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Tráfico de esperanzas


De todos los tráficos de los que es capaz el género humano, el de las esperanzas es el más detestable. Esta clase de tráfico es el que se alimenta de la pobreza, de la necesidad y de la desventura. Cuando el ser humano se encuentra inmerso en una de estas condiciones lo que más requiere es esperanza pues sólo en ella encontrará las fuerzas para sobrevivir el trance. Por eso es imperdonable que se abuse de la esperanza del débil, del menesteroso o del desafortunado. Viéndolo bien, es imperdonable que se abuse de la esperanza de cualquiera.
Recientemente la flamante nueva directora del Hospital Santo Tomás, la doctora Gloria Moreno de López, dio a conocer en los medios de comunicación el lamentable estado del Hospital Santo Tomás. En realidad no dijo nada nuevo. Los que vamos al Hospital Santo Tomás, porque yo creo que la doctora Moreno nunca ha llevado un familiar enfermo a ese centro hospitalario, sabemos de sobra la condición de ese hospital. Lo que queríamos escuchar eran las soluciones que proponía el nuevo gobierno.
No hay que ser un genio para saber que el problema se resume a la disponibilidad de fondos. Si hay dinero, se pueden comprar equipos, hacer remodelaciones, contratar personal, adquirir medicinas etc.. Si no hay dinero nada de eso se puede hacer y yo creo que el anterior director tuvo la misma buena voluntad de trabajo que la doctora Moreno y posiblemente el gobierno de entonces no le asignó los fondos necesarios para hacer lo que se tenía que hacer.
De pronto nos enteramos que la señora presidenta Mireya Moscoso propone que se use una partida de 10 millones de dólares que supuestamente está en la Asamblea. Esta partida supuestamente está destinada para pagar la construcción de un nuevo edificio. Y aquí es donde quiero hacer unos señalamientos sobre el tráfico de esperanzas. Hasta donde yo entiendo, no hay 10 millones de dólares en una caja fuerte esperando que se termine la construcción del nuevo edificio para pagárselos a la empresa constructora. Lo que hay es un contrato ley con una empresa estadounidense que va a construir el edificio con su propia plata y después recuperará la inversión con un arrendamiento de 30 años.
Si el contrato es malo, yo creo que la señora presidenta puede revisarlo muy fácilmente porque el abogado de la empresa que se ganó el contrato es el actual canciller José Miguel Alemán. Si el contrato no tiene nada que se deba objetar, entonces hay que respetarlo porque no se puede colocar al país en un estado de inseguridad jurídica. Pero lo importante es decirle la verdad al país y no hacerle concebir falsas esperanzas diciéndole que hay un dinero que no existe.
Los panameños no queremos saber ahora de las cosas malas que hizo el Toro. Ya las sabíamos, por eso fue elegida la señora Moscoso y no el candidato del PRD. Lo que queremos saber ahora es cuáles son las soluciones con las que se va a llevar a cabo el cambio que nos prometieron. Yo creo que hay cosas que la señora presidenta puede hacer de una vez sin entrar en conflictos con los otros "rganos del Estado. Por ejemplo, la señora Moscoso puede ordenar la venta del helicóptero y el avión presidencial, cuya compra tanto criticó, y de ahí salen facilito los 10 millones de dólares que necesita el Hospital Santo Tomás.
Otra cosa que puede hacer la señora presidenta es recortar las comisiones consulares que al año suman 35 millones de dólares. Todo el mundo en Panamá sabe que los cónsules los nombra el presidente de la República de entre sus amigos y aliados políticos. Creo que la señora Moscoso le puede hacer a sus amigos el mismo llamado que le hizo a los legisladores y no dudo que rápidamente saldrá la plata que necesita el Elefante Blanco. Finalmente se me ocurre que de las partidas secretas que dejó el Toro (porque algo tiene que haber dejado) pudiera salir alguna platita para el hospital.
Lo que no puede ocurrir, porque este pueblo está cansado del engaño de los políticos, es que se le hagan concebir incumplibles esperanzas. La señora presidenta debe decirle siempre la verdad a la gente y asegurarse que sus asesores le dicen la verdad a ella. No hacerlo equivale a un tráfico de esperanzas.

101 años de Panamá América

 
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