Transmilenio y Metropolitana
La construcción del Transmilenio junto con una Metropolitana ferroviaria tiene como finalidad establecer un nuevo sistema de transporte colectivo ordenado y moderno; que sustituya rápida y completamente el caótico sistema actual.
El Transmilenio, denominado también, Sistema de Bus Rápido (SBR) estaría compuesto por nuevos tipos de buses de mejor presencia y de gran capacidad. Recorrerían vías de uso exclusivo bajo una sola administración centralizada que aplicaría un programa de horarios y de frecuencias para garantizar la rapidez y la puntualidad de llegada y de salida de dichos buses.
Muy pronto habrá que construir en el área metropolitana de la ciudad de Panamá un sistema ferroviario metropolitano, por lo menos desde La Chorrera hasta Pacora, que se integre a la línea que va a Colón y también a los diversos troncales SBR de los centros urbanos que atraviese el Metro.
Garantizo que son dos proyectos viables, buenos e inevitables.
Una de las ventajas más espectaculares de estos dos proyectos es la reducción de más de un 30% de la circulación de vehículos particulares dentro de las áreas urbanas centrales, lo que resolvería los problemas de los tranques y de la insuficiencia de estacionamientos.
Les aseguro que los dos proyectos, SBR y Metro, se pueden hacer; y además, que se pueden hacer con el empuje de un consenso público total siempre que las ventajas, sus costos y el diseño gráfico real puedan ser visualizados y comprendidos claramente por la opinión pública nacional.
Lo que hay que explicar a la opinión pública para que sea comprendido y aceptado es: Primero, que es un cambio drástico. Segundo, que es un cambio beneficioso para todos. Tercero: que es una inversión costosa. Cuarto: que tomaría 10 años, o más, su construcción. Quinto: que el precio del nuevo servicio es más caro. Y, sexto: que hay que mejorar gran parte de las infraestructuras viales y de las costumbres de usuarios, de peatones y de los conductores privados y públicos.
Para lograr estos dos proyectos y hacerlos funcionar bien, tanto el pueblo panameño, como el Gobierno Nacional, tienen abundantes recursos mentales y económicos.
Pero les pregunto lo siguiente: Además de esos dos recursos, ¿tenemos los panameños suficiente fuerza política para construir una infraestructura de servicios públicos que eleve la calidad de nuestra futura vida ciudadana? Espero con impaciencia su respuesta.
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