, que en cosa de diez años saltó de Cenicienta a ser, de lejos, el país de más sólido y robusto crecimiento económico y social de toda la Unión Europea.
Lo más curioso de Irlanda es su coincidencia con Panamá. Ambos son pequeños en territorio, de poderosa influencia marítima, asiduos bebedores de cerveza y otros licores, amantes de las fiestas y pobres. ¿Qué hizo Irlanda para erradicar la pobreza? Bajó los impuestos, liberó su economía, se abrió a la inversión extranjera, se dedicó a exportar servicios y bienes, invirtió en cantidad y calidad de la educación, erradicó la corrupción, enserió su administración de Justicia, achicó su gobierno y concretó un pacto laboral de empresarios y trabajadores para apoyarse mutuamente y hacerse más competitivos.
El resultado está a la vista, en pocos años, Irlanda se ha convertido en un país inmensamente rico, sin pobres, ni delincuentes, y con una envidiable calidad de vida; mientras Panamá sigue padeciendo niveles intolerables de pobreza, corrupción rampante, impuestos de asfixia y una administración de Justicia que es un asco.
Si hemos de proponer reformas, que sea en serio y por una buena causa. Flexibilicemos el Código de Trabajo para generar más empleos y pensando en quienes no lo tienen. El trabajo en domingo, no es un motivo válido, que además lo que hace es exacerbar radicalismos irracionales e inútiles.