Transporte colectivo chiricano
Ante las diversas demandas y retos que nos demanda la vida cotidiana, son muchos los dilemas que afloran a la vida comunitaria constituidos en grupos poblacionales que requieren de ciertos servicios vitales para el normal desenvolvimiento de la población. Destacamos como estrictamente indispensables los servicios de agua, luz, teléfono, salud pública y transporte entre otros.
Como quiera que el servicio de transporte ha saltado a primer plano en estos últimos días y considerando la trascendental importancia del transporte público como tanto colectivo como selectivo, hemos creído conveniente abordar este tema, fundamentalmente porque se da un enfrentamiento entre grupos organizados (transportistas) y grupos no organizados (usuarios). No escapa al buen saber y entender de la ciudadanía que algunos de los sectores transportistas confrontan problemas de orden económico; como son financiamiento, seguros de las unidades y alto costo de las piezas de recambio (llantas, aceites y otros).
No menos cierto es que la contraparte del transporte, los usuarios del sector colectivo son el eslabón débil de estas cadenas de usuarios en donde se aglutina la gran masa poblacional del país; constituido fundamentalmente por trabajadores, estudiantes y agricultores que salen a las calles en busca de trabajo, escuela, salud y múltiples servicios más; quienes argumentan:
Aplicación de una ley obsoleta, creada en una época en que el país no disfrutaba de Democracia.
No se ha tomado en cuenta el aumento de la población de usuarios desde la fecha de la creación de la ley citada a la actualidad (50% aproximadamente).
No se ha tomado en cuenta el mejoramiento de las vías públicas.
No se le ha ofrecido ninguna alternabilidad a los usuarios con calidad de servicios y precios.
Un aumento del 60% representa un impacto desastroso en la economía de los usuarios. Mientras que en el transporte representa una cifra aproximada a los B/.42,000 en la vida útil de un vehículo.
En consecuencia, consideramos conveniente con la mayor brevedad posible, establecer un diálogo con las autoridades del transporte para buscar una salida honorable para todas las partes.
Consideramos que asumir posiciones como la actualmente tomada, es tomar la respuesta fácil contra el sector más débil de la comunidad.
Como quiera que el servicio de transporte ha saltado a primer plano en estos últimos días y considerando la trascendental importancia del transporte público como tanto colectivo como selectivo, hemos creído conveniente abordar este tema, fundamentalmente porque se da un enfrentamiento entre grupos organizados (transportistas) y grupos no organizados (usuarios). No escapa al buen saber y entender de la ciudadanía que algunos de los sectores transportistas confrontan problemas de orden económico; como son financiamiento, seguros de las unidades y alto costo de las piezas de recambio (llantas, aceites y otros).
No menos cierto es que la contraparte del transporte, los usuarios del sector colectivo son el eslabón débil de estas cadenas de usuarios en donde se aglutina la gran masa poblacional del país; constituido fundamentalmente por trabajadores, estudiantes y agricultores que salen a las calles en busca de trabajo, escuela, salud y múltiples servicios más; quienes argumentan:
Aplicación de una ley obsoleta, creada en una época en que el país no disfrutaba de Democracia.
No se ha tomado en cuenta el aumento de la población de usuarios desde la fecha de la creación de la ley citada a la actualidad (50% aproximadamente).
No se ha tomado en cuenta el mejoramiento de las vías públicas.
No se le ha ofrecido ninguna alternabilidad a los usuarios con calidad de servicios y precios.
Un aumento del 60% representa un impacto desastroso en la economía de los usuarios. Mientras que en el transporte representa una cifra aproximada a los B/.42,000 en la vida útil de un vehículo.
En consecuencia, consideramos conveniente con la mayor brevedad posible, establecer un diálogo con las autoridades del transporte para buscar una salida honorable para todas las partes.
Consideramos que asumir posiciones como la actualmente tomada, es tomar la respuesta fácil contra el sector más débil de la comunidad.