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Transporte público



En la debatida cuestión sobre el transporte público conviene, en aras de la transparencia y en defensa del principio de la libre competencia, que escuchemos a las diferentes partes interesadas. Es deseable que concurran a un debate abierto por televisión a explicarle al pueblo panameño en qué consisten sus respectivas ofertas. De esa manera podremos apreciar en cuánto tiempo recibiríamos el nuevo servicio, cuáles serían los costos para los usuarios, cuál de ellas ofrecería las mejores condiciones de acomodo, y la que operaría con la menor afectación del ambiente; la menos obstruccionista; la de mayor seguridad y la de más maniobrabilidad.
La libre concurrencia es la mayor garantía que puede tener un país para lograr y mantener un exitoso sistema comercial.
No olvidamos que poco tiempo después de la Segunda Guerra Mundial se proyectó la instalación de un sistema de iluminación para nuestro Estadio Nacional. Se intentaba otorgarle el contrato respectivo a una empresa foránea que no llenaba en la mejor forma los requisitos del caso, y tras haber desechado la oferta de una empresa panameña. Esta, no conforme con la decisión, publicó cómo era su proyecto. Tan impresionante resultó la diferencia, que hubo que reconocerlo. Se le otorgó entonces el contrato. Y para orgullo de Panamá, en ese mismo año, en Bruselas, se le otorgó el premio mundial de iluminación.
Este ejemplo amerita que no corramos para resolver el problema de nuestro transporte público terrestre.

101 años de Panamá América

 
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