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Tránsito complicado


El Dr. Pablo Quintero Luna, director del Tránsito, ha sido mi amigo de muchos años e, inclusive, una vez fue mi paciente producto de actividades sediciosas cuando buscábamos acabar con el gobierno militar. Espero, por lo tanto, que no cometa el error de disgustarse por lo que le diré, como me pasó anteriormente con otro funcionario.
Lo que sucede es que nuestra ciudad es complicada en su urbanización, en su diseño y no permite ampliación alguna en ciertas áreas. A esto le agregamos la gran cantidad de autos circulando, ya que el transporte colectivo es tan perverso, que no nos permite utilizarlo con comodidad. Pero, me gustaría que el Dr. Quintero me acompañara un par de horas en mi carro y se percatara de lo que realmente sucede.
Quisiera aprovechar esta oportunidad para sugerirle que vaya desde las siete de la mañana por Vía Porras hacia el centro para ver la paciencia de que tienen necesidad los conductores para circular por allí. Yo he tirado mis cálculos y podría decir que se hace indispensable convertir esta vía en una sola dirección hacia el centro, como lo es la Calle 50 hacia fuera. Los giros hacia la izquierda, hacia la derecha, la entrada de carros de las calles laterales, la salida del Parque Omar, los buses haciendo carreras a determinadas horas, que da horror circular por allí, hacen intransitable esa calle.
El patrón cultural del panameño hace que no se respete las leyes del tránsito, especialmente los conductores de taxi que dan la vuelta en "U" en cualquier calle, se detienen donde les da la gana y creen que poniendo las luces intermitentes es suficiente para que no los destroce el giro delante de los carros que vienen por una avenida y tienen la vía. No importa que los demás paren, porque aquí vengo yo. Los taxis son cosa seria; por esto casi siempre hay uno involucrado en los accidentes en las calles.
Y qué decir de los buses que violan hasta las propias calles. En casi 40 años, desde que Torrijos expropió los transportes privados, ha ido complicándose con el sistema actual que sólo permite enriquecimiento de ciertos dueños de transporte. A los conductores de buses nunca les ha llegado la cultura y, por lo tanto, su comportamiento deja mucho que decir. Pareciera que sólo entienden con policías y eso a veces porque dada la vuelta el agente se hacen reincidentes.
Aquí sí es para decir, ¿Quién podrá defendernos? Pero, mi amigo podría convertirse en el Chapulín Colorado y venir en nuestro auxilio. Una amiga me preguntaba por qué se cometen tantas faltas; porque no hay policías de tránsito en las calles. El panameño sólo entiende con la fuerza y, como sabe que no hay quién lo sancione, hace lo que quiere. ¿Dónde están los policías cuando el tránsito se complica en Vía España y Vía Porras, por ejemplo, aun con semáforos?
¿Dónde están cuando los buses hacen carreras en las calles de la ciudad? Me he enterado que ahora los policías tienen horario de empleados públicos y a las cinco de la tarde se van a sus casas. Imaginen ustedes a los médicos con horarios de oficinas. Pero, aún en horas laborables, estarán llevando a cabo trabajo de oficina porque le tienen pavor a las calles.
Amigo Director, espero que estas líneas sirvan para darle una alerta sincera de una persona que circula mucho en las calles y que no soporta ver lo que sucede.
Al Ministerio de Educación le sugiero que introduzca en el currículo una materia que se llama Educación Vial, donde aprendan los futuros conductores y los peatones. Necesitamos educar a la gente para que comprenda la importancia de respetar las leyes y reglamentos de tránsito que, no sólo beneficia a los demás sino a ellos mismos contra accidentes que, dicho sea de paso, pasan horas para que aparezca un policía de tránsito a resolverlo.
Esa es otra; deben cambiar el sistema porque vivimos aún en otro siglo. No es posible que se pierda tanto tiempo y dinero porque la economía se detiene cada vez que un trabajador lo hace.
A la carga, dijo Vargas.
Hagamos algo de verdad.

101 años de Panamá América

 
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