Tragicomedia
A un mes de que se celebren las elecciones generales hondureñas del 29 de noviembre, el presidente de facto Micheletti ha aceptado la propuesta para que sea el congreso quien decida sobre si se restituye o no al depuesto presidente constitucional Zelaya. Esto es un giro por parte de un régimen quien inicialmente se negaba a contemplar poder devolver palacio al derrocado mandatario y que luego solo aceptaba que fuese la lenta y no-electa judicatura quien dirimiese.
Zelaya siente que ha avanzado pues ahora la decisión final la tiene un ente cuyos miembros pueden ser removidos en los comicios del siguiente mes. En caso de que el mismo parlamento que avaló la destitución de Zelaya decida restituirlo nos encontraremos con una tragicomedia.
Si Zelaya vuelve a la presidencia, aunque sea solo por unos pocos días, sin poder y sin capacidad de querer hacer cualquier reforma significativa, esto legitimaría la transición a un nuevo mandatario electo quien esté a su derecha. Si Zelaya permanece asilado en la embajada brasilera de Tegucigalpa cualquier elección sería no reconocida por todos o casi todos los países.
Si en esas condiciones Zelaya retorna al ejecutivo ello será una derrota para el ALBA y la izquierda y una victoria para EE.UU. y sus aliados en la región, quien habrá logrado poder desafilar y anular a quien considera un peón del chavismo.