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Transición: Daniel


Nombre de uno de los grandes profetas del Antiguo Testamento, nombre que llevó el último obispo panameño fallecido el 11 de enero pasado en la ciudad de David, donde ejerció como Obispo durante 34 años sirviéndole a esa comunidad creyente católica con la entrega de toda su vida: Daniel Enrique Núñez N.
Nos unió una amistad desde los tiempos en que le ayudábamos con las celebraciones eucarísticas en la parroquia de San Miguel de Calidonia, en la década del 60.
Mas aún lo recuerdo cuando él era seminarista en lo que entonces era Seminario en Calle 4 en el Barrio de San Felipe y junto con los también recordados sacerdotes amigos hoy ya fallecidos, Juan Bautista Bustavino y Bernardo García Bonilla cuando acompañaban al señor Arzobispo en algunas solemnidades que se llevaban a cabo en la Iglesia de San Francisco de Asís cuando estaba al cuidado de los Padres de la Compañía de Jesús y yo era uno de tantos monaguillos.
Hubo otros seminaristas, pero confieso que los recuerdo como a una trilogía llamativa que con el tiempo compartiríamos los mismos ideales y la misma vocación sacerdotal en nuestra Iglesia.
Nuestra amistad creció cuando él, nombrado Obispo, me recomendó para que lo sustituyera en las cátedras que servía en el último año del Liceo de Señoritas, hecho que no se realizó al mediar otros factores.
En otra ocasión le sustituí durante unas vacaciones en David que coincidió con el cambio en la dirección del Colegio San Vicente de los Padres Paulinos a la Diócesis. Me propuso a ver si me encargaba, pero ya yo tenía oficio en Panamá.
Más adelante en el tiempo, me conversó sobre la posibilidad de una extensión de Radio Hogar en la altiva provincia chiricana y lo único que pudimos hacer fue darle ideas porque él siempre fue muy defensor de los esfuerzos de Radio Hogar de entonces.
Con motivo de la inauguración de la Radio Católica me invitó y allá estuve en los actos religiosos con que se dio inicio a ese costoso esfuerzo.
Asimismo junto con el personal de Panorama Católico hicimos acto de presencia en sus funerales que fueron una muestra de afecto, aprecio y admiración agradecida del pueblo chiricano a este abnegado y consagrado prelado cuyas virtudes fueron ponderadas por su Excelencia Monseñor José Dimas Cedeño. Se comentó cómo había estado monseñor Núñez participando en las últimas sesiones de la Conferencia Episcopal Panameña (CEP) y que hasta el último momento lucía lleno de salud y siempre muy reservado. Como complemento el señor Nuncio Bruno Musaró en medio de los elogios nos dejó saber que al despedirse de él y desearle lo mejor en el gesto de despedida , en la Catedral Metropolitana, Núñez le respondió con una sonrisa que se le quedó grabada y que todos la recordaremos como su expresión natural con la que indudablemente se presentó ante el Padre de los cielos.
Ultimamente nuestra Iglesia panameña ha visto desaparecer sacerdotes ilustres, pastores, consejeros y hombres silenciosos y de gran prudencia como son Bernardo García, sacerdote de gran disponibilidad y sin ambiciones de poder de ninguna clase; Juan Bustavino, apreciado hombre de consejo asimismo de estilo callado y de gran voluntad de servicio a las almas y a la Iglesia; Daniel Núñez, estudioso y dedicado a la Diócesis y a los ingentes problemas a los cuales trató de buscarles adecuada solución; y, José María Carrizo V., quien luego de retirarse de su cargo en la provincia de Herrera, dio cátedra de sencillez y colaboración y sobre todo de gran entereza cristiana en sus últimos sufrimientos.
Los perdimos en la tierra, los tenemos ya junto al Padre y el Hijo, rogando por esta incorregible Panamá tan necesitada de intercesores ya que a su modo se prepara para iniciar mejor enrumbada en el próximo milenio.
Dios los tenga en su gloria y que sus buenas obras los acompañe.

101 años de Panamá América

 
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