Transportistas, protesta engañosa
No ha transcurrido una semana desde el paro del transporte, cuando nuevamente los representantes de los transportistas amenazan con agotar la paciencia ciudadana. Esta vez, al negarse uno de ellos a mantener el diálogo a toda costa con el gobierno para la búsqueda de un consenso sobre el problema del transporte y el proyecto gubernamental del Transmóvil.
Desánimo y sorpresa produjo la decisión del vocero de la Unión de Bases de Transportistas y Usuarios al anunciar que se niegan a sentarse con los representantes de CANATRA, pues ello impediría llegar a acuerdos. El asunto es que todas las organizaciones meten mucho ruido, pero es tan poco lo que avanzan cuando el turno les toca para hallar soluciones.
Las desarticuladas propuestas surgidas por parte de los transportistas nos inducen a preguntarnos qué ocultan los paros, las protestas y las amenazas del sector. Por un lado, todo parece indicar que dejar pasar el tiempo es la estrategia de algunos para que las cosas sigan como están. No obstante, la continua exacerbación de los intereses particulares de grupo y la ruptura de la unidad del sector evidencian también que las protestas procurarían medir fuerzas internas, pues les aguardaría un gran negocio del que todos quieren alguna participación.
Y si este inconfesado "móvil" sectorial subyace a la problemática que se ve venir, además de ensombrecer el panorama de la libertades públicas para actuar en democracia como actores claves de la construcción nacional, podría también ahogar los poderes de mando de los representantes del gobierno en diálogos y comisiones condenadas al fracaso de antemano.