Transporte ideal
Hace aproximadamente un año, más o menos, que en un de las reuniones de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio, industrias y Agricultura de Panamá, en cortesía de sala escuchamos una exposición sobre el monorriel como sistema de transporte.
La exposición fue muy ilustrativa y nos dejó convencidos de que el mejor sistema de transporte para nuestra ciudad capital resulta ser el del monorriel.
Desde el punto de vista económico y de organización, se nos explicó que los interesados en prestar el servicio tenían una oferta a base de una tarifa de treinta y cinco centavos el pasaje.
En los sitios de parada que no fueran en el centro de la ciudad, habría autobuses para conducir a los pasajeros desde allí hacia dentro sin costo adicional alguno.
Nosotros que hemos tenido la oportunidad de viajar en el monorriel en la ciudad de Miami, donde el pasaje es de un dólar, consideramos que la oferta para Panamá no puede ser mejor.
La ventaja del monorriel, sin posibilidad alguna de ser igualada por sistema alguno de transporte, nos ha conducido a pensar que por respeto al público y protección de la salud colectiva debe ser el sistema a establecerse en nuestro medio.
Los vagones de su transporte no contaminan el ambiente como lo hacen los fatídicos buses con sus espesas humaredas; se deslizan silenciosamente; sus asientos son compactos y seguros; se viaja en ellos a temperatura ideal; precisamente por ir sobre rieles, no son estorbados en su marcha ni estorban y, por lo tanto, jamás producen tranques ni los sufren haciéndole perder a los pasajeros precioso tiempo.
En síntesis, hemos llegado a la conclusión de que por respeto a la salud y bienestar ciudadano tal debe ser el sistema de transporte público ideal.