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Transparencia y finanzas públicas


Cuando Pedro Miguel González se introdujo en la Presidencia de la Asamblea Nacional con el respaldo total de la bancada oficialista, algunas reglas del juego cambiaron. El polémico presidente logró que las sesiones de la Comisión de Presupuesto fuesen a puerta cerrada, con el objetivo de cerrarles el paso a periodistas y ciudadanos que quisieran informarse de las decisiones sobre las finanzas públicas. Desde este mismo espacio denunciamos el entuerto y fuimos exitosamente ignorados.

Ahora que el país ha descubierto que este año la Asamblea ha gastado más de lo que se le aprobó mediante la ley del presupuesto, no queda más que reconocer que la pérdida en transparencia en el manejo de las finanzas públicas conduce a irregularidades, clientelismo, corrupción y la secuela de delitos contra la administración pública que impulsa la disminución del riesgo de ser atrapado porque hay vigilancia.

Sería bueno que la bancada oficialista, la que se instala el 1 de julio, vaya haciendo pública su agenda del "cambio". Nos gustaría aplaudir que se ha restaurado la publicidad de la sesiones de la Comisión de Presupuesto y que no habrá más reuniones a puerta cerrada porque no hay nada que esconder. Nos gustaría sentir que una bocanada de aire fresco ha entrado decisivamente en el hemiciclo legislativo, y que los nuevos miembros están a la altura de las expectativas de las grandes mayorías ciudadanas de este país.

101 años de Panamá América

 
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