Transparencia en el albor de la gestión presidencial
Cuando las palabras tienen que rubricarse con los hechos, no queda tiempo ni espacio para el descanso. El nuevo Presidente de Panamá ha comprometido su palabra y su honor, en la gigantesca tarea de alinear a este país por la senda del progreso. Pero no pocos son los valladares y abismos que habrán de salvarse. Él, la Primera Dama y su equipo de colaboradores harto lo saben, y no me queda ninguna duda de la inteligencia y de las buenas intenciones con las cuales se echa a andar la rueda de la gestión pública, desde ayer.
Largas e interminables han sido las sesiones de trabajo de cientos de equipos de lúcidos y brillantes panameños y panameñas, que han preparado los planes estratégicos que deberán desarrollarse durante los primeros cien días, tres meses, seis meses, un año.
Y es al respecto de los planes estratégicos de las diferentes instituciones del Estado que me interesa adelantar algunas observaciones. Uno de los vectores de fuerza y credibilidad que estarán sustentando los ejes programáticos y las líneas de acción de dicho planes es, precisamente, el de la transparencia. En tal sentido, será necesario que el pueblo conozca, vía los diversos medios, el contenido de dichos planes, así como conoció el Programa de Gobierno, difundido en la campaña. Allí estará el primer impacto en la sociedad panameña y en la construcción, en el terreno de la práctica, de la imagen del nuevo gobierno. ¿Por qué será así? Muchas son las razones. El desgobierno, al que le llegó su final, de lo cual en lo personal me alegro infinitamente, se caracterizó por el secretismo, la mentira y la corrupción, comportamiento que exhibió con frialdad criminal hasta el último día. El saldar las heridas inferidas a la moral y al ser nacional ha de empezar por dejar, a todas luces y con gran convicción, un mensaje definido de un verdadero cambio en la administración de los recursos y bienes del pueblo panameño.
El conocimiento del Macro Plan Estratégico le servirá al pueblo panameño, a sus organizaciones naturales, a las iglesias, a los medios de comunicación, a los partidos políticos opositores y a los partidos en gobierno, para pedir la necesaria rendición de cuentas.
A propósito de esto último, a la Secretaría del Lic. Asvat le irá muy bien editar un mecanismo para acoger todas las ideas y críticas que naturalmente irán emergiendo, con el paso de los días y meses, a favor y contra de las decisiones, éxitos y fracasos de la gestión que se inicia; tanto las que gesten en el gobierno como las que le lleguen desde fuera.
Como ejemplo, entre tantas de las líneas de acción posibles, me pregunto si en el Macro Plan Estratégico (MPE) está contemplado el jaque mate al problema del desorden en el transporte público, a la liviandad con la cual se conceden licencias de conducir y permisos a los conductores de autobuses y a menores de edad.
También espero que en el MPE se haya elaborado algún programa orientado a incluir en el currículum, de manera obligatoria, la educación vial como una medidas de prevención, para poner un alto a la epidemia de muertes por accidentes de tránsito que está acarreando, año tras año, una secuela de dolor incontenible a cientos de familias panameñas, y ocasionando cientos de decenas de lesionados y discapacitados en todo el país.
Otra pregunta que me hago, es si en el MPE se encuentra contemplada alguna línea de acción para terminar con la exclusión e injusticia cometida con cientos de niñas, niños y jóvenes talentosos, dotados y supertodados del país; porque de la manera como hasta ahora se ha manejado este tema, se observa un lamentable desenfoque que excluye a la población mencionada del derecho a una educación adecuada a las necesidades de este importante segmento de la población estudiantil del país.
Y ya que me estoy refiriendo al sector educativo, interesa saber cuál es el lineamiento específico en cuanto a la cantidad de estudiantes por grupo que viene planteado en el MPE. La verdad es que 40 niños por grupo de clase, no brinda oportunidad a una formación de calidad, aun cuando se proporcionen los tres golpes alimenticios, se tenga al maestro más preparado y motivado y todos los salones clase del país con aire acondicionado.
El Macro Plan Estratégico para analizarlo, evaluarlo, criticarlo, y por qué no, proponer nuevas líneas de acción para que sean contempladas.
