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Trabajemos por la educación


EL TEMA de la educación en Panamá demanda la participación de toda la ciudadanía, de todos aquellos que anhelan un país en franco desarrollo, porque el proceso educativo bien orientado y estructurado, es el que va a contribuir al progreso integral de la nación.
En momentos en que este importante renglón de la vida nacional atraviesa por una situación de verdadera crisis por el alto porcentaje de fracasos y por las condiciones anti-pedagógicas en que se encuentran muchas escuelas y colegios de la República, tenemos que hacer un alto con el propósito de buscar caminos que nos lleven a las verdaderas causas que están originando daño y atraso a tan importante aspecto.
No es el momento para que los educadores, que son parte importante de este drama, anuncien paros y huelgas exigiendo aumento de salario; lo importante es sentarse a dialogar con vocación de patria, con respeto y responsabilidad; es el momento para que las autoridades del Ministerio de Educación, los educadores, los padres de familia y la sociedad civil, se propongan a buscar las fórmulas adecuadas para salvar la educación de todos los panameños. Esta lucha debe ser permanente y producto de una concertación nacional que propicie la existencia de un sistema educativo que responda a las aspiraciones y a la realidad nacional. No nos cansaremos de manifestar que en el campo de la educación hay mucho personal improvisado que está haciendo daño al país, porque para enseñar es necesario mantenerse, permanentemente en perfeccionamiento por los cambios que se operan en el renglón de la educación. Son muchos los educadores que están en servicio y no demuestran interés en superarse y se convierten en un lastre perjudicial al avance de la educación. Y nos preguntamos: ¿Qué puede enseñar un educador indiferente a su perfeccionamiento, a su superación y cambios de actitud frente a la gran responsabilidad de orientar a las nuevas generaciones? ¿Qué puede estar aportando al progreso del sistema educativo, un educador que no estudia, ni investiga para que pueda ser un eficiente líder en las jornadas por un Panamá mejor? El sistema educativo panameño está sufriendo las consecuencias de un gran número de educadores que no están cumpliendo, a cabalidad, su noble misión; de una mala orientación de la enseñanza que no está a tono con los cambios que se operen en la sociedad actual y ya es tiempo que, mediante un consenso de todos los sectores de la nación, se busquen las causas de esta negativa realidad y, de esa manera, lograr la reorientación de tan importante aspecto de la vida de la nación.
El gobierno, consciente de la trascendencia de la educación, dedica un elevado presupuesto que debe ser bien planeado para que sus beneficios, lleguen a todos los confines del territorio nacional.
No es posible, ni lógico que luego de cuatro meses de labores en las escuelas y colegios del país, educadores, estudiantes y padres de familia, se encuentren protestando y anunciando paros por las pésimas condiciones en que se está laborando. Esto nos es está indicando que falta liderazgo y una eficaz supervisión en la cúpula del Ministerio de Educación para evaluar y resolver situaciones del proceso enseñanza aprendizaje. Y, por qué no pensar que es necesario un cambio en la dirección de esta importante entidad.
Sentimos profunda tristeza cuando centenares de humildes padres de familia, ubicados a lo largo y a lo ancho de la República, reciben informes de que sus hijos han fracasado; de que la esperanza de dar a ellos un instrumento para una mejor vida, se viene abajo causando serias frustraciones; cuando los padres de familia, sobre todo en el medio rural, cuestionan a educadores porque se ausentan de sus escuelas, irresponsablemente, abandonando el trabajo de orientación educativa que tienen en sus manos; cuando no se observan políticas tendientes a que los educadores se mantengan perfeccionándose profesionalmente, para que puedan ofrecer los conocimientos y experiencias a tono con la realidad nacional.
Así las cosas, los fracasos continuarán aumentando en el nivel primario y secundario, año tras año, y la educación se mantendrá estancada en perjuicio de la nación.

101 años de Panamá América

 
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