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Transición o intransión; cohabitación o chantaje


Durante los dos meses y medio que faltan para que Mireya Moscoso asuma la Presidencia, ganada por amplia mayoría de votos el pasado 2 de mayo, oiremos hablar de transición y de cohabitación hasta la saturación.
El primer término identifica, más que al período que media entre la proclamación de la vencedora de las pasadas elecciones y la fecha de su instalación como Presidenta de la República, los actos y acciones que deberían desarrollarse para el traspaso ordenado del control de la Administración Pública del gobierno saliente al gobierno entrante.
Con el segundo se alude a que, a partir del 1 de septiembre, el Organo Ejecutivo será asumido por la Unión por Panamá y el Organo Legislativo será controlado por el PRD y sus actuales socios en el gobierno, o sea, los partidos Liberal Nacional y Solidaridad.
En cuanto a la transición, si ella es entendida, como debe ser, como una etapa en la que el gobierno saliente nutre al gobierno entrante de información actualizada, pormenorizada y, esencialmente, veraz, sobre los negocios (en el buen sentido) del Estado, habría que concluir que la etapa que estamos viviendo está alejada, en forma absoluta, de ese significado.
Contrario a lo que ocurrió durante los meses que mediaron entre la proclamación del Sr. Pérez Balladares y su instalación como Presidente de la República, en que por disposición expresa del presidente Endara al gobierno entrante se le suministró información detallada y transparente sobre la situación de la Administración Pública, ahora, después de haber transcurrido un mes y medio desde las elecciones, todavía no se ha iniciado la transición sino que vivimos una "intransición".
Y decimos que es una "intransición", porque el gobierno saliente, en vez de allanar el camino al entrante, se ha consagrado a la tarea, planificada y deliberada, de obstaculizar y desvirtuar la transición y, lo que todavía es más condenable, a tratar de poner una camisa de fuerza al próximo gobierno, para impedirle desempeñarse con éxito.
El propósito final que persigue esa estrategia, como es fácil suponer, es preparar el camino para el retorno al poder del PRD en las elecciones del 2004.
Sería iluso esperar que el actual mandatario recapacitara e ilusamente piensan, igualmente, quienes creen que existe la posibilidad de convencerle para que lo haga. Por tanto, lo que procede es prepararse para enfrentar y derrotar la maquinación.
Como primera medida hay que denunciar, con pelos y señales, todas las tretas y las maniobras que viene ensayando el gobierno saliente y, además, refutar los llamados y críticas de algunos medios que, injustamente, achacan por igual, tanto al actual como al futuro gobierno, la responsabilidad de la "intransición".
La pueril excusa de que la transición comenzará cuando la Presidenta Electa designe sus ministros es un insulto a la inteligencia del pueblo panameño.
La transición es un proceso cuyo ritmo determina el gobierno saliente y cuyo contenido esencial es el suministro de información, de toda la información importante. No se trata de que el gobierno saliente informe en secreto y a personas específicas sobre detalles y minucias; se trata de que informe, a quienes el pueblo ha elegido para gobernar, y también a la nación, sobre los "asuntos gordos".
Lo que se impone es que las fuerzas políticas de oposición y la sociedad civil exijamos, con firmeza, que se acaben las dilaciones y que los actuales gobernantes pongan todas las cartas sobre la mesa. ºPero que las pongan ya! ºBasta ya de triquiñuelas!
Ahora veamos lo de la cohabitación, para aclarar la jerga post-electoral del PRD.
La cohabitación, en términos políticos, es el fenómeno circunstancial en que dos fuerzas antagónicas tienen que compartir la acción de gobernar y se puso de moda en Francia, cuando en vida de Mitterand convivieron un presidente socialista y un primer ministro conservador y se repite ahora, cuando hay un presidente conservador y un primer ministro socialista.
Pero Francia es otro país y el PRD es otra cosa. Allí cohabitación significa coexistencia para gobernar, civilizadamente; acá significa vulgar chantaje y explico porqué: la pretensión del PRD es imponer, utilizando a sus 34 legisladores como fuerza de presión, un "cogobierno", en el que ellos manden tanto o más que la próxima Presidenta.
Como argumento falaz aducen que el pueblo escogió una Asamblea de oposición, pero es no es verdad; y ellos lo saben y lo sabe el país.
La casi mayoría absoluta lograda por el PRD no se debe a un mandato del pueblo, sino a otros muchos factores, como fueron: la tolerancia para el trasiego de electores, mediante los cambios de residencia; el antidemocrático sistema de los residuos; o la flagrante utilización de los recursos del Estado, mediante el engendro de las partidas circuitales, que posibilitaron la reelección de un buen número de legisladores oficialistas.
A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Si hay intransición es porque el actual gobierno la propicia; y no es verdad que el pueblo votó por un "cogobierno".
ºEl pueblo votó por un cambio!

101 años de Panamá América

 
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