Trabajo en Yugoslavia
Eran seis repúblicas federadas y dos provincias autónomas divididas en comunas. Su población estimada era de 25 millones, su moneda es el dinar yugoslavo al cambio de 10.923 por dólar de EE.UU.
El romántico e histórico Danubio marca alrededor de 600 kilómetros de límites de este país, de los cuales 230 son frontera con Rumania.
En 1912, Serbia y Montenegro se unen a Bulgaria y Grecia contra los turcos a quienes arrebatan Kosovo y Macedonia y en 1914, Austria responsabiliza a Serbia por el asesinato del archiduque Francisco Fernando y se da la I Guerra Mundial. Se suceden otras acciones de acuerdos e igualmente, como en todos estos "reinados" europeos de la época, se siguieron dando asesinatos y pactos que van dando origen a rebeliones populares hasta que las guerrillas de Josip Broz Tito se consolidan frente a las mascaradas de gobiernos de coalición. Es abolida la monarquía y se elabora la Constitución de la República Federativa Popular de Yugoslavia, con Tito a la cabeza, quien rompe con la URSS y luego firman un tratado con ésta. EE:UU. retira su ayuda a Yugoslavia como "nación más favorecida" en su comercio bilateral, la que es restablecida por el presidente Johnson en 1964. No obstante, Yugoslavia logró un gran desarrollo.
Ya desde 1987 se dieron tensiones con la provincia autónoma de Kosovo y, con la conversión de los países comunistas en la llamada nueva era, que por cierto ha colocado a estas naciones en la fila de los solicitantes de ayudas y préstamos con una desastrosa situación interna para las grandes mayorías populares. Y pensar que fueron la segunda potencia del mundo.
Igual o peor que con la URSS ha sucedido en Yugoslavia, pero como una ironía más en la historia de la humanidad, los intereses económicos se manifiestan en aprovechamiento contumaz, sobre problemas sociales y políticos a través de la guerra y la violencia.
Siempre hay "suficientes" razones para invertir en la guerra. Cualquier excusa se magnifica y la maquinaria introduce los elementos necesarios para lograr, con rapidez inusitada y duración alargada, generosos recursos económicos.
Más de tres mil millones de dólares americanos fueron aprobados, y de hecho aplicados, al problema de Kosovo. Los países industrializados - o ricos- se pusieron rápidamente de acuerdo para esta guerra que en el fondo genera muchas fuentes de trabajo en las industrias que fabrican elementos (bienes) bélicos, los que son gran cantidad de productos, amén de las fuentes de trabajo para miles de militares que algunos de estos países ricos no tienen otra forma de ponerlos a "trabajar", al menos 10 mil soldados norteamericanos ya encontraron trabajo por largo rato. Lo mismo, o más, pasó en la guerra contra Irak.
Dinero para las guerras siempre hay, hasta la saciedad, la rentabilidad es fabulosa, lo triste e irónico es que ningún recurso es fácil, ni rápido de lograr, para construir y para la paz.
Aquí, en nuestra América, tenemos ejemplos que nos hielan la sangre. Países diezmados por esas guerras financiadas, hoy en la más grande miseria y desnudes a causa del huracán Mitch, continúan esperando una "ayuda", una inversión que no llega, de una promesa de sólo 640 millones para tres países -¡tres países!- y pasan los meses y los años y siempre hay una excusa y esta ridícula cantidad no llega.
Lo cierto es que hay muchas fuentes de trabajo por lo de Kosovo, para la guerra en Yugoslavia.
El romántico e histórico Danubio marca alrededor de 600 kilómetros de límites de este país, de los cuales 230 son frontera con Rumania.
En 1912, Serbia y Montenegro se unen a Bulgaria y Grecia contra los turcos a quienes arrebatan Kosovo y Macedonia y en 1914, Austria responsabiliza a Serbia por el asesinato del archiduque Francisco Fernando y se da la I Guerra Mundial. Se suceden otras acciones de acuerdos e igualmente, como en todos estos "reinados" europeos de la época, se siguieron dando asesinatos y pactos que van dando origen a rebeliones populares hasta que las guerrillas de Josip Broz Tito se consolidan frente a las mascaradas de gobiernos de coalición. Es abolida la monarquía y se elabora la Constitución de la República Federativa Popular de Yugoslavia, con Tito a la cabeza, quien rompe con la URSS y luego firman un tratado con ésta. EE:UU. retira su ayuda a Yugoslavia como "nación más favorecida" en su comercio bilateral, la que es restablecida por el presidente Johnson en 1964. No obstante, Yugoslavia logró un gran desarrollo.
Ya desde 1987 se dieron tensiones con la provincia autónoma de Kosovo y, con la conversión de los países comunistas en la llamada nueva era, que por cierto ha colocado a estas naciones en la fila de los solicitantes de ayudas y préstamos con una desastrosa situación interna para las grandes mayorías populares. Y pensar que fueron la segunda potencia del mundo.
Igual o peor que con la URSS ha sucedido en Yugoslavia, pero como una ironía más en la historia de la humanidad, los intereses económicos se manifiestan en aprovechamiento contumaz, sobre problemas sociales y políticos a través de la guerra y la violencia.
Siempre hay "suficientes" razones para invertir en la guerra. Cualquier excusa se magnifica y la maquinaria introduce los elementos necesarios para lograr, con rapidez inusitada y duración alargada, generosos recursos económicos.
Más de tres mil millones de dólares americanos fueron aprobados, y de hecho aplicados, al problema de Kosovo. Los países industrializados - o ricos- se pusieron rápidamente de acuerdo para esta guerra que en el fondo genera muchas fuentes de trabajo en las industrias que fabrican elementos (bienes) bélicos, los que son gran cantidad de productos, amén de las fuentes de trabajo para miles de militares que algunos de estos países ricos no tienen otra forma de ponerlos a "trabajar", al menos 10 mil soldados norteamericanos ya encontraron trabajo por largo rato. Lo mismo, o más, pasó en la guerra contra Irak.
Dinero para las guerras siempre hay, hasta la saciedad, la rentabilidad es fabulosa, lo triste e irónico es que ningún recurso es fácil, ni rápido de lograr, para construir y para la paz.
Aquí, en nuestra América, tenemos ejemplos que nos hielan la sangre. Países diezmados por esas guerras financiadas, hoy en la más grande miseria y desnudes a causa del huracán Mitch, continúan esperando una "ayuda", una inversión que no llega, de una promesa de sólo 640 millones para tres países -¡tres países!- y pasan los meses y los años y siempre hay una excusa y esta ridícula cantidad no llega.
Lo cierto es que hay muchas fuentes de trabajo por lo de Kosovo, para la guerra en Yugoslavia.