Tránsito vehicular
La alarma y el pesar que agobian en la actualidad a nuestra población debido a las frecuentes y crecientes tragedias en el tránsito vehicular, han movido a nuestras autoridades a considerar el establecimiento de reguladores de velocidad a los vehículos de transporte público. La medida es buena, pero no constituye la solución del problema. Lo que hay que regular con el mayor interés es la conducta de los conductores y eso no se logrará fácilmente si no nos proponemos a revisar las penas por infracciones de tránsito y establecer unas verdaderamente disuasorias para ellos.
Constituye un monumento a la ineficacia el que hayamos tenido una cadena de jefes de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre por no haber sabido manejarla. Vergüenza es que haya infractores con miles de balboas representados en boletas extendidas a ellos por violaciones y que no se les haya suspendido las licencias de manejar e impedido al dueño de la unidad con la cual se produjeron las infracciones seguir circulando mientras no se hubiera pagado la totalidad de lo debido.
En Argentina se tiene establecido para las regatas la incautación de los vehículos envueltos en ellas, esa sería una medida que podría ayudar a empezar a poner orden aquí en Panamá. ¡Manos a la obra señor Presidente!