default

Transmilénium, la solución equivocada


No estoy de acuerdo con el Gobierno de que la solución del transporte urbano es el Transmilénium, o sea, el sistema de buses articulados. Sin duda sería una mejoría a lo que tenemos hoy, pero no una solución a largo plazo. El principal consumidor nacional de derivados del petróleo está en el sector del transporte colectivo y mientras no resolvamos ese problema seguiremos exportando nuestras divisas y enriqueciendo a los países productores. Por lo tanto, una debida Política Nacional de Hidrocarburos debe contemplar una reingeniería de nuestro sistema de transporte.
Un país sin recursos petrolíferos, pero con muchos recursos hídricos, tiene que apostar todas sus inversiones a un sistema de transporte colectivo que se mueva por energía eléctrica y no por hidrocarburos. Esta sería una verdadera solución a largo plazo, que además de disminuir notablemente la contaminación del medio ambiente, nos daría crédito ecológico y reduciría nuestra dependencia al petróleo.
El Gobierno ha anunciado que invertirá el próximo año B/. 35 millones en ir construyendo las primeras infraestructuras para los buses articulados. Y se encuentra negociando con los anteriores dueños de los cupos (diablos rojos) para que operen algunas rutas, pero considero que no es la mejor solución y que se debe hacer un alto y analizar mejor esa alternativa. Utilicemos parte de esos millones en hacer los planos y preparar los pliegos para licitar la concesión del tren eléctrico urbano y parte para compensar a los dueños de los diablos rojos y vendamos esa chatarra mortal a los fabricantes de acero de la China.
El tren eléctrico es, sin duda, la mejor opción para Panamá. Comprendo que sería una decisión políticamente más difícil de tomar porque se trata de gremios organizados con representantes en la Asamblea, pero el usuario, que es la mayoría del pueblo, está cansado de soluciones a corto plazo que no resuelven ni reducen el costo del transporte.
Si analizamos el documento publicado por el Ministerio de Comercio e Industria, como "Política de Hidrocarburos y Energías Alternas" a seguir por los próximos 15 años, vemos que los lineamientos esbozados en la página 4 no se compaginan con las acciones que se están tomando. ¿Qué independencia energética vamos a conseguir si continuamos promoviendo un transporte público basado en el consumo de petróleo? ¿Dónde están las nuevas tecnologías de transporte si seguimos usando el sistema de buses y sus operadores o socios serán los mismos diablos rojos? ¿Cuál medio ambiente estamos conservando, si estos buses articulados también producen emisiones tóxicas? ¿Dónde está la diversificación de la balanza energética, si no sustituimos el consumo de lo que importamos por lo que producimos?
Siendo un país pequeño en tamaño y población, tenemos buenas posibilidades de resolver permanentemente el problema energético. Sólo se necesita la voluntad del gobierno para poner en práctica de una vez por todas lo que se ha estado discutiendo en los últimos meses. El primer paso sería otorgar lo antes posible concesiones a las empresas privadas que ya han demostrado interés en la construcción de nuevas hidroeléctricas, autorizar la construcción del gasoducto a Colombia, la construcción de una refinería y la construcción de un tren eléctrico. Estos proyectos nos garantizan competitividad con relación a otros países del hemisferio y producirían las inversiones necesarias para el crecimiento de la economía y la creación de empleos durante los próximos cinco años. La decisión de la ampliación del Canal se podría tomar entonces sin apuros, con mayor objetividad y sin presiones de ninguna clase.
Oscar De Gracia: "Pienso que nos omitieron ciertos detalles como diferenciar el bachiller de algunos años y hay que usarlo porque no se compró por el gusto".
Anel Salcedo: "A mí me hubiese gustado que fuera de color negro. Pienso que el logo debió ser el de un rafta con una toga y no el que le imprimieron".
Iglesia Rodríguez: "No estoy de acuerdo con el color del suéter, ya que se optó por el color blanco por eso de la camisa. A mi me hubiese gustado el color negro".

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América