Tratado de libre comercio con EU
Hace algunos días, comentábamos las perspectivas de celebración de un tratado de libre comercio con Estados Unidos. Dijimos que el camino de la celebración bilateral seguido por los últimos dos gobiernos panameños, incluyendo el actual, no tenía posibilidad de éxito. La misma opinión hemos mantenido desde mediados de la pasada década, bajo la administración de Pérez Balladares. En aquella ocasión deploramos que se hubiera dado un giro en dirección opuesta a la política de integración con Centroamérica iniciada por Guillermo Endara, bajo cuyo gobierno, hasta a las placas de automóviles se les puso la leyenda "Panamá, Centroamérica".
Una extensa aclaración del titular panameño de Comercio Exterior, negó categóricamente que el anuncio reciente de su similar norteamericano en el sentido de que su país iniciaría negociaciones formales de un tratado de libre comercio con Centroamérica, no debía interpretarse en términos de exclusión o marginación de Panamá de dicho proceso, defendiendo de paso la vía bilateral, Panamá - Estados Unidos, iniciada por Ernesto Pérez Balladares y seguida por Mireya Moscoso.
En fin, sosteníamos que la ruta bilateral no nos ha permitido pasar más allá de las meras "conversaciones exploratorias", que nunca llegaron a la categoría siguiente de "negociaciones formales" alcanzado ahora por Centroamérica.
El miércoles pasado, en el marco de una reunión de hombres de negocios en Washington, bajo los auspicios del Consejo Empresarial panameño-estadounidense, el segundo vicepresidente de la República, Dominador Kaiser Bazán, dijo que "Panamá ha emprendido una estrategia para subirse al vagón de países centroamericanos que empezarán pronto a negociar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Tenemos que integrarnos." La declaración, sin que nadie lo haya advertido, significa un radical cambio de política comercial exterior panameña, de lo bilateral a lo colectivo, por vía centroamericana, es decir, la misma sugerida y reiterada por nosotros desde hace siete años hasta nuestros días.
Informó Bazán, que la presidenta Moscoso "estaba ya en negociaciones con tres de los cinco países centroamericanos que han sido habilitados por Washington como participantes en las negociaciones". "Panamá y Belice, que se encuentran en la misma área centroamericana, han sido excluidos de esa participación. Yo creo que estamos a tiempo para remediar esa situación".
Bazán reconoció asimismo, que con el anuncio de las negociaciones, "Centroamérica quedó así privilegiada como la única excepción estadounidense, después de Chile, para negociar ese tipo de acuerdo antes de la culminación del proceso del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en el 2005, que integrará a 34 países". El vicepresidente culpó de la "marginación" de Panamá del bloque centroamericano, a la administración precedente de Ernesto Pérez Balladares, luego de una política de acercamiento que inició cinco años atrás el presidente previo, Guillermo Endara"
Por último, Bazán pintó el cuadro de riesgos: "Si Panamá no logra ser considerado como país centroamericano, encara el riesgo de perder inversiones, debido a que los capitales irán a los mercados más amplios. Panamá sólo representa 2.8 millones de personas contra casi 36 millones de los otros cinco países del área". La rectificación de rumbo es, a mas de la decisión correcta, la única viable. La otra, la bilateral, es una pérdida de tiempo y dinero.
Explicó que de no existir las nuevas facultades de medicina, quizás un tercio de los jóvenes que allí se forman, se hubiese ido a México, Costa Rica u otros países, mientras que los restantes no hubiesen podido continuar sus estudios y hubieran visto frustradas sus aspiraciones.
Una extensa aclaración del titular panameño de Comercio Exterior, negó categóricamente que el anuncio reciente de su similar norteamericano en el sentido de que su país iniciaría negociaciones formales de un tratado de libre comercio con Centroamérica, no debía interpretarse en términos de exclusión o marginación de Panamá de dicho proceso, defendiendo de paso la vía bilateral, Panamá - Estados Unidos, iniciada por Ernesto Pérez Balladares y seguida por Mireya Moscoso.
En fin, sosteníamos que la ruta bilateral no nos ha permitido pasar más allá de las meras "conversaciones exploratorias", que nunca llegaron a la categoría siguiente de "negociaciones formales" alcanzado ahora por Centroamérica.
El miércoles pasado, en el marco de una reunión de hombres de negocios en Washington, bajo los auspicios del Consejo Empresarial panameño-estadounidense, el segundo vicepresidente de la República, Dominador Kaiser Bazán, dijo que "Panamá ha emprendido una estrategia para subirse al vagón de países centroamericanos que empezarán pronto a negociar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Tenemos que integrarnos." La declaración, sin que nadie lo haya advertido, significa un radical cambio de política comercial exterior panameña, de lo bilateral a lo colectivo, por vía centroamericana, es decir, la misma sugerida y reiterada por nosotros desde hace siete años hasta nuestros días.
Informó Bazán, que la presidenta Moscoso "estaba ya en negociaciones con tres de los cinco países centroamericanos que han sido habilitados por Washington como participantes en las negociaciones". "Panamá y Belice, que se encuentran en la misma área centroamericana, han sido excluidos de esa participación. Yo creo que estamos a tiempo para remediar esa situación".
Bazán reconoció asimismo, que con el anuncio de las negociaciones, "Centroamérica quedó así privilegiada como la única excepción estadounidense, después de Chile, para negociar ese tipo de acuerdo antes de la culminación del proceso del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en el 2005, que integrará a 34 países". El vicepresidente culpó de la "marginación" de Panamá del bloque centroamericano, a la administración precedente de Ernesto Pérez Balladares, luego de una política de acercamiento que inició cinco años atrás el presidente previo, Guillermo Endara"
Por último, Bazán pintó el cuadro de riesgos: "Si Panamá no logra ser considerado como país centroamericano, encara el riesgo de perder inversiones, debido a que los capitales irán a los mercados más amplios. Panamá sólo representa 2.8 millones de personas contra casi 36 millones de los otros cinco países del área". La rectificación de rumbo es, a mas de la decisión correcta, la única viable. La otra, la bilateral, es una pérdida de tiempo y dinero.
Explicó que de no existir las nuevas facultades de medicina, quizás un tercio de los jóvenes que allí se forman, se hubiese ido a México, Costa Rica u otros países, mientras que los restantes no hubiesen podido continuar sus estudios y hubieran visto frustradas sus aspiraciones.