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Trabajo carcelario


Surtiendo etapas de debate ante la Asamblea Nacional se encuentra un interesante proyecto de ley que busca establecer y regular el trabajo de los detenidos en las cárceles del país, a cambio de rebajas de pena, permisos y otros incentivos. Además del trabajo, se agrega el estudio, con iguales efectos en beneficio de los detenidos, que exceden los diez mil en todo el país.
La idea es que, mientras purgan sus penas, los presos sean útiles a la sociedad y a sí mismos, en lugar de constituir una pesada carga para el erario público. Fuera de eso, el trabajo y el estudio restan espacio al ocio, que es la peor lacra social y causa originaria de otras. El trabajo y el estudio, en cambio, dignifican.
Quién sabe cuántos de los tantos horrorosos crímenes y fomento de vicios que tienen lugar tras las rejas, son producto de no hacer nada constructivo con el tiempo. Lo ideal, incluso, sería pagarles el tiempo que laboren y que vayan acumulando cuotas del Seguro; pero entendemos que hay otras prioridades.
El proyecto procura, además, evitar los abusos en el trabajo carcelario. Desde siempre, algunos los detenidos son explotados, en condiciones de semi esclavitud, por ministros y otros altos funcionarios que los obligan a desempeñar trabajos particulares, sin paga. Fuera de eso, la ley regulará los consiguientes límites a los horarios y días de trabajo, y garantizará condiciones mínimas en que el mismo se desarrolle.
Se espera que, inicialmente, los presos reparen, limpien y pinten escuelas; y realicen labores de aseo de lotes sucios, entre otras. Antaño, con buen juicio, eso se hacía, pero sin ningún orden ni regulación. En esta ocasión, estamos a un paso para corregirlo.

101 años de Panamá América

 
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