Tráfico, circulación de vehículos y seguridad vial
En los comienzos de los 90, cuando los mismos transportistas que hoy quieren aumentar el pasaje, con la retórica de que hay que renovar la flota, que nunca lo hacen y nos meten buses de tercera y cuarta traídos de fuera, se procedió con el estudio y la creación de la Autoridad del Tránsito, institución que nació más por los propios transportistas y que ahora, cuando ven que no les hacen el juego, no le quieren hacer absoluto caso e ignoran las directrices emanadas de dicha autoridad.
Antes de pensar en aumentos, debemos reflexionar en la viabilidad o no de esto, ya que si miramos el tráfico diario de dichos transportes colectivos, es lo más desordenado, porque cada uno va por la vía que le da la gana, se le atraviesan a los otros vehículos de menor tamaño, porque saben que la peor parte la llevan estos últimos, por otro lado se estacionan y recogen pasajeros en cualquier lado y cada vez más alejados de la parada, aunque aquí los propios usuarios tienen la mitad de la culpa, ya que a muchos la pereza se los come y sin más, piden paradas en cualquier lado, ya sea para subir o para bajar, provocando un caos en conjunto.
¿Quién regula esto? No lo sabemos. La Autoridad del Tránsito hace la parte burocrática y la Policía Nacional, la práctica, cuando lo normal en cualquier país que desea un orden en su tráfico es que las unidades estén adheridas a la propia institución que regula el tránsito nacional, con esto se podría evitar esta dualidad de jefaturas, en donde la dirección de la policía monta operativos de tráfico y la Autoridad del Tránsito ni siquiera los sabe. Lo mejor en estos casos es utilizar a los policías de tránsito para que cuiden la ciudad y a la ciudadanía, ya que para eso están entrenados y son necesarios en estos momentos.
También tenemos que la tarifa única sólo busca beneficiar a grupos adeptos a los sindicalistas, porque como es posible rebajar en un área del pasaje y subirlo en otro, con lo que se demuestra la sinverguenzura que se tiene en perjuicio de aquellos usuarios que pagan un precio que hoy se les va a rebajar, pues se demuestra que siempre se les ha estado cobrando de más, pero yo me voy más allá, ya que los del transporte, quieren crear una confrontación entre los diversos usuarios al subirles a unos y bajarles a otros y así sacar bandos a su favor, sin contar las amenazas del SUNTRACS de ir a las calles en caso de que se dé un aumento.
La cuestión no es fácil, pero debemos saber discutir todos los asuntos con altura y sin necesidad de ir amenazando a diestra y siniestra, con tomar medidas de fuerza, que es lo más fácil de hacer cuando no se tienen la suficiente capacidad mental de entablar una negociación seria, en donde se discutan los asuntos viendo los pro y los contra de cada medida y mirando siempre el porvenir del país, por encima de intereses mezquinos y sectarios de un grupo, el cual si bien pueden tener una necesidad, sólo saben exigirla a través de las medidas coercitivas, que más que ganarles adeptos, les aleja más de la población usuaria de ese transporte colectivo.
Cuando los transportistas nos puedan brindar un tráfico ordenado, en donde la circulación en al ciudad de Panamá, principalmente, se vuelva segura para peatones y otros vehículos a motor, podremos hablar de cambios y reformas, no sólo en el pasaje, sino también en la forma de ayudar a ese sector, que también es pilar y sustento de la economía. Si no hay eso, olvídense señores del transporte público de que el pueblo los va a apoyar en alguna causa, encaminada a encarecer el transporte. Midamos las consecuencias negativas antes de hacer las cosas y luego conversemos, porque el gobierno no es sordo y más abierto de lo que ya es, frente a los problemas de la población, nos convertiría en el modelo paternalista que tanto daño nos hizo en la década de los ´70 y principios de los ´80.
Antes de pensar en aumentos, debemos reflexionar en la viabilidad o no de esto, ya que si miramos el tráfico diario de dichos transportes colectivos, es lo más desordenado, porque cada uno va por la vía que le da la gana, se le atraviesan a los otros vehículos de menor tamaño, porque saben que la peor parte la llevan estos últimos, por otro lado se estacionan y recogen pasajeros en cualquier lado y cada vez más alejados de la parada, aunque aquí los propios usuarios tienen la mitad de la culpa, ya que a muchos la pereza se los come y sin más, piden paradas en cualquier lado, ya sea para subir o para bajar, provocando un caos en conjunto.
¿Quién regula esto? No lo sabemos. La Autoridad del Tránsito hace la parte burocrática y la Policía Nacional, la práctica, cuando lo normal en cualquier país que desea un orden en su tráfico es que las unidades estén adheridas a la propia institución que regula el tránsito nacional, con esto se podría evitar esta dualidad de jefaturas, en donde la dirección de la policía monta operativos de tráfico y la Autoridad del Tránsito ni siquiera los sabe. Lo mejor en estos casos es utilizar a los policías de tránsito para que cuiden la ciudad y a la ciudadanía, ya que para eso están entrenados y son necesarios en estos momentos.
También tenemos que la tarifa única sólo busca beneficiar a grupos adeptos a los sindicalistas, porque como es posible rebajar en un área del pasaje y subirlo en otro, con lo que se demuestra la sinverguenzura que se tiene en perjuicio de aquellos usuarios que pagan un precio que hoy se les va a rebajar, pues se demuestra que siempre se les ha estado cobrando de más, pero yo me voy más allá, ya que los del transporte, quieren crear una confrontación entre los diversos usuarios al subirles a unos y bajarles a otros y así sacar bandos a su favor, sin contar las amenazas del SUNTRACS de ir a las calles en caso de que se dé un aumento.
La cuestión no es fácil, pero debemos saber discutir todos los asuntos con altura y sin necesidad de ir amenazando a diestra y siniestra, con tomar medidas de fuerza, que es lo más fácil de hacer cuando no se tienen la suficiente capacidad mental de entablar una negociación seria, en donde se discutan los asuntos viendo los pro y los contra de cada medida y mirando siempre el porvenir del país, por encima de intereses mezquinos y sectarios de un grupo, el cual si bien pueden tener una necesidad, sólo saben exigirla a través de las medidas coercitivas, que más que ganarles adeptos, les aleja más de la población usuaria de ese transporte colectivo.
Cuando los transportistas nos puedan brindar un tráfico ordenado, en donde la circulación en al ciudad de Panamá, principalmente, se vuelva segura para peatones y otros vehículos a motor, podremos hablar de cambios y reformas, no sólo en el pasaje, sino también en la forma de ayudar a ese sector, que también es pilar y sustento de la economía. Si no hay eso, olvídense señores del transporte público de que el pueblo los va a apoyar en alguna causa, encaminada a encarecer el transporte. Midamos las consecuencias negativas antes de hacer las cosas y luego conversemos, porque el gobierno no es sordo y más abierto de lo que ya es, frente a los problemas de la población, nos convertiría en el modelo paternalista que tanto daño nos hizo en la década de los ´70 y principios de los ´80.