Por ahora, sólo me queda desear lo mejor a la nueva administración gubernamental, de la cual no esperamos milagros, sino solamente tranparencia, honestidad y dedicación en bien del país.
(anelpsi@hotmail.com)
Largas e interminables han sido las sesiones de trabajo de cientos de equipos de lúcidos y brillantes panameños y panameñas, que han preparado los planes estratégicos que deberán desarrollarse durante los primeros cien días, tres meses, seis meses, un año.
Y es al respecto de los planes estratégicos de las diferentes instituciones del Estado que me interesa adelantar algunas observaciones. Uno de los vectores de fuerza y credibilidad que estarán sustentando los ejes programáticos y las líneas de acción de dicho planes es, precisamente, el de la transparencia. En tal sentido, será necesario que el pueblo conozca, vía los diversos medios, el contenido de dichos planes, así como conoció el Programa de Gobierno, difundido en la campaña. Allí estará el primer impacto en la sociedad panameña y en la construcción, en el terreno de la práctica, de la imagen del nuevo gobierno. ¿Por qué será así? Muchas son las razones. El desgobierno, al que le llegó su final, de lo cual en lo personal me alegro infinitamente, se caracterizó por el secretismo, la mentira y la corrupción, comportamiento que exhibió con frialdad criminal hasta el último día. El saldar las heridas inferidas a la moral y al ser nacional ha de empezar por dejar, a todas luces y con gran convicción, un mensaje definido de un verdadero cambio en la administración de los recursos y bienes del pueblo panameño.
El conocimiento del Macro Plan Estratégico le servirá al pueblo panameño, a sus organizaciones naturales, a las iglesias, a los medios de comunicación, a los partidos políticos opositores y a los partidos en gobierno, para pedir la necesaria rendición de cuentas.
A propósito de esto último, a la Secretaría del Lic. Asvat le irá muy bien editar un mecanismo para acoger todas las ideas y críticas que naturalmente irán emergiendo, con el paso de los días y meses, a favor y contra de las decisiones, éxitos y fracasos de la gestión que se inicia; tanto las que gesten en el gobierno como las que le lleguen desde fuera.
Como ejemplo, entre tantas de las líneas de acción posibles, me pregunto si en el Macro Plan Estratégico (MPE) está contemplado el jaque mate al problema del desorden en el transporte público, a la liviandad con la cual se conceden licencias de conducir y permisos a los conductores de autobuses y a menores de edad.
También espero que en el MPE se haya elaborado algún programa orientado a incluir en el currículum, de manera obligatoria, la educación vial como una medidas de prevención, para poner un alto a la epidemia de muertes por accidentes de tránsito que está acarreando, año tras año, una secuela de dolor incontenible a cientos de familias panameñas, y ocasionando cientos de decenas de lesionados y discapacitados en todo el país.
Otra pregunta que me hago, es si en el MPE se encuentra contemplada alguna línea de acción para terminar con la exclusión e injusticia cometida con cientos de niñas, niños y jóvenes talentosos, dotados y supertodados del país; porque de la manera como hasta ahora se ha manejado este tema, se observa un lamentable desenfoque que excluye a la población mencionada del derecho a una educación adecuada a las necesidades de este importante segmento de la población estudiantil del país.
Y ya que me estoy refiriendo al sector educativo, interesa saber cuál es el lineamiento específico en cuanto a la cantidad de estudiantes por grupo que viene planteado en el MPE. La verdad es que 40 niños por grupo de clase, no brinda oportunidad a una formación de calidad, aun cuando se proporcionen los tres golpes alimenticios, se tenga al maestro más preparado y motivado y todos los salones clase del país con aire acondicionado.
El Macro Plan Estratégico para analizarlo, evaluarlo, criticarlo, y por qué no, proponer nuevas líneas de acción para que sean contempladas.
Por ahora, sólo me queda desear lo mejor a la nueva administración gubernamental, de la cual no esperamos milagros, sino solamente tranparencia, honestidad y dedicación en bien del país.
(anelpsi@hotmail.com)