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Trascendencia histórica del 9 de enero


Para empezar, hemos de enmarcar el 9 de enero de 1964 en el contexto histórico del siglo XX que para nuestra pequeña nación significó invertir casi toda su existencia y energía vital, -además de en la propia supervivencia como nación- en la consolidación o perfeccionamiento de su independencia, formalmente declarada de Colombia el 3 de diciembre de 1903 y que todos sabemos nos vino hipotecada por las gravosas condiciones acordadas con Estados Unidos en el Tratado del Canal del mismo año. Como mera muestra, recordemos que incluso las aduanas y los correos estaban manejados por los norteamericanos a quienes se les había concedido el derecho de intervenir para preservar el orden y de ocupar cualesquiera porción de tierras y aguas nacionales para la construcción, administración y defensa de la vía acuática.
Por todos es sabido que la oprobiosa situación que mediatizó nuestra condición de país soberano por casi un siglo cesó aquel memorable mediodía del 31 de diciembre de 1999 por virtud de los tratados Torrijos-Carter de 1977. Y es justo recordar que esos tratados fueron la culminación de un proceso negociador al cual fue forzado el gobierno norteamericano precisamente por los trágicos acontecimientos en referencia que ameritaron la mediación de la OEA y hasta una denuncia ante la ONU, las cuales, aunque no tuvieran mayor eficacia, representaron la primera vez que Panamá salió de un contexto meramente bilateral para internacionalizar su controversia con Estados Unidos.
Hemos de recordar que a raíz de los citados acontecimientos, ambos países firmaron la Declaración Conjunta del 3 de abril de 1964 por medio de la cual se comprometieron a eliminar "todas las causas de conflicto", lo que a su vez condujo al inicio del proceso de renegociación del tratado de 1903 que concluyó, en una primera etapa, en los proyectos de tratados Robles-Johnson que merecieron el rechazo de la ciudadanía panameña y posteriormente, en la Declaración de Principios de 7 de febrero de 1974 que culminó con la firma de los tratados Torrijos-Carter el 7 de septiembre de 1977.
Hoy, con el Canal en manos panameña, se dirá fácilmente que la derogación del obsoleto tratado de 1903 sobrevendría por mera gravedad y descargo del tiempo olvidándose de Guantánamo y Puerto Rico, cuyos resabios coloniales se remontan a la misma época y que permanecen incólumes hasta nuestros días. Pues se equivocan. La consolidación soberana de Panamá dio en verdad un definitivo salto de gigante aquel memorable 9 de enero de 1964. No lo olvidemos, jamás.


101 años de Panamá América

 
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