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Transporte colectivo; ¿hasta cuándo?


Bajo el lema de "un machete para cada transportista", creció imparable una asociación empresarial en el transporte colectivo que por el servicio que presta parece más interesado en las ganancias que en la calidad de lo que ofrece.
Así, por varios años, la ciudadanía ha sido testigo del manejo casi anárquico de un sector que además, ha aprendido a utilizar la presión para poner en jaque a cualquier gobierno. Las excusas sobran: el precio del petróleo, los costos de las piezas, el costo de la vida, etc. Cada petición ha sido siempre un discurso pretendidamente justificado.
Pero las velocidades excesivas, el deterioro de los vehículos, el no reemplazo de las unidades, la ausencia de prestaciones sociales para los trabajadores del sector; el ruido inmisericorde, el irrespeto a los pasajeros, la oferta de una imagen saludable y moderna; ninguna de esas demandas han sido ni consideradas ni respetadas por un sector donde los pequeños propietarios pasaron a ser un mito hace ya varios años.
Es hora de que el gobierno, la sociedad civil y demás fuerzas democráticas del país comience a contemplar la posibilidad de medidas que pongan orden en un sector, que alejado del esquema cuasi chantajista actual, brinde a la ciudadanía el servicio en que se justifica su existencia. Ciertamente que se evitó un paro, pero esto no puede continuar.

101 años de Panamá América

 
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